Drama entre Hamilton y Leclerc en Monza, según Montoya
Juan Pablo Montoya no necesita muchos datos para leer un paddock. Le basta con oler el ambiente. Y en Monza, el colombiano huele pólvora dentro del box de Ferrari.
A las puertas del Gran Premio de Italia, el ex piloto de Fórmula 1 pronostica “mucho drama” entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc, convencido de que la lucha interna por ganar en casa de Ferrari puede incendiar la convivencia entre dos campeones acostumbrados a ser el hombre principal del equipo.
Ferrari, casa llena y tributo a Schumacher
Ferrari llega a su carrera de casa con un paquete emocional completo: un coche competitivo, una afición encendida y una decoración especial que rinde homenaje a Michael Schumacher. No es un fin de semana más. Es Monza. Es Ferrari. Y es la oportunidad real de pelear por la victoria.
El contexto ayuda. El líder del campeonato, Kimi Antonelli, afronta una sanción en parrilla con su Mercedes, lo que abre la puerta a que el equipo de Maranello se meta de lleno en la batalla con el reciente ganador Lando Norris y con George Russell, también con Mercedes, en la zona alta de la clasificación.
En ese escenario, Montoya no mira tanto a los rivales de fuera como a la guerra de puertas adentro.
“Ferrari ha hecho un muy buen trabajo este año con el coche”, explicó en el programa Weekend Warm-Up de F1 TV. Para él, el verdadero foco está en la batalla Hamilton-Leclerc bajo la presión de los tifosi. Quien salga por delante del otro en Monza se lleva algo más que 18 o 25 puntos. Se lleva un trofeo moral dentro del equipo.
La herida de Zandvoort sigue abierta
El aviso de Montoya no nace de la nada. Ferrari viene de un Gran Premio de los Países Bajos agitado, señalado por la gestión de sus órdenes de equipo. En Zandvoort, la escudería fue criticada por no intervenir con instrucciones claras, lo que desembocó en una cadena de mensajes de radio cargados de frustración por parte de Hamilton.
El siete veces campeón acabó asumiendo la responsabilidad por el tono de sus quejas y admitió que no mostró su mejor versión. Un movimiento que Montoya interpreta como parte de un tablero mucho más complejo.
“Está jugando el juego de la forma correcta”, analizó el colombiano sobre las palabras públicas de Hamilton. “Necesita salir y decir: ‘Estuve demasiado emocional y todo eso’”.
Le preguntaron si él habría pedido disculpas en una situación similar. Su respuesta fue directa: “Bueno, yo tampoco creo que él lo haya hecho realmente. Hizo lo políticamente correcto. Está jugando el juego, y todos están jugando el juego”.
Detrás de la cortesía y de los comunicados pulidos, Montoya ve lo de siempre: dos pilotos de élite que quieren destruir al compañero los domingos.
Honor, ego y un F40 en la puerta del box
En Ferrari nadie lo disimula. Hamilton y Leclerc quieren ganarse uno al otro. Y hacerlo en Monza, con la grada teñida de rojo y un coche vestido de homenaje a Schumacher, multiplica el peso de cada adelantamiento, de cada vuelta rápida, de cada decisión estratégica.
“Al final del día, quieren ganarse entre ellos, y llegan aquí y Charles ha encontrado algo de velocidad últimamente también. Esta carrera para ellos es algo grande”, subrayó Montoya.
El colombiano fue un paso más allá al hablar del factor psicológico, del detalle que alimenta el orgullo de un piloto. Recordó la llegada de Hamilton al circuito con un Ferrari F40, una imagen que dio la vuelta al paddock y a las redes.
“Si eres Charles y ves lo que hizo Lewis llegando con el F40 y todo eso, es como: ‘Realmente necesito ganarle esta semana’”, apuntó Montoya. Son esos pequeños gestos, esa escenografía alrededor del fin de semana, los que convierten una carrera en un duelo personal.
Para Leclerc, criado soñando con vestir de rojo, ser derrotado por Hamilton en Monza, en su propia casa, con el equipo rindiendo tributo a Schumacher, sería un golpe duro. Para Hamilton, recién llegado a Ferrari y todavía persiguiendo a Antonelli en el campeonato, imponerse sobre el ídolo local sería una declaración de poder.
“Esas son las oportunidades en las que realmente quieres ponerte por delante de tu compañero”, remató Montoya.
Un título lejos, una batalla muy cerca
La pelea por el campeonato añade otra capa. Hamilton llega a Italia 59 puntos por detrás de Antonelli en la clasificación general y empatado a puntos con George Russell en la segunda posición. Leclerc aparece quinto, a 87 puntos del líder.
El título, a día de hoy, parece más en manos de Antonelli y de la consistencia de Mercedes. Pero el campeonato no siempre se decide solo en las curvas rápidas y las frenadas fuertes. También se cocina en la dinámica interna de los equipos, en quién se convierte en la referencia, en quién arrastra al grupo cuando llegan las carreras decisivas.
Monza, con su recta interminable, sus chicanes icónicas y su historia de coronaciones y tragedias, puede no decidir el Mundial. Sí puede decidir algo igual de delicado: quién manda realmente dentro de Ferrari.
Y ahí, como advierte Montoya, no hay espacio para la diplomacia. Solo para el orgullo, el ego y la necesidad casi obsesiva de cruzar la meta un coche rojo por delante del otro.






