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Estados Unidos domina la fase de grupos en la FIBA Women’s World Cup 2026

En Berlín, la maquinaria de Estados Unidos ya está en modo Mundial. Y no parece dispuesta a aflojar.

Tras arrasar a Czechia por 105-64 y cerrar con un impecable 3-0 el Grupo D, la selección estadounidense se tomó un respiro de un par de días antes de entrar en los cuartos de final de la FIBA Women’s World Cup 2026. Descanso merecido. El dato lo explica todo: son ya 33 victorias consecutivas en este torneo, una racha que se remonta a 2006. Casi dos décadas mandando.

Un rodillo en fase de grupos

El cierre de la liguilla en Berlín dejó una imagen clara: cuando Estados Unidos acelera, el resto sufre. La diferencia de 41 puntos ante Czechia fue el último aviso al resto del cuadro. No hubo concesiones, ni relajación, ni rastro de duda en un equipo que ha hecho de la superioridad su rutina.

Breanna Stewart, en su cuarto Mundial, no necesita inflar sus números para imponer respeto. Promedia 10,3 puntos y 8,3 rebotes, pero su impacto va mucho más allá de la estadística: ordena, equilibra, marca el tono competitivo. Es la referencia silenciosa de un vestuario que mezcla estrellas consolidadas con una camada joven que llega sin miedo.

Al frente de la anotación aparece Jackie Young, con 11,3 puntos por partido, asumiendo con naturalidad el papel de primera opción ofensiva. No fuerza, selecciona bien, castiga cada desajuste. Es la cara más visible de un ataque que reparte responsabilidades y castiga por todos los frentes.

Caitlin Clark, el motor creativo

La dirección del juego tiene nombre propio: Caitlin Clark. Nadie en este Mundial mueve mejor el balón en el equipo estadounidense. Lidera al grupo en asistencias con 6,3 por encuentro y ya dejó una tarjeta de presentación contundente: 11 asistencias y cero pérdidas en el debut.

Su seleccionadora, Kara Lawson, no escatimó elogios: Clark es la encargada de manejar el timón cuando está en pista, de marcar el ritmo y de poner en ventaja a sus compañeras desde la posición de base. No es un rol menor en un equipo cargado de talento ofensivo.

Lawson subrayó algo clave: Clark está disputando su primer Mundial. Es joven, está “sintiendo” el torneo, pero llega con una motivación feroz por ayudar a ganar. Esa mezcla de ambición y aprendizaje define también al resto del bloque emergente de Estados Unidos, que sale de los tres partidos de grupo con una dosis extra de confianza de cara a la fase decisiva.

Paige Bueckers añade intimidación atrás, liderando al equipo en tapones con 1,3 por duelo, mientras Rhyne Howard encarna la agresividad defensiva en primera línea, encabezando el apartado de robos con 1,7. Cada una ocupa un rol específico en una estructura que parece perfectamente ensamblada para el “win or go home”.

El cuadro se afila: empieza el todo o nada

Con la fase de grupos cerrada, el Mundial entra en territorio de eliminación directa con un formato de 12 equipos. Desde el martes 8 de septiembre, cada partido es una final. El margen de error se reduce a cero.

Estados Unidos espera rival en cuartos de final del duelo entre Hungary y Japan, que se disputa el 8 de septiembre a las 11:45 a.m. ET. El ganador se cruzará con las vigentes campeonas el 10 de septiembre, ya en la Arena principal de Berlín.

El resto del cuadro también se acomoda:

  • Germany vs. South Korea (8 de septiembre, 2:45 p.m. ET): el vencedor se medirá a Belgium.
  • Puerto Rico vs. China (9 de septiembre, 11:45 a.m. ET): el ganador se enfrentará a France.
  • Italy vs. Australia (9 de septiembre, 2:45 p.m. ET): el que avance se verá las caras con Spain.

A partir del 10 de septiembre, los cuartos de final. El 12, las semifinales. El 13, la cita que todos desean: el partido por el título, acompañado del duelo por el bronce.

Los candidatos que persiguen al gigante

Las casas de apuestas son claras. Según las cuotas más recientes de BetMGM, Estados Unidos es el gran favorito para levantar la FIBA Women’s World Cup 2026. No solo encabeza la lista: es la única selección con cuota en negativo, una señal de la distancia percibida con respecto al resto.

Detrás, un grupo de aspirantes que no se rinde: France, Belgium, Australia y Spain forman la primera línea de persecución. China, Germany, Italy, Japan, South Korea, Puerto Rico y Hungary completan el abanico, todas con cuotas largas, obligadas a la hazaña si quieren romper el pronóstico.

El escenario no deja de ser sugerente. Francia con su físico y experiencia, Belgium con su generación dorada, Australia jugando con orgullo y oficio, Spain con su tradición competitiva en grandes citas. Todas saben que, tarde o temprano, el camino al oro pasa casi siempre por el mismo muro.

Berlín, epicentro del baloncesto

El Mundial se disputa íntegramente en Berlín, repartido entre dos escenarios: Berlin Arena y Max-Schmeling-Halle. Ambos pabellones acogen la fase de grupos, pero la Arena se reserva el privilegio de los cruces directos, desde cuartos hasta la final. Es allí donde se escribirá la parte de la historia que se recuerda durante años.

Estados Unidos llega a esa fase con todo a favor: racha intacta, plantilla profunda, roles definidos y un favoritismo abrumador. Tiene la presión, sí, pero también la costumbre de vivir con ella.

La pregunta ya no es si el equipo está preparado. La verdadera incógnita es otra: ¿habrá alguien capaz de detener a un bloque que lleva veinte años sin perder un partido de World Cup?