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El guerrero solitario que apoyó a China en Polonia

En una grada casi desierta del Sosnowiec Arena, en Polonia, una sola voz rompía el silencio. No era un bombo, no era una peña organizada. Era Li Zijian, un aficionado chino de 23 años, convertido en hincha único de la selección de China en el inicio del Mundial Sub-20 femenino de 2026.

En el césped, el equipo respondió con contundencia: 5-0 a Nueva Caledonia para abrir el torneo con autoridad. En la grada, cada gol encontraba siempre el mismo eco: los gritos de Li, solo contra el frío y contra el vacío del estadio.

La escena se completó al final del encuentro. La capitana, Liu Chen, tomó la iniciativa. Mano a mano, llevó a todo el equipo hacia la tribuna casi vacía. Las jugadoras se alinearon frente a ese único aficionado y se inclinaron en una reverencia profunda. No era un gesto de protocolo, era gratitud pura hacia quien había cruzado medio mundo para estar ahí.

Días después, Li volvió a ocupar su lugar en la grada para el segundo partido de China, esta vez ante Nigeria. El duelo terminó 0-0, un punto que deja a la selección china en la segunda plaza de su grupo en Polonia. El marcador no se movió, pero la imagen se repitió: el mismo rostro, la misma bandera, el mismo aliento.

Detrás de esa presencia hay una promesa y un viaje. Según medios chinos, Li, exmilitar de Pekín y actualmente estudiante de intercambio en Navarra, España, se desplazó más de 7.000 kilómetros para cumplir con lo que había gritado meses antes.

En abril, en Tailandia, China había sellado su billete al Mundial con una remontada por 2-1 ante Uzbekistán en la Copa Asiática Sub-20 femenina. En medio de la euforia, entre cánticos y abrazos, Li lanzó un mensaje claro junto a otros aficionados: “See you in Poland”.

Muchos lo dijeron. Él lo cumplió. Y en un Mundial de estrellas emergentes y grandes potencias, la imagen que queda, por ahora, es la de un equipo entero inclinándose ante su “guerrero solitario” en la grada.