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Duckworth avanza a cuartos en Winston-Salem tras vencer a Sonego

Tercera vez fue la vencida para James Duckworth. Y de qué manera.

El australiano firmó una victoria cargada de cuentas pendientes ante Lorenzo Sonego para avanzar a los cuartos de final del Winston-Salem Open, torneo ATP-250 que sirve de antesala al US Open. Triunfo por 7-5 y 6-3, pero el marcador no cuenta toda la historia.

Durante años, el italiano había sido una especie de sombra para el jugador de Sídney. Primero, en 2021, lo barrió en la tercera ronda de Wimbledon con un claro 6-3, 6-3, 6-4. Después, en 2022, otro golpe en césped, esta vez en Eastbourne, donde Duckworth dejó escapar un partido ajustadísimo: 4-6, 7-6 (5), 7-6 (1). Dos duelos, dos derrotas, y la sensación de toparse siempre con el mismo muro.

Esta vez, en pista dura y con el US Open a la vuelta de la esquina, el guion cambió.

Duckworth, número 79 del mundo y ya clasificado directamente al cuadro principal del último Grand Slam del año, jugó con decisión y oficio durante una hora y 44 minutos. Rompió el saque de Sonego en dos ocasiones y, detalle clave, salvó los tres puntos de quiebre que tuvo en contra. No dudó cuando el partido pedía pulso firme. Cerró el primer set por 7-5, impuso su ritmo en el segundo y amarró el 6-3 que le dio algo más que un pase de ronda: una dosis de revancha y alivio justo antes de viajar a Flushing Meadows.

Su siguiente obstáculo será el cabeza de serie número 15, Fabian Marozsan. El húngaro llega con confianza tras remontar al estadounidense Martin Damm, invitado del torneo, por 2-6, 6-3, 6-3. El premio en juego no es menor: un billete a las semifinales.

Hijikata, arrollado por un Bonzi casi perfecto

Mientras Duckworth celebraba, la otra cara de la jornada australiana la puso Rinky Hijikata. Su intento de alcanzar los cuartos se estrelló contra un Benjamin Bonzi implacable.

El francés necesitó apenas 57 minutos para firmar una paliza por 6-1, 6-1. Un marcador duro, casi cruel, que refleja el nivel de precisión con el que jugó. Bonzi ganó el 96 por ciento de los puntos con su primer servicio y convirtió cinco de las siete oportunidades de quiebre que generó. Prácticamente no falló. Cada bola profunda, cada resto agresivo, cada juego al servicio fue un recordatorio de que ese partido tenía dueño desde muy pronto.

Hijikata, desbordado, apenas encontró resquicios para respirar.

Fery avanza, Tsitsipas se despide

El día también dejó movimientos pesados en otras partes del cuadro. El británico Arthur Fery, primer jugador de su país en la siembra y número cuatro del torneo, cumplió con autoridad ante el clasificado Mees Rottgering. Ganó 6-3, 6-3, sin grandes sobresaltos, controlando los intercambios y marcando diferencias cuando el partido pedía jerarquía.

La sorpresa llegó con la eliminación del séptimo cabeza de serie, Stefanos Tsitsipas. El griego cayó 6-3, 7-6 (1) frente al estadounidense Aleksander Kovacevic, que se adueñó del desempate del segundo set y dejó fuera a uno de los nombres más potentes del cuadro.

Winston-Salem, a las puertas del US Open, empieza a filtrar estados de forma y sensaciones. Duckworth llega a Nueva York con la moral alta y una cuenta saldada. La pregunta ahora es si este impulso será solo un buen prólogo… o el inicio de algo mucho más grande en Flushing Meadows.