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Gainsborough Trinity denuncia a impostor que se hace pasar por su entrenador

En el séptimo escalón del fútbol inglés, lejos de los focos de la Premier League, Gainsborough Trinity se ha encontrado con un problema muy moderno: un impostor que se hace pasar por su entrenador para ofrecer fichajes y salarios a jugadores de todo el fútbol no profesional.

El club, que compite en la Northern Premier League Premier Division, ha denunciado públicamente a una persona que, haciéndose pasar por el técnico Russ Wilcox, ha contactado con “un número de jugadores” en distintos niveles del fútbol semiprofesional inglés.

No es una travesura. Es un engaño organizado.

No somos nosotros: el club marca distancias

El director ejecutivo, Matt Boles, quiso cortar de raíz cualquier sospecha. Su mensaje fue tajante: cualquier oferta, mensaje o negociación que esos jugadores hayan recibido no procede ni de Wilcox ni de Gainsborough Trinity.

“Queremos dejar categóricamente claro” que esas comunicaciones sobre posibles acuerdos “no han sido de parte del entrenador Russ Wilcox ni en nombre del club”, explicó Boles en la web oficial de la entidad.

El tono subió un peldaño más cuando el dirigente detalló el alcance del problema. No se trata de un caso aislado ni de un malentendido. Es una suplantación en toda regla.

“Condenamos enérgicamente las acciones del individuo responsable”, afirmó. “Hacerse pasar por un entrenador de fútbol y hacer falsas representaciones a los jugadores es completamente inaceptable y tiene el potencial de causar una innecesaria disrupción y un daño reputacional a jugadores, entrenadores y clubes”.

El engaño sale a la luz

¿Cómo se destapó todo? No por casualidad, sino por la desconfianza de quienes conocen de verdad a Wilcox.

Boles explicó que Gainsborough Trinity se dio cuenta de las maniobras cuando entrenadores y directivos de otros clubes empezaron a contactar directamente con Wilcox, sospechando que algo no cuadraba en los mensajes que estaban circulando.

“Muchos lo han hecho precisamente porque conocen a Russ, conocen los estándares profesionales con los que se conduce, y reconocieron de inmediato que esta no es la manera en la que él se dirigiría a un jugador ni intentaría ficharlo”, subrayó el CEO.

El prestigio personal del técnico, forjado durante años en los banquillos y en los vestuarios, terminó siendo el mejor detector de fraudes.

Un aviso directo al impostor

Una vez identificado el patrón, el club decidió ir más allá de la simple aclaración. Boles lanzó un mensaje frontal, casi personal, al responsable del engaño.

“Basta ya”, sentenció. “Deje de hacerse pasar por nuestro entrenador, deje de hacer perder el tiempo a jugadores y clubes de todo el fútbol no profesional y, francamente, que se busque una vida”.

No hay matices, ni diplomacia. Gainsborough Trinity quiere cortar el problema de raíz y proteger no solo su nombre, sino también el de los futbolistas que podrían verse atrapados en promesas falsas y negociaciones inexistentes.

El club ya ha informado oficialmente a la Northern Premier League y a la Football Association sobre los incidentes, un paso clave para que las autoridades del fútbol inglés puedan seguir el rastro del impostor y, si es posible, frenarlo.

Un técnico con recorrido y un club con escaparate

El caso golpea a un Gainsborough Trinity que, bajo el mando de Wilcox, se ha ganado respeto en el campo. El equipo alcanzó la segunda ronda de la FA Cup en la temporada 2024-25 y la primera ronda el curso anterior, logros significativos para un club de su categoría, que le han dado visibilidad más allá del fútbol no profesional.

Wilcox dirige al conjunto desde 2023, tras etapas anteriores en los banquillos de Scunthorpe United y York City. Como jugador, dejó huella en clubes como Northampton Town, Hull City, Doncaster Rovers, Preston North End y Scunthorpe.

Ese historial, esa reputación, es precisamente lo que el impostor ha intentado explotar. Y es también lo que ha permitido que el engaño no fuera a más.

En un fútbol cada vez más expuesto a redes sociales, mensajes directos y contactos informales, la pregunta queda flotando sobre la Northern Premier League: ¿cuánto tardará en aparecer el próximo impostor?