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Eala y Jovic: Un Duelo Competitivo en Stars of the Open

En el corazón de Arthur Ashe Stadium, en una noche pensada para sonreír más que para sufrir, Alex Eala volvió a encontrarse con un viejo fantasma competitivo que, curiosamente, también es una amiga cercana: Iva Jovic.

Esta vez fue en el espectáculo benéfico Stars of the Open, un ensayo general con público de Grand Slam, a pocos días del inicio del US Open. El marcador fue claro: 6-3 para Jovic en un set único que duró menos de una hora. El contexto, no tanto.

Un duelo amistoso con filo competitivo

Eala arrancó fría. En un abrir y cerrar de ojos se vio 0-2 abajo, superada por el ritmo agresivo de Jovic, que ya la había derrotado este año en Roland Garros y en el HSBC Championships. Tres veces en 2026, tres victorias para la estadounidense. La estadística empieza a pesar.

La filipina, sin embargo, no se entregó al libreto. Ajustó, apretó desde el resto, encontró más primeros servicios y se metió en el partido. De 0-2 pasó a 3-3. El público, que había llegado para una exhibición, empezó a sentir olor a partido serio.

Ahí emergió otra vez Jovic. La estadounidense subió una marcha, tomó la iniciativa en los peloteos largos y encadenó tres juegos seguidos para cerrar el 6-3. Sin dramas, sin necesidad de alargar la función. Eficacia pura en el tramo decisivo.

Padres en la pista y un estadio entregado

Cuando el resultado ya estaba resuelto, llegó la postal que explica por qué estas noches son distintas. Eala y Jovic llamaron a sus padres, los hicieron bajar a la pista y armaron un improvisado dobles mixto que desató risas, aplausos y teléfonos móviles grabando desde cada rincón del Arthur Ashe Stadium, prácticamente lleno.

El tenis se volvió juego. Gestos cómplices, miradas de orgullo, un último punto compartido y un abrazo, cada una fundida con su padre en el centro de la pista más grande del mundo. El tipo de imagen que no da ranking, pero sí deja huella.

Las dos jóvenes también se dirigieron al público en sus idiomas nativos, un detalle que reforzó la conexión con las gradas y subrayó la dimensión global de una generación que ya se mueve con naturalidad en los grandes escenarios.

Todo, además, con un propósito claro: los ingresos de Stars of the Open se destinarán a la USTA Foundation, el brazo social del tenis estadounidense.

Un cuadro que invita al cruce soñado

Terminado el espectáculo, empieza lo serio. Eala llega al US Open como cabeza de serie número 17, una posición que confirma su progresión y le otorga cierta protección en las primeras rondas. Debutará ante una jugadora procedente de la fase previa. Si supera ese primer escollo, se medirá a la ganadora del duelo entre Oleksandra Oliynykova y la invitada Reese Brantmeier.

La ruta de Jovic, sembrada como 14, también está trazada. Debuta frente a Magdalena Fręch; la vencedora se enfrentará después a Magda Linette o a otra jugadora clasificada desde la qualy.

Y ahí aparece la posibilidad que todos en Flushing Meadows ya han detectado: si ambas cumplen con la lógica de su condición de favoritas, Eala y Jovic se reencontrarán en tercera ronda. Esta vez sin exhibiciones, sin dobles con los padres, sin margen para la sonrisa después de un error.

Tres victorias seguidas de Jovic en 2026 marcan el presente. El US Open dirá si esa tendencia se convierte en dominio o si Eala elige este escenario, el más grande de todos, para cambiar la historia.