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Huth sobre la nueva era de Klopp en Alemania: "¡Menos mierda!"

Robert Huth no necesita rodeos para explicar qué le pide a la nueva selección alemana de Jürgen Klopp. Preguntado por las expectativas alrededor del técnico para los próximos grandes torneos —con la Eurocopa de 2028 ya en el horizonte— el exinternacional alemán soltó una frase tan cruda como reveladora: “Ser menos mierda. El listón no está muy alto ahora mismo”.

Detrás del exabrupto hay una realidad que Alemania no puede esconder: desde 2014, el gigante europeo se ha ido empequeñeciendo en los grandes escenarios. Eliminaciones tempranas, identidad difusa, un equipo que dejó de intimidar. La llegada de Klopp, sin embargo, ha encendido algo que el fútbol alemán echaba de menos: una sensación de pertenencia.

Huth, en declaraciones a GOAL, describió el impacto casi inmediato del anuncio del nuevo seleccionador. “Lo que ese nombramiento ya ha hecho en Alemania, sin que la selección haya jugado todavía un solo partido, es devolver esa unión de golpe. Pasó el mismo día que se anunció. Todo el mundo decía: ‘sí, sí, ahora tenemos al tipo que queríamos hace 10 años’”.

El exdefensa, campeón del mundo en 2014, conoce bien el aura de Klopp. Recuerda su paso por Liverpool y Borussia Dortmund, clubes a los que transformó con una mezcla de carisma, exigencia y una idea de juego reconocible. Para Huth, esa combinación es justo lo que necesitaba una selección que había perdido chispa y orgullo.

Primera Rueda de Prensa

La primera rueda de prensa de Klopp como seleccionador fue, para él, una declaración de intenciones. Nada de discursos vacíos ni frases hechas. Mensaje directo. “Si quieres jugar para Alemania, vas a tener que correr más, pelear más, que el escudo signifique algo más cuando te lo pongas”. Huth confesó que, al escucharle, le entraron ganas de volver a calzarse las botas: “Estaba viéndolo y pensaba: ‘¿dónde están mis botas?, quiero ponérmelas y jugar otra vez’. No es que me fueran a convocar, pero ya me entiendes”.

Lo que más valora es que Klopp evitó el recurso fácil de cargar contra los seleccionadores anteriores. Nada de “todo lo de antes fue un desastre”. En lugar de eso, un diagnóstico competitivo: Alemania necesita “un poco más” si quiere compararse con las selecciones que han llegado más lejos en las últimas Eurocopas y Copas del Mundo.

El técnico, de momento, habla bien… y actúa en consecuencia. Huth subraya que el feedback desde los clubes de la Bundesliga está siendo positivo. Klopp se ha dejado ver en muchos partidos de pretemporada y de inicio de curso, tomando nota, acercándose al día a día real de los jugadores. Sobre el papel, pinta bien. En el ambiente, también.

Huth no vende humo. No promete títulos inmediatos ni reconstrucciones milagrosas. Sí cree, eso sí, que Alemania será “mucho mejor” en los próximos torneos que en los últimos años. Sin garantías de levantar trofeos, pero con una certeza: el equipo volverá a competir de verdad. “Por supuesto, el objetivo es intentar ganarlo, pero ahí están Francia, Inglaterra, Brasil, Argentina… auténticas naciones de fútbol. Alemania va a salir y va a dejarlo todo en el campo”. Algo que, a su juicio, no se ha visto con continuidad desde hace demasiado tiempo.

El excentral lo resume con una mezcla de ironía y esperanza: “Hemos sido una mierda desde 2014, así que unas semifinales estarían bien”. No lo dice para rebajar la exigencia, sino para medir la caída y el camino de regreso. El listón emocional está en otra parte: en recuperar la intensidad, el ritmo, la energía, el espíritu que convirtieron a los equipos de Klopp en máquinas competitivas.

Huth sueña con ver a la selección replicar, aunque sea en parte, aquel fútbol de vértigo de Liverpool y Dortmund. Sabe que no es sencillo trasladar al ámbito de selecciones la química y la presión constante que se construyen día a día en un club. Aun así, se permite ilusionarse: si Alemania logra acercarse a ese modelo, si consigue que cada partido huela a “heavy metal football”, como definió el propio Klopp su estilo en su día, el país habrá recuperado algo más que un entrenador. Habrá recuperado una identidad.

Y ahí, en ese ruido, en esa intensidad, es donde Alemania quiere volver a vivir. Con menos excusas, más carreras y bastante menos “mierda” sobre el césped.