Gabriel se libra de la roja tras un choque con Martínez
Gabriel se libra de la roja tras un brutal choque con Martínez que enciende el debate arbitral
El Emirates apenas había tenido tiempo de sentarse cuando el partido ya estaba envuelto en polémica. Minuto 5 del Arsenal–Chelsea del 6 de septiembre, un barullo furioso en el área, piernas y cuerpos por el suelo, el balón suelto. En medio del caos, la bota de Gabriel impactó de lleno en la cabeza de Martínez. El portero argentino cayó y necesitó atención médica inmediata. El estadio se quedó helado.
Chris Kavanagh, el árbitro, no mostró la tarjeta roja. Su visión, tapada por varios jugadores, le impidió ver con claridad la acción dentro de un área abarrotada. El equipo de VAR revisó el lance, pero decidió no recomendar una revisión en el monitor. El juego siguió adelante entre las protestas encendidas de los jugadores del Chelsea.
Días después, el caso pasó a manos del Key Match Incident Panel (KMI) de la Premier League. Cinco miembros, cinco votos a favor de la decisión del colegiado. Sin matices. Para el panel, no hubo conducta violenta ni juego brusco grave por parte del central del Arsenal.
La explicación apuntó directamente al contexto de la jugada: un área congestionada, varios futbolistas en el suelo peleando por un balón suelto, acciones desesperadas por despejar o rematar. En ese escenario, el gesto de Gabriel no se interpretó como un acto deliberado de agresión, sino como parte de un intento de disputar la pelota en condiciones límite.
“El panel apoyó de forma unánime la decisión del árbitro de no mostrar tarjeta roja”, recogió la nota publicada en la web oficial de la Premier League. “Había múltiples jugadores en el suelo compitiendo por el balón suelto, y la acción de Gabriel no se consideró un acto de conducta violenta ni de juego brusco grave”.
La resolución mantiene intacto un registro llamativo: Gabriel aún no ha visto una roja directa en sus 265 partidos con el Arsenal. Desde su llegada procedente del Lille en 2020, el brasileño ha acumulado 32 amarillas y dos expulsiones, ambas por doble amonestación. Un historial disciplinario intenso, pero sin la mancha de una expulsión directa.
No todos, sin embargo, compran la versión oficial.
Wayne Rooney, desde el plató de BBC Match of the Day, fue contundente al valorar la acción. Para el ex capitán del Manchester United, las repeticiones a cámara lenta destapan una entrada tan temeraria como impune.
“No se aprecia bien a primera vista, pero cuando ves la repetición y la ralentizan”, dijo Rooney tras el encuentro, “Martínez tiene el balón en las manos y Gabriel le patea la cabeza, balancea la pierna y se pasa muchísimo. Tiene una suerte enorme de seguir en el campo”.
A su lado, Ashley Young asentía. El veterano lateral compartió la indignación y puso el foco directamente sobre el VAR, cuestionando la profundidad de la revisión. “Estoy de acuerdo. Cuando el balón está en el suelo y Martínez lo tiene, Gabriel levanta la pierna altísimo. No sé por qué no ha ido al VAR o si lo han mirado bien, porque está lejísimos del balón. Se ha librado”, remató el ex internacional inglés.
La decisión, polémica o no, tuvo consecuencias deportivas inmediatas. Con once contra once, el Arsenal tuvo margen para reaccionar a un arranque que rozó el desastre. Morgan Rogers, fichaje de 117 millones de libras del Chelsea, silenció el Emirates a los dos minutos con un gol que dejó helada a la grada. Un golpe temprano que habría podido ser definitivo si los de Mikel Arteta se hubieran quedado en inferioridad numérica por la acción de Gabriel.
El equipo local respondió con carácter. Kai Havertz, frente a su antiguo club, firmó el empate y encendió al estadio. El alemán se movió entre líneas, atacó espacios y castigó a una defensa del Chelsea que volvió a mostrar grietas conocidas. Ya en la segunda parte, al filo del minuto 50, apareció el capitán. Martin Odegaard, frío en el área, definió con precisión para completar la remontada y mantener el pleno de victorias del vigente campeón: cuatro partidos, cuatro triunfos, una marcha implacable en el arranque de la temporada.
Mientras el Arsenal consolida su candidatura con un inicio perfecto, el contraste en el otro banquillo es brutal. El proyecto de Xabi Alonso en el Chelsea sigue atrapado en los mismos problemas del curso pasado: una estructura frágil atrás, errores de concentración y una incapacidad alarmante para cerrar partidos sin encajar.
El dato es demoledor: el Chelsea suma ya 20 encuentros consecutivos de Premier League sin dejar su portería a cero. Veinte. Para un club que ha gastado a manos llenas en los últimos mercados, la cifra es algo más que una estadística incómoda; es una acusación directa a su sistema defensivo.
La jugada de Gabriel y Martínez, el dictamen del panel, las críticas de Rooney y Young… todo se mezcla en un mismo debate: ¿hasta qué punto el VAR y los órganos de revisión están protegiendo realmente la integridad de los futbolistas? El Arsenal mira hacia arriba en la tabla, reforzado por un fallo arbitral que le cayó de cara. El Chelsea, mientras tanto, no solo tiene que arreglar su defensa. También debe preguntarse cuánto más puede permitirse vivir al filo del caos en su propia área.






