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Floyd Samba brilla en el Etihad: doblete y goleada del Manchester City

El Etihad Stadium asistió a una de esas noches que se recuerdan durante años. Manchester City, vigente campeón de la Carabao Cup, arrasó 5-0 a Norwich y, en medio del vendaval, un nombre se quedó grabado en la grada: Floyd Samba.

Diecisiete años. Hijo de Chris Samba, viejo conocido de la Premier League. Primer partido con el primer equipo. Y dos goles para firmar un estreno de película mientras su padre lo miraba, orgulloso, desde la tribuna.

Un cabezazo que lo cambia todo

Hasta el minuto 29, Norwich había cumplido el plan. Orden, disciplina, líneas juntas. Philippe Clement veía a su equipo contener a un City lleno de cambios, algo incómodo, incluso algo frustrado.

Entonces apareció Samba.

Centro desde la derecha, ataque al primer palo y un cabezazo en plancha, agresivo, decidido, que abrió el marcador y rompió la resistencia visitante. No fue solo un gol: fue el clic emocional que necesitaba el campeón para soltarse.

Tres minutos después, el castigo se dobló. Ayyoub Bouaddi filtró un pase preciso y Rayan Cherki definió raso, ajustado al palo, para el 2-0. En cinco minutos, el partido había cambiado de dimensión.

Norwich se tambaleó. Samba olió sangre. En el 39, volvió a romper líneas, encaró el área con potencia y solo una gran recuperación de Bruno Alves evitó el tercero. El aviso estaba dado.

Allan se presenta, el campeón acelera

Tras el descanso, la noche se convirtió en exhibición.

Allan, otro debutante, ya había dejado su sello con la asistencia en el 1-0. Le faltaba el gol. Lo encontró en el 48: arrancada, amague, conducción hacia dentro y disparo raso, seco, al rincón. Un tanto que resumió su carta de presentación: descaro, técnica y determinación.

Enzo Maresca, que había rotado con diez cambios respecto al once habitual, veía cómo los nuevos respondían como veteranos. Samba, sobre todo.

En el 54 llegó la joya de la noche. Recibió en la frontal, levantó la cabeza y acarició la pelota con la zurda hacia el ángulo inferior derecho. Un disparo curvado, sereno, de delantero que parece llevar años en esto, no minutos. 4-0 y el Etihad entregado al adolescente que jugaba como si estuviera en el patio del colegio.

Maresca no solo se quedó con los goles. Destacó su trabajo como ‘9’, una posición que el técnico italiano ha ido probando con él en los últimos partidos. La apuesta le respondió con creces.

Norwich, sin remate ni consuelo

El marcador pudo ser aún más duro. En el 68, Samba volvió a aparecer entre líneas y dejó solo a Ryan McAidoo, cuyo disparo cruzado obligó a Daniel Grimshaw a una gran estirada.

Norwich, al menos, creyó encontrar un pequeño premio a su esfuerzo. Mohamed Toure definió con calma para lo que parecía el 4-1, pero el banderín de fuera de juego apagó la celebración en el 74. Ni siquiera un disparo a puerta para los visitantes. Ni una estadística a la que agarrarse.

Para completar la noche, McAidoo encontró su momento en el descuento. Esta vez no perdonó: 5-0 en el minuto 90 y una goleada que dejó a Norwich sin respuestas y con números demoledores. Cinco goles encajados en solo seis tiros a puerta del City. Eficacia brutal.

Clement habló de “ingenuidad” en los momentos clave, de errores en el centro que origina el primer gol y en la transición del segundo. Y de lecciones que su equipo tendrá que aprender rápido.

Maresca no levanta el pie

El contexto no era menor. Enzo Maresca afrontaba la noche con diez cambios respecto a su once tipo. Y aun así, su Manchester City no se desvió del guion: intensidad, control, agresividad con balón y una pegada implacable.

Seis partidos oficiales, seis victorias. Sin Pep Guardiola, con un proyecto nuevo y un vestuario que se adapta a otra voz, el italiano está construyendo su propia autoridad a base de resultados y de decisiones valientes. Dar la titularidad a dos debutantes y verlos responder con tres goles y una asistencia entre ambos es un mensaje claro al resto del vestuario: aquí todos cuentan.

Allan, recién aterrizado desde Sudamérica, completó 90 minutos en un fútbol que Maresca definió como “distinto” al que conocía. Respondió con gol, asistencia y la sensación de que puede convertirse en una pieza muy útil en una temporada cargada de partidos.

Samba, mientras tanto, se llevó la noche. Dos goles, una ocasión clara, una asistencia que rozó el gol de McAidoo y la sensación de haber nacido para este escenario.

Brighton espera, el listón sube

Con el billete asegurado para la cuarta ronda de la Carabao Cup, el campeón se cita ahora con Brighton, también en el Etihad. Un duelo que, visto el arranque del ciclo Maresca, se presenta como una prueba más de hasta dónde puede llegar este City tan renovado como reconocible.

Seis victorias seguidas, jóvenes que irrumpen sin complejos, un técnico que no teme rotar masivamente y un equipo que, incluso en noches de Copa y cambios, mantiene la misma hambre.

La pregunta ya no es si el City se ha adaptado a Maresca. La cuestión, viendo lo que pasó con Floyd Samba y compañía, es hasta dónde puede estirarse este nuevo techo. Y quién se atreverá a frenarlo en este momento.