Ethan Bamber brilla en Chelmsford y mantiene vivo a Warwickshire
En el Ambassador Cruise Line Ground de Chelmsford, en un día que pareció sacado de otro tiempo, el balón mandó y los bates sobrevivieron como pudieron. Diecinueve wickets en una sola jornada, un marcador bajo y un protagonista absoluto: Ethan Bamber.
El lanzador de 27 años firmó la mejor actuación de su carrera con 6-26 para Warwickshire y sostuvo, casi a pulso, las aspiraciones al título en la Rothesay County Championship, Division One. Su cifra no solo derribó a Essex por 134 en 44 overs, también le permitió superar los 100 wickets de primera clase con los Bears en apenas dos temporadas desde su llegada desde Middlesex. De ellos, 59 han llegado en esta campaña, peleando de tú a tú con Kyle Abbott por el trono de máximo tomador de wickets de la división.
Un derrumbe… y un héroe inesperado
Essex, amenazado por el descenso y golpeado por las lesiones, se desplomó pronto. Bamber, con un control de ritmo y de longitud que rozó la perfección, se llevó tres de los primeros cuatro wickets a cambio de solo siete carreras en ocho overs. Un inicio asfixiante. Cuando volvió al ataque para rematar la faena, cerró la entrada con los últimos tres wickets por apenas 11 carreras en cinco overs. Implacable.
En medio del caos, solo dos hombres de Essex se plantaron de verdad: el wicketkeeper-batsman George Bell y el tail-ender Zaman Akhter. Entre ambos levantaron una asociación de 68 carreras para el octavo wicket que cambió el tono del marcador y, en parte, el pulso del encuentro.
Bell entró con el equipo en 33-5, que muy pronto se convirtió en un desolador 33-7. Pese al derrumbe a su alrededor, no se movió. Cerró la entrada invicto con 61, una entrada de carácter más que de brillo, pero absolutamente vital. Desde que llegó cedido desde Lancashire, suma 153 carreras en tres innings y solo ha sido eliminado una vez. Si no fuera por él, Essex difícilmente habría llegado siquiera a las tres cifras.
Ese pequeño rescate encendió al vestuario local. Herido, corto de efectivos, pero no rendido.
Warwickshire también sufre
La respuesta de Warwickshire no fue mucho mejor. Al cierre del primer día, el marcador visitante se detuvo en 151-9. Apenas 17 carreras por delante. Un suspiro.
Essex replicó la agresividad de los Bears con la nueva bola. Shane Snater abrió la herida con tres wickets que pusieron en apuros inmediatos a la alineación visitante, antes de tener que abandonar el campo por lesión. Cuando Snater cayó, tomó el relevo el spinner Matt Critchley, que se encargó de desmantelar el tramo final de la entrada con otros tres wickets, incluido el del capitán Ed Barnard.
Warwickshire necesitaba una figura serena en mitad del vendaval. La encontró en Sam Hain.
El bateador, tan sólido como fiable, sostuvo el innings visitante con una entrada paciente y madura. Firmó 58* al final de la jornada, sin perder la calma ni siquiera cuando su mejor apoyo, el ex allrounder de Inglaterra Chris Woakes (23), cayó tras una brutal off-break de Mitch Killeen que rompió una asociación de 36 carreras que empezaba a parecer decisiva.
Con los wickets cayendo a su alrededor, Hain se quedó como ancla. A su lado, como último hombre, Olly Hannon-Dalby, aún sin enfrentar una sola bola pero con reputación de especialista en sobrevivir en situaciones límite.
Un título que se jugará al filo
Warwickshire llegó a Chelmsford en tercera posición, a cinco puntos del líder Somerset y a uno de Notts, segundo. El margen de error es mínimo y esta entrada de 151-9 no invita al optimismo en cuanto a puntos de bateo: para lograr el primero necesitarían otras 99 carreras, una cifra que hoy suena lejana.
Hay, sin embargo, un consuelo: Notts y Somerset también han sufrido con el bate en esta ronda. El campeonato se aprieta, los márgenes se encogen y días como este, con 19 wickets y el marcador siempre al borde del colapso, pueden acabar decidiendo una temporada entera.
Todo queda, de momento, en manos de Hain y de la resistencia de Hannon-Dalby. ¿Alcanzará Warwickshire a exprimir algo más de una superficie traicionera y convertir un día caótico en el punto de giro de su campaña?






