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Hampshire provoca la ira de aficionados al alinear a Scott Kuggeleijn

Hampshire se juega la permanencia en el campo… y su credibilidad fuera de él. El club ha encendido a buena parte de su propia afición al incluir al neozelandés Scott Kuggeleijn en la lista para el duelo del County Championship ante Warwickshire sin haber comunicado oficialmente su incorporación como jugador extranjero.

El nombre del lanzador de 34 años apareció de forma discreta entre los 15 convocados en una publicación en X. Ninguna nota de prensa, ningún anuncio previo, ningún contexto. Solo un apellido que, en el cricket internacional, lleva años asociado a polémica inmediata.

La reacción fue fulminante. En cuestión de minutos, seguidores de Hampshire cargaron contra la decisión del club. Un aficionado calificó la maniobra de “una desgracia”. Otro fue más allá: “vergonzoso” y “un nuevo mínimo para el club”. No era una crítica aislada. Era el síntoma de un malestar profundo.

Un pasado que no deja de perseguirle

El caso de Scott Kuggeleijn trasciende lo deportivo. En 2015 fue acusado de violación y de agresión indecente en dos causas separadas. El primer juicio terminó con un jurado sin veredicto. En el segundo, fue absuelto.

La absolución no apagó el debate. Cada vez que su nombre aparece en una convocatoria importante, la controversia regresa. Ocurrió con su selección para New Zealand. Ocurrió en el cricket doméstico. En 2019, aficionados en Eden Park levantaron carteles de protesta por su presencia en el equipo. El mensaje era claro: para muchos, su pasado sigue siendo inaceptable, más allá de la resolución judicial.

Durante los últimos 12 años, Kuggeleijn ha jugado para Northern Districts en Nueva Zelanda. Ahora aterriza en Hampshire para disputar los últimos cuatro partidos del County Championship. Debería ser un refuerzo puramente deportivo. Se ha convertido en un incendio institucional.

Silencio oficial, ruido en la grada

Lo que más escuece al entorno de Hampshire no es solo la elección del jugador, sino la forma. El club no ha confirmado todavía, de manera oficial, su fichaje como extranjero. No ha explicado el proceso, ni el razonamiento, ni la postura de la entidad ante la polémica que le acompaña.

La primera aparición pública de Kuggeleijn vinculado al club ha sido, literalmente, en una lista de 15 nombres para enfrentarse a Warwickshire. Nada más. En un momento en el que las entidades deportivas son escrutadas por sus decisiones éticas, el silencio se interpreta como una decisión en sí misma.

La sensación entre muchos aficionados es que el club ha intentado “colar” al jugador por la puerta de atrás, justo cuando la temporada entra en su tramo más delicado. Y lo han detectado al instante.

Un fichaje polémico en plena batalla por la salvación

El contexto deportivo no ayuda a rebajar la tensión. Hampshire es colista de la División Uno. Está a 16 puntos de Leicestershire, rival directo al que todavía debe enfrentarse. Cada punto cuenta. Cada decisión deportiva pesa.

En ese escenario, el club ha optado por asumir un riesgo doble: el deportivo y el reputacional. La llegada de Kuggeleijn pretende aportar experiencia y pegada al ataque de bolos en el tramo final del campeonato. Pero el coste en imagen es evidente. La controversia ya ha eclipsado cualquier debate táctico.

Mientras el equipo lucha por evitar el descenso, la entidad se ve obligada a gestionar un frente paralelo: la fractura con una parte de su propia hinchada, que se siente ignorada en un asunto especialmente sensible.

El desenlace deportivo se resolverá en el campo. El otro, el de la confianza entre club y aficionados, tardará mucho más en conocerse. Y puede que no dependa solo de los wickets y los runs de este final de temporada.