Gran Bretaña asegura tres medallas en Campeonato de Europa de boxeo
Gran Bretaña ya tiene premio en el Campeonato de Europa de boxeo en Bulgaria. Tres medallas aseguradas. Y una sensación clara: este equipo, aunque mermado, no ha viajado a Sofía para conformarse.
En el Asics Arena Sports Hall, Chantelle Reid marcó el tono del día. Dominio absoluto. La inglesa se impuso por un contundente 5-0 a la irlandesa Evelyn Igharo en el peso superwélter femenino y se plantó en semifinales casi sin despeinarse. A sus 28 años, plata en los Juegos de la Commonwealth, se le ve madura, serena, con oficio. El miércoles le espera la serbia Milena Matovic y, con la medalla ya asegurada, el siguiente paso es evidente: pelear por el oro.
El impulso de Reid encontró eco rápido en la categoría superpesado masculina. Damar Thomas, 21 años, se apuntó otro 5-0, esta vez ante el georgiano Nikoloz Begadze. Pelea seria, sin concesiones, imponiendo físico y ritmo. Su recompensa: una semifinal de alto voltaje frente a Mahammad Abdullayev, representante de Azerbaiyán y uno de los nombres fuertes del cuadro. Ahí se sabrá hasta dónde llega el techo del joven británico.
La noche, sin embargo, perteneció a Abdul Burton. Con 20 años y frente al ídolo local, el medallista olímpico de bronce Javier Ibanez, el británico se metió en una batalla de nervios y carácter. El veredicto, 3-2, reflejó la tensión de un combate que pudo romperse en cualquier dirección. Esta vez cayó del lado visitante. Y con ello, tercera medalla garantizada para Gran Bretaña y una semifinal ante el turco Semih Gumus.
Burton lo explicó con la crudeza de quien acaba de salir de la trinchera: cuando el viento sopló en contra, decidió morder. “A veces tienes que aguantar y cuando las cosas se pusieron en mi contra tuve que meterme de lleno y mostrar quién soy. Soy joven, hambriento y he venido a tomar el mando”, lanzó, más declaración de intenciones que simple reflexión.
Un equipo recortado, pero aún peligroso
La cara luminosa del día contrasta con el desgaste acumulado del torneo. Más de la mitad de la escuadra británica, compuesta por 15 boxeadores, ya ha quedado fuera. El grupo avanza, pero más ligero de lo previsto.
El miércoles será otro filtro. Lauren Mackie, Amy Broadhurst, Callum Makin y Oladimeji Shittu entran en escena en los cuartos de final, con la posibilidad de ampliar el botín de medallas. Cada uno de ellos pelea no solo por subir al podio, sino por mantener el peso competitivo de una delegación que ha ido perdiendo nombres a medida que avanzaban las rondas.
Las últimas eliminaciones han dolido. El martes, la mosca Ruby White cayó por un ajustado 3-2 ante la turca Hatice Akbas, subcampeona olímpica, en un combate que dejó la sensación de que la diferencia fue mínima. En el semipesado femenino, Emily Asquith sufrió un severo 5-0 ante la irlandesa Lisa O’Rourke, sin margen para la duda en las cartulinas.
En el peso pesado masculino, el campeón de los Juegos de la Commonwealth, Isaac Okoh, también se despidió. Derrota por 3-0 frente al alemán Kevin Lebowski, un resultado que deja fuera a uno de los nombres más consolidados del equipo británico.
Aun así, el relato en Sofía no es el de una selección en retirada, sino el de un grupo en transición que ya garantiza tres medallas con boxeadores jóvenes en el centro del escenario. Reid, Thomas y Burton han asegurado metal. El siguiente paso es decidir de qué color brillará para Gran Bretaña en Bulgaria.





