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Hungría elimina a Japón del Mundial tras la lesión de Saki Hayashi

La derrota dolió. Lo que vino después, heló la sangre. Japón cayó 84–63 ante Hungría y se despidió del Mundial, pero el marcador quedó en un segundo plano cuando Saki Hayashi se desplomó sobre el parqué con una lesión que dejó al pabellón en silencio absoluto.

Una jugada que cambió el partido… y el ambiente

Faltaba poco más de un minuto para el final del segundo cuarto. Hungría atacaba, Dorka Juhasz buscó el aro para dos puntos y la defensa japonesa respondió con un tapón que encendió una posible transición. Rui Machida recogió el balón y aceleró el contraataque, levantando a la grada japonesa.

Conduciendo a toda velocidad, Machida encontró a Hayashi corriendo por el ala derecha. Pase tenso, perfecto. Hayashi, marcada por Agnes Torok, se elevó para el tiro de dos. Canasta. Sonó el silbato: falta sobre la tiradora. Tres puntos potenciales y un rayo de esperanza para Japón.

El impacto llegó al caer. Hayashi apoyó mal el brazo derecho y se dobló de forma alarmante. Ella cayó de inmediato, sin poder amortiguar la caída. El grito ahogado en la grada se transformó en un silencio estremecedor.

La jugadora quedó tendida, prácticamente inmóvil, con un gesto que lo decía todo: no podía seguir. El cuerpo técnico japonés entró corriendo, y en segundos el personal médico levantó una lona azul para cubrir la escena mientras trabajaban sobre la pista. Solo se escuchó un aplauso tímido, respetuoso, cuando la escoltaron fuera de la cancha.

Desde la cuenta oficial de FIBA Women's Basketball en X llegó el mensaje que resumía el sentir general del torneo: “Prayers up for Saki Hayashi, who sustained an injury during the second quarter”, publicado el 8 de septiembre.

Japón se queda sin su francotiradora récord

El golpe emocional fue brutal. No solo por la forma de la lesión, que muchos en el pabellón interpretaron como una posible fractura de brazo o lesión grave de codo, sino por quién era la jugadora en el suelo: la misma Saki Hayashi que días antes había firmado un partido histórico.

En el debut de Japón ante Mali, la escolta había encestado nueve triples en un solo encuentro, récord del torneo, y había encendido las ilusiones de una selección que sueña siempre en grande. De pronto, la heroína reciente abandonaba el parqué tapada por una lona, con sus compañeras tratando de contener las lágrimas.

Tras el encuentro, el seleccionador Corey Gaines no pudo aportar certezas. “No sé nada todavía sobre ella”, admitió, citado por la Associated Press. “Vi lo que pasó, pero no sé qué ocurrió exactamente. Cuando volvimos del descanso ya no estaba… así que no lo sé”.

Gaines no escondió el impacto psicológico en el grupo: “Por supuesto que es emocional cuando ves a una jugadora caer así. Solo intentaba sacarles eso de la cabeza y devolverlas al partido. Pero es muy difícil”.

La veterana pívot Maki Takada explicó, a través de un traductor, el mensaje del vestuario en el descanso: el técnico les pidió reagruparse y jugar por Hayashi. “Todas pensamos lo mismo, que teníamos que unirnos y hacerlo por ella, y es una pena que no pudiéramos lograrlo”, confesó.

Un pabellón en vilo y una afición en oración

Mientras Japón intentaba recomponerse sobre la pista, en redes sociales se multiplicaban las reacciones. La imagen de Hayashi sujetándose el antebrazo para estabilizarlo encendió todas las alarmas entre aficionados y especialistas.

“Fue un contacto muy serio”, escribió un seguidor. “Definitivamente una brutal rotura de brazo”, añadió otro, reflejando el temor generalizado.

Hubo incluso quien habló de “lesión que podría acabar con una carrera”, especulando con una posible fractura o luxación de codo. Nada de eso está confirmado por ahora, pero la preocupación es real. Japón, subcampeón olímpico en los Juegos de 2020, sabe que su tiradora es una pieza clave para cualquier proyecto de futuro.

Los mensajes de apoyo se repitieron una y otra vez: deseos de “recuperación rápida y completa”, esperanza de verla “de vuelta en la cancha el año que viene”, y un sentimiento compartido en toda la comunidad del baloncesto femenino: que una de sus grandes especialistas desde el perímetro pueda volver a hacer lo que mejor sabe.

Hungría no perdona y se cita con Team USA

Mientras Japón se hundía anímicamente, Hungría mantuvo el pulso competitivo con una frialdad admirable. Réka Lelik firmó una actuación casi perfecta: 23 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias en 27 minutos. Implacable en sus decisiones, cerró el choque con un 8/12 en tiros de campo, 7/10 dentro del arco y un inmaculado 6/6 desde la línea de tiros libres.

Su impacto se reflejó en todo: 32 de valoración, +24 con ella en pista y ni una sola pérdida de balón. Una exhibición silenciosa, de las que sostienen una candidatura.

Con este triunfo, Hungría selló su billete a los cuartos de final y mantiene vivo su gran objetivo: pelear por el título de la FIBA Women's World Cup. El premio inmediato, sin embargo, es tan prestigioso como exigente: un cruce ante Team USA, dominador histórico y claro favorito.

Los números no engañan: la selección estadounidense llega con cuatro victorias en cuatro enfrentamientos directos ante Hungría, según datos de FIBA. El reto es mayúsculo, casi una escalada sin cuerdas. Pero este equipo húngaro ha demostrado que sabe resistir la presión y aprovechar cualquier rendija.

Japón, fuera del Mundial y pendiente de un solo nombre

Para Japón, el torneo se terminó en la misma noche en la que se encendieron todas las alarmas por Saki Hayashi. Eliminadas, sin opciones de redención inmediata, las jugadoras y el cuerpo técnico miran ahora hacia otro tipo de cuenta atrás: la de la recuperación de su tiradora.

La selección que enamoró en Tokio 2020 necesita a su especialista exterior para seguir mirando de frente a las grandes potencias. La pregunta ya no es qué tan lejos podría haber llegado Japón en este Mundial, sino cuándo volverá a levantarse Hayashi para lanzar el siguiente triple que vuelva a silenciar un pabellón, esta vez por puro asombro deportivo.