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Hamilton reconoce el dominio de Antonelli y Mercedes

En Madrid, en un paddock todavía caliente por el abandono más sonado del día, Lewis Hamilton dejó a un lado el discurso prudente. El siete veces campeón del mundo, ya vestido de calle tras retirarse del Gran Premio de España, fue tajante: en su opinión, Kimi Antonelli y Mercedes no van a dejar escapar los títulos esta temporada.

No lo dijo cualquiera. Lo dijo el hombre al que el joven italiano ha sustituido en Mercedes tras la temporada 2024.

Un campeonato teñido de plata

Los números son demoledores. Con solo 20 años, Kimi Antonelli ha ganado 8 de las 14 carreras disputadas. Tras la cita de Madrid, manda el campeonato con una ventaja que empieza a parecer definitiva.

Hamilton, tercero en la general, ya está a 101 puntos del italiano. Ni siquiera él, acostumbrado a remontadas imposibles, esconde la realidad: Antonelli y Mercedes marcan ahora el ritmo del campeonato.

El perseguidor más cercano del líder ni siquiera lleva otro color en el mono. Es George Russell, también piloto de Mercedes, a 81 puntos de su compañero. La batalla más dura de Antonelli, de momento, está puertas adentro en Brackley.

El dominio se extiende al Mundial de constructores. Mercedes disfruta de 145 puntos de margen sobre Ferrari, segunda. Más atrás, los vigentes campeones McLaren se ven obligados a mirar esa tabla con otra perspectiva: están 52 puntos por detrás de la Scuderia. El paisaje del campeonato ha cambiado de manos.

La primera gran herida del año para Hamilton

El domingo empezó bien para Hamilton. Salía cuarto, arrancó con agresividad y en la primera vuelta ya rodaba tercero. Parecía el guion ideal para un veterano herido de orgullo, con opciones de podio y quizá algo más si el coche acompañaba.

Duró siete vueltas.

Un problema de frenos le obligó a abandonar y firmar su primer gran premio del año sin puntos. Un golpe duro, más emocional que matemático, en un circuito donde tantas veces había sido el cazador y no la presa.

Tras la retirada, lejos de esconderse, el británico se deshizo en elogios hacia el equipo que le dio seis de sus siete coronas y hacia el piloto que ocupa ahora su antiguo asiento. Admitió que frenar a Antonelli y a Mercedes este año será poco menos que una misión imposible. No es solo una opinión: es el reconocimiento de que el ciclo ha girado.

Respeto entre campeones

No solo Hamilton mira hacia Antonelli con respeto. Max Verstappen, segundo en Madrid con Red Bull, también bajó la cabeza ante la clasificación. El neerlandés está a 147 puntos del líder y ya no se ve dentro de la lucha por el título.

Lando Norris, vigente campeón del mundo con McLaren, tampoco es ajeno a la magnitud del reto. Cuarto en la general, se encuentra a 106 puntos de Antonelli y, pese a su condición de defensor del título, se ha sumado al coro de elogios hacia el italiano.

Cuando los campeones hablan así de un rival, el paddock escucha.

Un líder precoz, sin concesiones

Antonelli ha liderado el campeonato durante 13 carreras consecutivas. La semana anterior ya había tocado una fibra especial: se convirtió en el primer italiano desde 1966 en ganar el Gran Premio de casa en Monza. Un triunfo que le colocó en la historia de su país y que reforzó la sensación de que no se trata solo de una racha, sino del nacimiento de una nueva referencia.

A pesar de la ventaja abrumadora, el propio piloto insiste en un discurso de trabajo constante y cero relajación. Habla de aprovechar cada oportunidad hasta el final del curso, como si el margen de más de cien puntos no existiera.

Mientras tanto, el resto de la parrilla se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿queda realmente alguna grieta en la armadura de Antonelli y de esta nueva Mercedes, o el campeonato ya ha cambiado definitivamente de dueño?