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Francia y Estados Unidos en semifinales de la FIBA Women's World Cup

Cuatro victorias contundentes en cuartos. Cuatro selecciones con argumentos de sobra para verse en la final. Estados Unidos, Francia, España y Alemania han llegado a Berlín lanzadas, y las semifinales de la 2026 FIBA Women's World Cup prometen un sábado sin respiro. No hay invitadas de piedra: todas tienen camino creíble hacia el partido por el título.

Francia vs Alemania: la apisonadora contra el rugido de Berlín

Francia ha convertido este Mundial en un escaparate de poder ofensivo. Récord de triples en un solo partido, marcadores abultados, rivales desbordadas desde el primer cuarto. Hasta ahora, ha sido el equipo a batir. Ahora le toca el examen más incómodo: una Alemania empujada por su público, en casa, en Berlín.

La gran fuerza de la selección francesa está en algo que rara vez se sostiene a este nivel: la profundidad real de su banquillo. No son simples rotaciones; son jugadoras que cambian partidos.

El mejor ejemplo lleva tiempo acostumbrada a hacerlo: Marine Johannès. Sin salir como titular, se ha instalado entre las máximas anotadoras del torneo, octava con 16,5 puntos por encuentro, y lidera la competición en triples convertidos con 16. Sale, rompe ritmos, abre defensas, castiga cualquier despiste. Desde el banquillo, pero con impacto de estrella.

En el quinteto inicial, Gabby Williams está jugando quizá su mejor baloncesto en una cita mundial. Agresiva, completa, siempre metida en el partido. Si mantiene este nivel, Francia no solo tendrá opciones: tendrá control.

Del otro lado, Alemania se agarra a algo que no se puede entrenar: el impulso de jugar un Mundial en casa. Berlín se ha convertido en un escudo y en un altavoz para un equipo que ha ido creciendo de la mano de Marie Gülich. La interior promedia 11,8 puntos y ha sido el motor silencioso que ha llevado a las germanas hasta estas semifinales.

A su alrededor, el equipo ha ido encontrando nuevas voces. Leonie Fiebich firmó ante Bélgica un partido de líder: 17 puntos, 10 rebotes, doble-doble y una sensación clara de autoridad. Nyara Sabally no se quedó atrás: 16 puntos, 12 rebotes, otra actuación completa en los dos aros. Si ambas sostienen este nivel, Alemania no llegará a este duelo solo con ambiente; llegará con argumentos.

El banquillo alemán también ha respondido cuando ha hecho falta, pero ahí aparece la gran diferencia: la profundidad de Francia es más larga, más estable, más letal. Alemania no puede ganar este partido en una carrera a 90 puntos. Necesita convertirlo en una batalla de desgaste.

El recuerdo reciente no ayuda a las locales: en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de 2024, Francia se impuso por 84-71. Evitar un guion parecido pasa por una defensa feroz desde el primer minuto, por cerrar el perímetro y por no permitir que las francesas entren en racha desde la línea de tres.

Francia llega herida en el orgullo tras la derrota ante Estados Unidos en los Juegos de París 2024. Desde el salto inicial de este Mundial, ha pisado el acelerador y no ha levantado el pie. Alemania tendrá que escarbar muy hondo para desactivar esa inercia.

Si el público consigue encender la defensa alemana y forzar a Francia a vivir más del tiro complicado que del triple cómodo, habrá partido. Pero si Johannès, Williams y compañía encuentran ritmo desde fuera, el favoritismo francés se hará notar.

Pronóstico: Francia avanza. El equipo de mayor profundidad, con la puntería más devastadora del torneo y una misión muy clara, parte un paso por delante incluso en territorio hostil.

España vs Estados Unidos: talento, ritmo y una montaña por escalar

España llega a estas semifinales con la confianza de quien ha hecho bien los deberes desde el primer día. Terminó primera del Grupo A, se ganó un billete directo a cuartos y allí no titubeó: 89-66 frente a Australia, un golpe sobre la mesa.

Megan DiLeo (née Gustafson) fue la referencia en ese duelo, con 16 puntos y una serie de 7 de 11 en tiros de campo. Su paso por Portland Fire en la WNBA le ha dado colmillo y seguridad. Esa versión se ha trasladado al Mundial: fiable, agresiva, constante.

A su lado, Iyana Martín se ha consolidado como una de las grandes anotadoras del torneo. Sus 16,5 puntos por partido la sitúan en el séptimo puesto entre todas las jugadoras. Ataca el aro, anota de media distancia, no se esconde en los momentos calientes. España ha encontrado en ella un foco ofensivo imprescindible.

El conjunto español produce 81 puntos de media por encuentro. Es una cifra notable. El problema es que enfrente se levanta una máquina ofensiva todavía más pesada: Estados Unidos promedia 90,5 puntos. Para España, la clave no está solo en anotar, sino en incomodar, frenar, ensuciar los ataques estadounidenses lo suficiente como para mantener el marcador apretado.

Estados Unidos ya tuvo su aviso en la fase de grupos ante Italia. Desde entonces, ha respondido como suelen hacerlo los gigantes: subiendo el nivel. En cuartos, arrolló a Hungría por 108-56. Una exhibición.

Napheesa Collier lideró la anotación con 19 puntos. La ex DPOY de la WNBA está firmando un torneo de una regularidad implacable, siempre presente en ambos lados de la pista. Rhyne Howard acompañó con 15 puntos y un 3 de 5 desde el triple, otra muestra de la facilidad con la que este equipo puede abrir la pista.

Y eso es solo el principio. Desde el banquillo, Estados Unidos lanza nombres que en cualquier otra selección serían primera espada: Caitlin Clark, Paige Bueckers, Angel Reese. Candidatas a MVP en la WNBA, jugadoras acostumbradas a escenarios gigantes, ahora convertidas en lujo de rotación. Cuando el rival cree haber sobrevivido al quinteto inicial, llega otra oleada.

La defensa estadounidense está respondiendo al mismo nivel que su ataque. En cuatro partidos, solo ha permitido 58,3 puntos de media. Domina el rebote defensivo con 31,5 capturas por choque, frente a las 26,3 de España. Ese dato pesa: menos segundas oportunidades para las rivales, más transiciones para un equipo que corre como pocos.

Para España, el plan pasa por dos obligaciones: proteger su aro y no perder la batalla del rebote. Si concede segundas opciones y permite que Estados Unidos corra campo abierto, el partido puede romperse pronto. Si logra bajar el ritmo, elegir bien los tiros y castigar en estático, la semifinal puede encontrar tensión real.

España ha firmado un torneo sólido, con un ataque fluido y jugadoras en gran momento. Pero Estados Unidos llega con algo más que talento: llega con experiencia en noches de este calibre, con un equilibrio casi perfecto entre anotación, rebote, defensa y profundidad de plantilla.

Pronóstico: Estados Unidos se impone. España tiene argumentos para competir y talento para incomodar, pero la selección estadounidense parece preparada para otro paso más hacia el título.

Berlín ya tiene el guion: una Francia desatada contra el sueño local alemán y una España ambiciosa ante la superpotencia estadounidense. Lo que ocurra el sábado no solo decidirá las finalistas; puede marcar el mapa del poder en el baloncesto femenino mundial de los próximos años.