Elena Rybakina gana su primer US Open tras vencer a Sabalenka
En Nueva York, bajo las luces de un Arthur Ashe acostumbrado a las grandes coronaciones, Elena Rybakina escribió por fin su nombre en el US Open. La kazaja levantó su primer título en Flushing Meadows al derrotar a Aryna Sabalenka, número uno del cuadro y defensora del título, en una final intensa que se decidió por detalles: 6-4, 5-7, 6-2.
Un arranque sin complejos
Rybakina entró a la pista sin rastro de timidez ante el cartel de su rival. Golpeó plana, profunda, imponiendo desde el inicio ese tenis directo que desarma cuando encuentra la zona. El primer set se inclinó pronto hacia su lado: supo leer el servicio de Sabalenka, castigó las segundas y, cuando tuvo que cerrar, no titubeó. 6-4 y mensaje claro a la campeona vigente.
Sabalenka, herida en su orgullo competitivo, reaccionó. Ajustó direcciones, buscó más ángulos, trató de abrir pista para que su potencia encontrara hueco. El segundo parcial se convirtió en un pulso de nervios, con intercambios duros y juegos largos. Esta vez, en los puntos decisivos, mandó la bielorrusa. Se aferró al set, rompió cuando más quemaba la raqueta y firmó el 7-5 que igualaba la final.
Una manga para cada una. El título, reducido a un set.
El set decisivo, territorio Rybakina
Con el partido en el alambre, Rybakina dio un paso al frente. Subió la precisión al saque, apretó el resto y empezó a encadenar golpes ganadores que minaron la resistencia de Sabalenka. La presión terminó por pasar factura a la número uno, que vio cómo su servicio, hasta entonces arma, se convertía en problema.
El quiebre llegó y, con él, el giro definitivo del duelo. Rybakina jugó con una frialdad notable: no se dejó arrastrar por la tensión, administró la ventaja y castigó cada error rival. Sabalenka solo pudo sostener dos juegos en ese tercer parcial. El 6-2 final reflejó con crudeza la diferencia en el tramo clave.
Una nueva campeona en Flushing Meadows
El marcador, 6-4, 5-7, 6-2, selló una noche histórica para Elena Rybakina. Dos sets a uno ante la máxima favorita y la mujer que llegaba como campeona defensora. Un triunfo que no solo le entrega su primer US Open, sino que la consolida como una de las grandes referencias del circuito en las grandes citas.
Sabalenka, derrotada pero lejos de quedar señalada, abandona Nueva York tras otra carrera profunda en un grande, confirmando su condición de aspirante permanente. Rybakina, en cambio, se marcha con algo más que un trofeo: la certeza de que ya sabe ganar también en la dura selva de Flushing Meadows.
La pregunta, desde ahora, no es si puede repetir. Es cuántas veces volverá a levantar este título.






