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Elche desafía al gigante de la capital en busca de la victoria

Elche se agarra a la pelota para desafiar al gigante de la capital

Elche llega a la cita con una mezcla incómoda de alivio y preocupación. El 1-1 en San Mamés ante Athletic Club le dio aire en la clasificación de LaLiga, pero no maquilló una realidad tozuda: el equipo de Anselmi sigue sin conocer la victoria en lo que va de temporada y encaja una media de 2,6 goles por partido en todas las competiciones. Demasiado castigo para un bloque que intenta construirse en plena tormenta.

Y ahora, al Martínez Valero llega uno de los gigantes de la capital. Con un dato que pesa como una losa: Elche no ha ganado ninguno de sus últimos 16 enfrentamientos ligueros ante los blancos. Casi una generación entera sin celebrar un triunfo en esta cita.

Anselmi, fe en la idea en mitad del vendaval

El técnico argentino no se esconde. Sabe a quién se enfrenta, sabe lo que dice la historia y sabe lo que marca la tabla. Pero se aferra a su plan. En la previa, Anselmi reivindicó la personalidad de su equipo y el camino elegido, con la visita a San Mamés como referencia interna.

“El hecho de que competimos en San Mamés nos hace sentir unidos y muestra que este es el camino a seguir. Para nosotros, la mejor manera de defender es tener la pelota. Creo que debemos mantener la misma competitividad defensiva de San Mamés y defendernos con la posesión”, explicó, marcando con claridad la hoja de ruta.

No es una declaración estética. Es casi un manifiesto. Ante un rival que castiga cada error, renunciar al balón sería, a ojos del entrenador, firmar la rendición por adelantado. Elche, herido y sin victorias, pretende protegerse atacando, esconder sus debilidades en la circulación y no en el repliegue desesperado.

Anselmi no se engaña con la magnitud del reto. Conoce la pegada de los visitantes y el filo de cada transición. “Ellos hacen que los pasajes difíciles del juego parezcan fáciles y te llevan al límite; no podemos permitirnos regalar nada y debemos mantener la concentración durante todo el partido”, advirtió a su vestuario. Noventa minutos sin desconexiones. Ni un segundo de regalo.

Un Madrid con rotaciones, pero sin concesiones

Al otro lado, un Madrid que llega lanzado en la liga tras un 4-1 ante Rayo Vallecano y con el desgaste reciente de una exigente noche de Champions frente a Inter. El calendario aprieta, y eso abre la puerta a rotaciones. La profundidad de plantilla invita a mover piezas, no a bajar el listón.

Jose Mourinho apunta a refrescar el once, pero no el objetivo. El técnico portugués sigue mirando hacia la cima de la tabla, obligado a sumar de tres en tres para no perder el paso antes de un fin de semana marcado en rojo: el derbi capitalino. Cada punto cuenta, cada tropiezo se paga. Un resbalón en el Martínez Valero tendría eco en todo el campeonato.

Para Elche, el contexto es radicalmente distinto. Sin Yago Santiago, aún lesionado, el margen de maniobra se reduce. La enfermería resta alternativas en un momento en el que el equipo necesita rozar la perfección. Tres derrotas consecutivas en sus últimos compromisos ligueros en martes subrayan el desafío: el día, la racha, el rival y la estadística juegan en contra.

El plan, entonces, se vuelve casi obsesivo: sostener la posesión, alargar los ataques, minimizar pérdidas en zonas comprometidas y mantener la tensión competitiva que asomó en San Mamés. No basta con resistir; hace falta atreverse.

La pregunta es clara y brutal: ¿le alcanzará a Elche con la pelota como escudo para romper una maldición de 16 partidos y frenar al aspirante al título en plena carrera por la cima? El césped dará la respuesta.