Granit Xhaka bajo investigación por certificado Covid falso
Granit Xhaka, en el ojo del huracán: investigado por un certificado Covid falso y fuera de la selección suiza
La figura de Granit Xhaka, capitán de Suiza y referente indiscutible de su generación, se ha desplazado estos días del césped a los despachos. La fiscalía de la ciudad de Lucerna ha abierto una investigación contra el centrocampista por presuntamente haber obtenido en 2022 un certificado de vacunación contra la Covid-19 falso o falsificado.
El caso golpea de lleno a uno de los líderes más visibles del fútbol suizo. A sus 33 años, actual jugador del Sunderland y entonces futbolista del Arsenal, Xhaka se enfrenta ahora a un proceso penal que pretende aclarar si incurrió en un delito al hacerse con ese documento en plena vigencia de las restricciones sanitarias.
El contexto: viajes, restricciones y un atajo peligroso
En 2022, Suiza no impuso una obligación general de vacunarse, pero el certificado Covid se convirtió en llave de acceso para buena parte de la vida pública: actividades, recintos cerrados, determinados eventos y, sobre todo, viajes al extranjero. Quien no disponía del documento veía limitada su participación en muchos ámbitos.
Esas medidas se mantuvieron hasta la primavera de 2022. A partir de entonces, los certificados siguieron expidiéndose principalmente para cumplir requisitos de entrada en otros países. Precisamente en ese escenario sitúan los fiscales el supuesto uso de un certificado falso por parte de Xhaka.
La fiscalía de Lucerna ha confirmado que la investigación está en marcha para determinar si hubo conducta delictiva en la obtención de un certificado “falso o falsificado”. No ha trascendido, por ahora, el alcance penal concreto al que podría enfrentarse el jugador, pero el simple hecho de la apertura formal del caso ya ha sacudido al fútbol suizo.
La confesión pública: “Fue un error. Lo siento”
Antes incluso de que se enfriara la noticia de la investigación, el propio Xhaka decidió adelantarse y dar su versión. El lunes publicó un comunicado en sus redes sociales en el que admitió su desconfianza hacia la vacuna y el camino que eligió en aquel momento.
Reconoció que sentía “desconfianza” hacia la vacuna y que se dejó “influir por preocupaciones e incertidumbre”. En ese estado de ánimo, explicó, optó por conseguir un certificado de vacunación en lugar de resolver sus dudas “de la manera adecuada”.
“Hoy veo claramente que ese camino no fue correcto. Fue un error. Lo siento”, escribió el capitán suizo, asumiendo la responsabilidad por su decisión y prometiendo colaborar plenamente con las autoridades. Aseguró que se implicará en el proceso para el esclarecimiento de los hechos y que cooperará con todos los organismos competentes.
Un mensaje breve, directo, sin excusas. Y con un efecto inmediato en su situación deportiva.
Golpe a la Nati: Xhaka se baja de la convocatoria
La Federación Suiza de Fútbol reaccionó rápido. En un comunicado, informó de que Xhaka, el jugador con más partidos internacionales en la historia del país —152 encuentros con la camiseta nacional—, había abandonado la concentración para los próximos compromisos de la Nations League.
Suiza tiene por delante dos salidas exigentes, ante North Macedonia y Scotland los días 26 y 29 de septiembre, y posteriormente recibirá a Slovenia y de nuevo a North Macedonia a comienzos de octubre. No estará su capitán. No estará su brújula en el centro del campo.
La federación precisó que la decisión de que Xhaka se retirara de la concentración fue tomada de manera conjunta por el jugador y el cuerpo técnico. Después de esta ventana internacional, añadieron, se abordará su futuro con la selección. Queda abierta, por tanto, la gran incógnita: ¿seguirá siendo el líder del vestuario o este episodio marcará un antes y un después en su carrera internacional?
Silencio en Sunderland, ruido en Suiza
Mientras en Suiza el caso monopoliza titulares, en Inglaterra el discurso es muy distinto. Tras la derrota del Sunderland frente al Manchester City el domingo, el entrenador Regis le Bris fue preguntado por la situación de su centrocampista. Cerró la puerta de inmediato.
“No es mi ámbito hablar de esos problemas o situaciones. Mi ámbito es el fútbol. Sobre fútbol, él es realmente bueno”, respondió el técnico, sin entrar en valoraciones extradeportivas. Un mensaje claro: en el club, al menos de puertas hacia fuera, se separan los asuntos judiciales de lo que ocurre en el césped.
El capitán bajo la lupa
La dimensión del caso no se explica solo por el posible delito, sino por quién está en el centro de la tormenta. Xhaka no es un jugador más. Es el capitán de Suiza, el futbolista con más internacionalidades, el hombre que llevó el brazalete en el último Mundial, donde la selección helvética cayó en cuartos de final ante la Argentina que acabaría siendo subcampeona.
Su liderazgo, su carácter competitivo y su peso en el vestuario han sido pilares de la Nati durante años. Ahora, ese mismo liderazgo queda sometido a escrutinio público. El debate trasciende el ámbito sanitario y se instala en el terreno ético y simbólico: ¿qué se le exige a quien representa a un país dentro y fuera del campo?
La investigación dirá si hubo delito. La federación decidirá después qué hacer con su capitán. Y el vestuario, silencioso por ahora, tendrá también su propia respuesta.
Lo único seguro hoy es que el eje de Suiza, el hombre que parecía inamovible en la selección, se enfrenta al partido más incómodo de su carrera, lejos del césped y sin margen para esconderse detrás de un resultado.






