Gautam Gambhir destaca a Samson y Abhishek sobre Sooryavanshi
Gautam Gambhir no dejó lugar a dudas. El seleccionador de India fue directo al grano: Vaibhav Sooryavanshi tendrá que esperar. El mensaje, claro y duro, llegó en plena rueda de prensa tras el partido, cuando le preguntaron por el reparto de oportunidades entre los bateadores.
Sanju Samson y Abhishek Sharma, avisó Gambhir, están hoy un peldaño por encima. No por nombre, sino por recorrido.
“Desde el punto de vista de Vaibhav, la conversación es muy clara: tiene que esperar su oportunidad. Sabemos el tipo de talento que tiene. Sabemos lo que puede hacer. Pero alguien que lo ha hecho extremadamente bien durante años siempre estará por delante de quien acaba de entrar al equipo. Cuando reciba esa oportunidad, también tendrá un periodo más largo”, explicó el técnico ante los medios.
Un aviso envuelto en elogio, pero aviso al fin y al cabo.
El caso Sooryavanshi: brillo en Zimbabue, banquillo después
La gestión de Samson y Sooryavanshi ya había generado debate durante la gira por el Reino Unido. Ambos disputaron tres partidos cada uno. Ninguno “incendió la casa”, como se dice en el vestuario: ni grandes descalabros, ni actuaciones que obligaran a escribir titulares.
Luego llegó la serie en Zimbabue. Samson fue descansado y Sooryavanshi se abrió paso en la alineación. Abrió la entrada junto a Abhishek Sharma, sumó 151 carreras en la serie y terminó elegido Jugador de la Serie. Un golpe fuerte sobre la mesa.
Pero el cuento cambió rápido. Para la serie ante Afganistán, Samson regresó al once y Sooryavanshi volvió al banquillo. Ahí se encendió la discusión: ¿qué más debía hacer el joven para consolidarse?
Gambhir respondió apelando a la competencia interna como seña de identidad.
“Eso es de lo que trata el cricket indio. Queremos competencia, queremos talento en el vestuario. Pero a veces el cricket es así. Tenga 15 años o 30, hay que esperar la oportunidad”, remarcó.
La gira por el Reino Unido, la herida y el giro
El punto de fricción no nació en Zimbabue, sino en el Reino Unido. Samson fue apartado del XI tras tres bajas anotaciones: una frente a Inglaterra y dos ante Irlanda. Ahí entró en escena Sooryavanshi, que debutó en esa gira. Tres partidos, sin despegar. Y otra vez, puerta de salida.
El tablero se recolocó en la serie ante Afganistán. Samson respondió como suelen hacerlo los jugadores que se sienten cuestionados: con runs. Dos medio centenares y una presencia mucho más firme en el orden de bateo. No necesitó discursos, habló con el bate.
Gambhir, en cambio, sí tuvo que explicar la decisión que más le ha pesado desde que asumió el cargo.
“Creo que Samson mostró de lo que es capaz. Uno no se convierte en Jugador del Torneo en un World Cup sin tener talento, así que ha hecho lo suficiente. Obviamente fue duro, probablemente la decisión más difícil que he tomado en mi carrera como entrenador: dejarlo fuera de esa serie en Inglaterra por la forma en que había rendido antes”, admitió.
No es una frase menor. El seleccionador, que siempre ha defendido la meritocracia, reconoce que la balanza se inclinó por la forma puntual, no por el historial.
Volver a la fórmula del World Cup
La explicación de Gambhir para su actual hoja de ruta va más allá de un simple gusto personal. Quiere volver a la estructura que funcionó en el máximo escenario.
“A veces uno también se guía por la forma de los jugadores. Desde mi punto de vista, quise volver a la combinación que tuvimos durante el World Cup, porque esos jugadores, después de tres o cuatro fallos, no se convierten en malos jugadores. Si un equipo pasa de un World Cup a otro invicto y gana el World Cup, de repente no se convierte en un mal equipo después de una serie, y esos chicos no se han vuelto malos jugadores”, defendió.
Ese es el eje del plan: proteger el núcleo que llevó a India de un World Cup a otro sin derrotas y con el título en la mano. No se trata solo de Samson o de Sooryavanshi, sino de una idea de continuidad.
En ese contexto, el mensaje para Vaibhav es tan crudo como esperanzador: el sitio se gana, pero cuando llegue el turno, el cuerpo técnico promete un “run” más largo, sin guillotina tras tres entradas fallidas.
Entre la urgencia por renovar y la obligación de respetar a quienes ya han ganado un World Cup, Gambhir ha elegido la vía más incómoda: sostener a los consagrados y pedir paciencia al talento emergente. La pregunta es cuánto tiempo aceptará esperar un jugador que ya ha sido Jugador de la Serie y que mira el XI desde el banquillo.






