Emma Navarro avanza a octavos del US Open tras vencer a Muchova
Emma Navarro volvió a encender Nueva York. La estadounidense, vigesimosexta cabeza de serie, tumbó con autoridad a la checa Karolina Muchova, séptima favorita, por 6-3 y 7-5, para sellar su pase a los octavos de final del US Open y sumar su tercera victoria del año ante una jugadora del top-10.
En el cemento neoyorquino, Navarro jugó como si llevara años instalada en la élite. Firme desde el fondo de pista, se plantó sobre la línea de base y aguantó cada latigazo de Muchova, finalista en Wimbledon en julio y recién regresada tras una pequeña intervención quirúrgica. La checa llegó con dudas; Navarro se encargó de hacerlas evidentes.
El primer set se decidió en los detalles. Tras un intercambio inicial de breaks, Muchova se enredó con su derecha en el juego clave. Entregó el saque en el penúltimo juego con un golpe desviado y dejó la puerta abierta. Sus números lo contaban todo: 22 errores no forzados en esa manga, demasiado lastre para alguien que nunca terminó de encontrar el ritmo. Navarro no perdonó y cerró el parcial con la calma de quien se siente en casa.
La segunda manga cambió de tono. Muchova ajustó, arriesgó más, y el duelo se endureció. Los intercambios se alargaron, las dos se quebraron el servicio en dos ocasiones y el partido entró en esa zona en la que manda el carácter. Allí, Navarro dio un paso al frente. En el undécimo juego, a la tercera oportunidad de break, encontró el hueco, atacó y rompió de nuevo el saque de la checa. El golpe anímico fue definitivo.
Con el partido en su raqueta, la estadounidense no tembló. Cerró el encuentro con un derechazo ganador, seco, a la línea. Luego, puños al aire y un grito contenido hacia la grada del Grandstand, el escenario que ya siente como propio. Ella misma había contado que sus últimos seis partidos en Nueva York habían pasado por esa pista. No es casualidad que allí juegue suelto, arropada por un público que empieza a adoptarla.
“Sabía que iba a ser duro hoy”, reconoció después, ya con la victoria en el bolsillo.
Lo fue, pero la sensación es que Navarro supo controlar el guion casi de principio a fin, castigando la falta de precisión de Muchova y atacando cuando el momento lo pedía.
Su triunfo se suma al buen momento local en el cuadro femenino. Navarro acompañará en octavos a Taylor Townsend y Jessica Pegula, mientras Madison Keys y Coco Gauff aún deben disputar sus compromisos de tercera ronda. El ambiente es de marcha estadounidense hacia el fin de semana grande en Flushing Meadows.
El siguiente reto ya espera: Elina Svitolina o Anna Kalinskaya en la ronda de 16. Rival exigente, contexto mayor, presión al alza. Pero con el Grandstand como talismán y un top-10 más en su lista de víctimas, Navarro ha dejado claro que no está en Nueva York para conformarse con ser una historia simpática de pista exterior.






