Gable Steveson: el sueño dorado se apaga en 12 segundos
Gable Steveson llegó a UFC 331 presentado como el futuro rey del peso pesado. Oro olímpico, 4-0 como profesional, un potencial que parecía no tener techo. La narrativa era clara: otra víctima, otro paso hacia la cima.
En 12 segundos, todo saltó por los aires.
Sean Sharaf, un peso pesado con un 0-2 en el octágono y prácticamente sin crédito previo, lanzó un gancho de izquierda brutal nada más comenzar el combate. Un solo golpe. Preciso, violento, definitivo. Steveson cayó fulminado, con la cabeza y el mentón sacudidos hacia atrás, completamente noqueado ante un público de Los Ángeles que no tuvo piedad con la caída del prodigio.
La sorpresa fue mayúscula. Las cuotas previas convertían el duelo en un trámite. Acabó siendo una de esas noches que cambian carreras.
Del favorito absoluto al blanco de las críticas
El golpe no terminó cuando Steveson tocó la lona. Continuó cuando se levantó.
Aturdido, visiblemente tocado, el estadounidense de 26 años se limitó a abandonar el octágono. No hubo saludo a Sharaf, ni gesto de reconocimiento, ni espera para escuchar a Bruce Buffer anunciar la victoria de su rival. Salida directa, sin mirar atrás.
La reacción fue inmediata. Redes sociales encendidas, críticas feroces a su comportamiento, y un juicio público que no se quedó solo en los aficionados. Dos voces de peso, Daniel Cormier y Joe Rogan, que comentaban la velada, no pasaron por alto lo ocurrido.
Cormier, doble campeón de UFC y también con pasado de luchador olímpico, fue tajante:
“Creo que Gable cometió algunos errores ahí dentro. Eres un peleador 4-0. Lucha. Tienes que hacerlo. Además, te quedas ahí y encajas cuando pierdes. Dejas que ese hombre levante la mano y tú te quedas ahí, sin importar cómo te sientas”.
El mensaje no era solo técnico, era de código, de respeto.
“Si estás conmocionado, llora —¡yo lo hice! Esa es la verdad. Pero encajas cuando las cosas no salen como quieres. No puedes ser un gran ganador y luego un perdedor desagradecido, y creo que eso estuvo mal por parte de Steveson”.
El hype, el ego y un gancho perfecto
Joe Rogan apuntó en otra dirección, pero con el mismo destinatario: la burbuja que rodeaba a Steveson.
Según Rogan, el problema no fue solo el planteamiento táctico, sino la mentalidad con la que el olímpico pisó el octágono. La sensación de que nada podía pasarle, de que la noche estaba escrita de antemano.
“Creo que las cuotas y el hype se le subieron a la cabeza y sintió que no podía ser derrotado”, analizó Rogan. “Se quedó ahí, con los pies planos, y Sean soltó un gancho de izquierda de libro. Se agachó y luego conectó, le cazó en el mentón. El mentón, la cabeza se va hacia atrás. Fuera. Frío”.
No fue solo un nocaut. Fue una historia inesperada.
“Fue una de las mayores historias de Cenicienta. Tiene que ser, sin duda, una de las mayores sorpresas de las cuotas”.
Sharaf, sin respeto por el guion establecido, sin reverencias al oro olímpico, salió a buscar el nocaut desde el segundo uno. Lo encontró. Y con él, reescribió la noche.
Una lección brutal para un campeón olímpico
Cormier sabe lo que es cargar con expectativas, aunque reconoce que nunca vivió algo tan desmesurado en sus inicios.
“Yo peleaba a otro nivel, no estaba en UFC”, recordó. “Pero la realidad es que él es nuevo en esto y Sharaf no le tuvo ningún respeto. Gable es campeón olímpico y quizá la gente espera que los demás respeten eso, pero no va a ser así”.
En la jaula no hay medallas, ni currículum que valga. Solo golpes.
“Sharaf no estaba para eso. Entró ahí para noquear a Gable Steveson y lo hizo”.
El futuro del peso pesado que UFC quería construir acaba de recibir su primera gran lección. No solo deportiva, también de comportamiento, de cómo perder bajo los focos más intensos.
Steveson sigue siendo joven, sigue teniendo un talento descomunal en la lucha y margen para aprender. Pero el aura de invencible se ha roto en mil pedazos en apenas 12 segundos.
La pregunta ya no es cuánto puede llegar a dominar la división, sino cómo responderá ahora que ha probado, de la forma más dura posible, lo que significa este deporte cuando el hype deja de protegerte.






