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Elena Rybakina avanza hacia el número 1 tras vencer a Osaka

Elena Rybakina tiene el objetivo delante de la cara y no lo esconde: el número 1 del mundo. Ya no es un murmullo de vestuario ni una proyección a largo plazo. Está a una sola victoria de superar a Aryna Sabalenka en el ranking, y lo sabe mejor que nadie.

“Por supuesto que lo quiero. No conozco a nadie que no lo desee. Es uno de mis objetivos”, reconoció tras barrer a Naomi Osaka en apenas 66 minutos. Directa, sin rodeos, como su tenis.

La kazaja, actual número 2, se impuso por 6-1 y 6-4 a una Osaka que nunca encontró el ritmo para incomodarla de verdad. El marcador fue contundente, pero la sensación sobre la pista todavía más: cada turno de saque de Rybakina sonó a advertencia para el resto del cuadro.

Osaka, que cierra así su participación en el US Open 2026, quedó desbordada desde el inicio. El primer set se le escapó 6-1 casi sin tiempo para reaccionar. En el segundo, intentó agarrarse al partido, estiró los puntos, buscó profundidad. No alcanzó. La diferencia al servicio marcó la frontera entre una candidata al título y una campeona aún en reconstrucción.

La propia Rybakina lo explicó con una claridad que asusta a sus rivales: “Si empiezo bien como hoy, creo que tengo todas las opciones de ser número 1. Haré todo lo posible y ojalá las cosas salgan a mi favor”. Sonó más a declaración de intenciones que a deseo.

No es la única que la ve como gran favorita. La exjugadora australiana Jelena Dokic, seis veces campeona de Grand Slam, quedó tan impresionada por el nivel mostrado que la señaló como principal candidata al título en Nueva York. Y cuesta llevarle la contraria viendo cómo está pegando la pelota.

Su siguiente escollo será Qinwen Zheng en los cuartos de final. Un cruce que, por lo que está dejando este torneo, tiene aroma de partido grande.

Zheng derriba a Świątek con una remontada monumental

Para que Rybakina esté a un paso del número 1, antes tuvo que caer una gigante. Iga Świątek, seis veces campeona de Grand Slam, se marchó del US Open con una derrota que dolerá durante un tiempo. No solo por el marcador, sino por la forma.

La polaca llegó a mandar 5-0 en el primer set ante Qinwen Zheng. Dominaba, mandaba, parecía tener el duelo bajo control. Y de repente, el partido se rompió. O mejor dicho, Zheng lo agarró con fuerza.

Juego a juego, la china empezó a encontrar su ritmo en la pista central. Ajustó golpes, ganó confianza, se soltó con el revés y comenzó a castigar cada bola corta. El 5-0 se convirtió en 7-5. Un giro brutal que dejó atónitos a los aficionados.

“Supongo que remontar de 0-5 no es cuestión de suerte, es todo lo que puedo decir”, afirmó Zheng, de 23 años, después del encuentro. Terminó imponiéndose por 7-5 y 6-3, confirmando que lo de los Juegos Olímpicos de 2024 —donde ya había derrotado a Świątek para colgarse el oro— no fue ninguna casualidad.

“Empecé el partido mal, pero poco a poco encontré mi ritmo en esta pista central, porque hacía mucho, mucho tiempo que no jugaba aquí”, añadió. “Hacía tiempo que no vencía a una top-10. Cuantos más partidos juego, más ritmo tengo. Me siento muy motivada y lista para mi próximo partido.”

Ese próximo partido la pondrá frente a frente con Rybakina. Una jugadora que viene de firmar una remontada histórica y otra que juega con la serenidad de quien se sabe a un paso del trono. El choque promete tensión, potencia y, probablemente, consecuencias directas en el ranking.

Osaka se despide, pero deja señales

Naomi Osaka, por su parte, cierra su US Open 2026 con una derrota clara, pero también con algunos destellos que invitan a pensar en un regreso competitivo a medio plazo. Ante Rybakina, su reacción en el segundo set evitó un marcador todavía más duro.

La japonesa logró alargar el partido, encontró algo de ritmo desde el fondo y trató de castigar el segundo saque de su rival. No bastó, pero la actitud fue distinta a la de otras derrotas recientes. Frente a una Rybakina en modo apisonadora, no fue suficiente.

Antes de que el duelo se decantara, ambas habían protagonizado uno de los partidos más esperados de la jornada. La kazaja se llevó el primer set por 6-1 con una autoridad incontestable, y en el segundo llegó a ir por detrás 1-2 antes de volver a apretar desde el servicio y recuperar el control del marcador. La sensación fue clara: cuando Rybakina sube una marcha con el saque, el resto apenas puede seguirla.

Wimbledon marca distancia con el “zoológico” de Flushing Meadows

Mientras en la pista central se dirimen batallas deportivas, en las gradas se libra otra guerra muy distinta. El US Open ha vivido en esta edición una oleada de interrupciones provocadas por creadores de contenido e influencers que utilizan luces intensas para grabar durante los puntos. Un espectáculo paralelo que empieza a cansar a jugadores y árbitros.

Coco Gauff y Naomi Osaka han sido dos de las voces más firmes al respecto. Ambas han dejado claro que no les molesta que un nuevo público se acerque al tenis, pero reclaman algo básico: respeto a la etiqueta del deporte. No se trata de cerrar las puertas, sino de que quienes entren entiendan las normas no escritas que sostienen la atmósfera de un torneo de este nivel.

Los organizadores del US Open ya han reaccionado. Las pantallas gigantes del recinto muestran mensajes pidiendo que se eviten las luces y los comportamientos que puedan interferir con el juego. Una medida necesaria para frenar la escalada de tensión entre jugadores y parte del público.

En Londres han tomado nota. Wimbledon ya ha confirmado que no permitirá la entrada de aros de luz que puedan utilizarse para grabar durante los partidos. El mensaje es nítido: la tradición y el respeto al juego están por encima del contenido viral. También se espera que no se concedan acreditaciones específicas a creadores de contenido para la próxima edición.

El francés Adrian Mannarino, siempre directo, describió el ambiente en Nueva York con una frase que ha dado la vuelta al circuito: el torneo se ha convertido “en una especie de zoológico”. Se quejó del constante movimiento en las gradas durante los puntos y de la permisividad de la organización. “La gente puede moverse durante los puntos. El torneo lo tolera… No sé si es lo mejor para el tenis en general”, apuntó tras caer en dobles.

Mientras el debate sobre el futuro del espectáculo en el tenis se enciende, la realidad deportiva manda. Rybakina persigue el número 1, Zheng derriba gigantes y Osaka intenta reconstruirse en medio del ruido. La pregunta es clara: ¿quién impondrá primero su ley, las raquetas en la pista o las luces en la grada?