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Final del US Open 2026: Sabalenka vs Rybakina

Podía difícilmente escribirse un guion más perfecto.

Tras 507 partidos de cuadro principal en los Grand Slams femeninos este año, el número 508 y último de 2026 será una final del US Open entre Aryna Sabalenka y Elena Rybakina, un cierre circular de temporada que conecta directamente con aquella final vibrante del Australian Open en enero. Se abre y se cierra el curso con las mismas protagonistas. Esta vez, con aún más en juego.

Por primera vez desde 2013 —cuando Serena Williams derrotó a Victoria Azarenka— las dos primeras cabezas de serie se citan en la final femenina de Flushing Meadows. El dato ya habla de la dimensión del duelo. Pero esta vez hay una vuelta de tuerca extra: Sabalenka llega como número 1 del mundo… solo hasta el domingo. Pase lo que pase en la final, el lunes el trono de la WTA llevará el nombre de Elena Rybakina.

La kazaja ya aseguró matemáticamente la cima con su remontada en cuartos de final ante Zheng Qinwen, una victoria que selló su ascenso al puesto más alto del ranking. Terminará la quincena en Nueva York como la jugadora oficialmente más dominante del circuito. Falta por saber si lo hará con el trofeo del US Open en la mano o con esa sensación amarga de estrenar el número 1 habiendo dejado escapar “uno de los grandes” apenas dos días antes.

Una final del US Open con cuentas pendientes

Para Rybakina, el título el sábado significaría el tercer Grand Slam de su carrera y, por primera vez, cerrar una temporada con más de un major en el bolsillo. Sería la confirmación más contundente posible de su nuevo estatus: número 1 del mundo y campeona en Nueva York en el mismo golpe. Una declaración de poder.

Para Sabalenka, el peso del partido es, si cabe, todavía mayor. Por segundo año consecutivo, la bielorrusa aterriza en el US Open con una presión particular: no ha ganado un solo Grand Slam en toda la temporada. En 2025, su coronación en Nueva York llegó después de una colección de golpes duros —dos finales perdidas y una semifinal agónica— antes de rehacer su año en el último gran escenario.

Esta vez el contexto es más áspero. Sabalenka persigue su quinto título de Grand Slam y, al mismo tiempo, quiere poner punto final a un tramo de resultados pobres y eliminaciones prematuras que no encajan con su imagen de martillo pilón del circuito. El contraste con su arranque de temporada es brutal: conquistó el codiciado “Sunshine Double” en Estados Unidos, levantó el título en Brisbane y alcanzó la final en Melbourne. A partir de finales de abril, el nivel se desplomó sin aviso. El bache se ha prolongado hasta este US Open.

En medio de todo ello, hay historia al alcance. Tal es la autoridad de Sabalenka sobre el cemento del Billie Jean King National Tennis Center que está a un solo triunfo de convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en 2014 en encadenar tres títulos consecutivos del US Open. Tres años seguidos dueña del mismo escenario. Tres años seguidos dominando la pista más grande del mundo.

Una rivalidad que marca época

El duelo del sábado también reescribe una historia que ya es una de las más ricas del tenis actual. Será el enfrentamiento número 18 entre Sabalenka y Rybakina, una rivalidad generacional que ha ido creciendo hasta convertirse en una de las más influyentes y atractivas del circuito femenino. La bielorrusa manda 10-7 en el cara a cara, con victorias en sus dos últimos choques este mismo año: la final de Indian Wells y las semifinales de Miami.

No son simples encuentros sueltos. De sus 17 duelos previos, seis han sido finales: dos de Grand Slam, una de WTA Finals, dos en torneos WTA 1000 y una en un WTA 500. En ese apartado, manda Rybakina por 4-2. Cuando se juegan títulos, la kazaja suele encontrar una marcha más.

Las cifras, sin embargo, solo cuentan una parte. Lo que realmente distingue este cara a cara es la energía que desprende. Hay una intensidad particular, un ritmo casi hipnótico, que no se ve en otros duelos de la WTA. La rivalidad terminó de explotar en 2023, con aquella final del Australian Open en la que Sabalenka remontó a Rybakina en un partido de alto voltaje. Seis semanas después, Rybakina devolvió el golpe levantando el título en Indian Wells.

Tres años más tarde, el guion se invirtió. Rybakina conquistó Melbourne; Sabalenka se tomó la revancha en la final de Indian Wells apenas unas semanas después. Todo ello tras una WTA Finals tensa, decidida a favor de la kazaja, que dejó como epílogo unos comentarios poco amables de Sabalenka hacia su rival, captados cuando hablaba con su banquillo.

Pese a esos roces, el respeto mutuo sostiene la base de la rivalidad. Las dos manejan, probablemente, los juegos más explosivos del circuito. Saques demoledores, primeros golpes que desarman, una agresividad que pocas pueden igualar. Solo la potencia de una consigue neutralizar a la otra de forma consistente. Y ambas lo saben. Han ganado y han perdido precisamente por esa dinámica de fuerza contra fuerza.

Arthur Ashe, luces encendidas y todo en juego

El sábado, en Nueva York, vuelven a cruzarse. Será la primera vez que lo hagan bajo los focos de Arthur Ashe Stadium, el mayor escaparate posible para lo que muchos ya consideran el capítulo más trascendente de su historia compartida.

De un lado de la red, la bicampeona defensora. Del otro, la nueva número 1 del mundo. Un grito permanente contra un silencio de hielo. Aryna Sabalenka frente a Elena Rybakina por la corona del US Open.

Tras otra quincena estruendosa, desordenada y eléctrica en Flushing Meadows, el torneo se ha ganado un final a la altura. Ahora, la pregunta es simple: ¿quién se atreverá a cerrar la puerta de esta era con un portazo definitivo?