Exequiel Zeballos: De Napoli a Monza en un Giro Italiano
Exequiel Zeballos tenía un destino casi cantado. Todo apuntaba a Napoli. Acuerdo personal cerrado, proyecto atractivo, la Serie A como gran escaparate y el eco inevitable de Diego Maradona en el sur de Italia. Pero el mercado, caprichoso como siempre, cambió el guion en el último acto: el delantero dejó Boca Juniors y aterrizó en Monza.
El pase, lejos de las cifras que se manejaban para Napoli, se cerró en torno a los 4 millones de euros por el 60% de su ficha. Boca retiene el 40% de una futura venta. Un movimiento más modesto en lo económico, pero con una puerta grande igualmente abierta hacia Europa.
Zeballos llegó a Milán con la adrenalina todavía a flor de piel. “Pasó todo muy rápido, hoy voy a hablar con el entrenador Ivan Juric”, comentó el atacante de 24 años en el aeropuerto. No hubo tiempo para grandes ceremonias. Fue decisión, maletas y salto al Calcio.
La elección de Italia no fue casual. Tampoco sentimentalmente neutra. “Quería venir a Italia porque el ídolo de mi padre es Maradona”, explicó. Esa frase pesa. Marca una línea directa entre su historia familiar y el país en el que ahora intentará consolidarse. El sueño de su padre, transformado en oportunidad profesional para el hijo.
En el camino apareció otro nombre clave: Leandro Paredes. El mediocampista, con pasado en Roma y Juventus, fue uno de los consejeros de Zeballos en plena negociación. “Es verdad, Paredes me dio muchos consejos, sobre todo cuando hablábamos de Napoli”, reconoció el nuevo jugador de Monza. Experiencia de Serie A al servicio de quien está por dar el primer paso.
El contexto deportivo también ayuda a entender la operación. Con contrato en Boca hasta el 31 de diciembre, el club argentino se encontró ante una encrucijada: vender ahora o arriesgarse a perderlo libre más adelante. La propuesta de unos 10 millones de euros más bonus de Napoli no convenció a la dirigencia xeneize. La de Monza, más baja pero con porcentaje de futura venta, sí encontró consenso.
Para el equipo lombardo, se trata de una apuesta calculada. Zeballos es un atacante amplio, capaz de jugar por las dos bandas, con desborde y último pase. Sus números en Boca lo respaldan: 16 goles y 16 asistencias en 140 partidos oficiales. No es una carta de presentación estruendosa, pero sí la de un futbolista en maduración, con margen para crecer en un entorno más exigente.
Monza no compite en el mismo plano mediático que Napoli, ni carga con la mística europea del club del sur. Pero ofrece algo que muchos jugadores valoran en su primer salto al Viejo Continente: minutos, responsabilidad y un escenario donde cada buen partido puede multiplicar su cotización.
Zeballos llega a una Serie A que se ha vuelto a enamorar del talento sudamericano. Lo hace con el peso simbólico de Maradona en su historia familiar, el consejo de Paredes en el oído y la sensación de haber esquivado un destino que parecía cerrado para abrazar otro, menos ruidoso, pero quizá más adecuado para su momento.
Ahora le toca demostrar si este giro inesperado fue un desvío o, en realidad, el camino correcto hacia la élite.






