Duke Blue Devils: Talento y Proyección para el Draft 2027
Los Blue Devils vuelven a mirar hacia lo más alto. Sin anillo desde 2015, pero con el cartel, el talento y la inercia competitiva de una potencia que no se ha ido a ninguna parte. Bajo el mando de Jon Scheyer, Duke encadena tres apariciones consecutivas en la Elite Eight, ha colocado a Cooper Flagg como número 1 del Draft 2025 y a Cameron Boozer como número 3 en 2026. El escaparate sigue encendido en Durham.
Ahora llega otra plantilla cargada de futuro NBA, llamada a pelear por el título de la ACC y por un puesto como cabeza de serie número 1 en el Torneo de la NCAA. Entre los nombres que apuntan al Draft 2027 se repiten las etiquetas de “lotería”, “potencial” y “proyección”. Patrick Ngongba II y Cameron Williams encajan de lleno en ese perfil. Pero no están solos.
Hay dos sophomores que piden paso con fuerza: Cayden Boozer y Dame Sarr.
Cayden Boozer: del papel secundario al foco
Cayden no fue la estrella del equipo en 2025-26. Ese rol lo acaparó su hermano Cameron. Pero el menor de los Boozer ya dejó claro que no ha llegado a Duke para ser simple comparsa.
En su temporada de debut, el antiguo cinco estrellas firmó 7,7 puntos, 3 asistencias y 2,3 rebotes por partido, con un 50% en tiros de campo y un 30,3% desde el triple. Disputó 38 encuentros, con 11 como titular. No son cifras que rompan la liga, pero sí las de un base que entiende el juego, produce con eficiencia y se adapta a un contexto de alta exigencia desde el primer día.
Con 1,93 de estatura y unos 88 kilos, Boozer ofrece físico, lectura y temple. Si eleva su volumen ofensivo y, sobre todo, afina su puntería exterior, volverá a colarse en las conversaciones del Draft. No sería la primera vez: en el instituto ya estaba ahí. 247Sports lo colocó como el número 23 de su clase de 2025 y el cuarto mejor base del país. El talento no se ha ido; solo falta que explote.
El problema —o la bendición para Scheyer— es la competencia. El puesto de guard estará abarrotado. Cayden peleará minutos con el transfer de Wisconsin John Blackwell, con el veterano Caleb Foster y con dos freshmen muy cotizados: Deron Rippey Jr. y Bryson Howard. Una rotación exterior de lujo… y una batalla diaria en los entrenamientos.
Ahí se decidirá buena parte de su temporada. Si Boozer se impone en esa selva interna, su impacto puede dispararse. Si no, tendrá que demostrar que puede ser eficiente con menos balón y menos tiros. En cualquiera de los dos escenarios, los ojeadores de la NBA seguirán apuntando su nombre.
Dame Sarr: la apuesta europea que crece a lo grande
En el perímetro, otro sophomore asoma con un perfil muy diferente. Dame Sarr, alero italiano, ya fue titular habitual en su primer curso en Durham. No es fácil ganarse la confianza de Scheyer desde el día uno, pero Sarr lo hizo.
Sus números: 6,4 puntos, 3,8 rebotes, 1,1 asistencias y 1 robo por partido, con un 40,4% en tiros de campo y un 32,3% desde el triple. Jugó los 38 partidos del curso 2025-26, con 30 de ellos como titular y 23,5 minutos por noche. Constancia, presencia y un rol claro en los dos lados de la pista.
Con 2,03 de altura y unos 91 kilos, Sarr tiene el molde ideal para el alero moderno. Largo, móvil, capaz de cambiar en defensa y de ocupar varias posiciones. Si consolida su tiro exterior, el cartel de “3 & D” dejará de ser promesa para convertirse en etiqueta oficial.
La sensación es que el salto está cerca. Como sophomore, todo apunta a que asumirá un rol mayor en ataque, con más tiros, más responsabilidad y más balón en las manos. Si responde, sus medias pueden pegar un salto considerable y con ellas su posición en los mocks del Draft 2027.
No es casualidad que 247Sports lo situara como el número 32 de la clase de 2025 y el séptimo mejor escolta en su ranking compuesto. El talento está contrastado. Ahora se trata de pulirlo en un entorno donde la exigencia es diaria.
Dos caminos, un mismo escaparate
Mientras el foco nacional se centra en las posibles estrellas de lotería como Patrick Ngongba II y Cameron Williams, en Duke saben que la profundidad del proyecto pasa por la evolución de jugadores como Boozer y Sarr. Uno, base creador que necesita dar un paso al frente en la dirección y el tiro. El otro, alero europeo que puede convertirse en el prototipo perfecto de especialista de élite.
La temporada 2026-27 les pone frente al espejo. En Durham ya han visto cómo Cooper Flagg y Cameron Boozer convirtieron un año en el campus en billete directo al top 3 del Draft. La pregunta ahora es sencilla y, a la vez, decisiva: ¿quién será el próximo en seguir ese camino?






