Despedida de Wawrinka y el ascenso de nuevas promesas en el US Open
En la noche en que Stan Wawrinka se despidió de los grandes escenarios, el US Open se convirtió en un carrusel de emociones: homenaje a una leyenda, explosión de una promesa australiana y un nuevo capítulo en la siempre turbulenta historia de Nick Kyrgios.
Wawrinka se va entre aplausos… y con Berrettini implacable
Flushing Meadows se detuvo para mirar atrás. Más de 20 años después de su primera visita, Stan Wawrinka cerró su carrera de Grand Slam en el mismo lugar donde tocó el cielo en 2016. Esta vez, sin embargo, el marcador fue cruel: 7-6, 7-6, 6-0 para Matteo Berrettini en primera ronda.
El suizo, tres veces campeón de majors y ex número 3 del mundo, recibió un video con sus mejores momentos en el torneo. El público se levantó, lo ovacionó, lo retuvo un poco más en la pista. Berrettini, que no escondía la admiración, se quedó aplaudiendo a unos metros, casi como un aficionado más.
“Estoy encantado de haber compartido la pista con esta leyenda una vez más”, dijo el italiano después, recordando cómo de niño lo veía ganar Grand Slams y ahora le tocaba enfrentarlo en dos majors consecutivos. Un relevo generacional en directo.
El partido también dejó una escena curiosa: una jugada polémica en la que Wawrinka pareció golpear la pelota dos veces en un mismo punto. Berrettini fue directo al juez de silla, reclamó, explicó que el golpe había tenido dos movimientos. La revisión en vídeo, sin cámara lenta, determinó que el golpe era legal. El italiano no lo podía creer.
Wawrinka, fiel a su estilo, rebajó la tensión con humor en la red: “Tengo 41 años, por eso soy más lento que tú”. Más tarde, Jelena Dokic apuntó que, en la repetición a cámara lenta de la televisión, se apreciaba claramente el doble impacto. La decisión se mantuvo, el punto también, pero el partido terminó igualmente en manos de Berrettini. El marcador fue severo; el reconocimiento, unánime.
Maya Joint firma una remontada que despierta a la grada
Mientras la Arthur Ashe despedía a Wawrinka, en la pista 9 emergía un nombre que habrá que empezar a subrayar: Maya Joint. La joven australiana arrancó su debut en el US Open a contracorriente, perdió el primer set 6-3 ante Liudmila Samsonova tras una serie de peloteos largos, intensos, en los que ninguna cedía un metro.
Joint no se rindió. Se agarró al partido, encontró piernas, encontró ritmo y, sobre todo, encontró al público. En el inicio del segundo parcial empezó a mandar en los intercambios, a “cortar” la pista con decisión. De pronto, dominaba 3-1. La grada, entregada a las dos jugadoras, parecía empujar un poco más del lado de la australiana, que supo aprovechar esa energía.
El segundo set cayó 6-2 para Joint. Y ahí cambió todo. En el tercero, ya no hubo dudas: la australiana tomó el control total del encuentro, dictó el juego y arrasó de nuevo 6-2. Resultado final: 3-6, 6-2, 6-2. Una remontada sólida, con carácter, celebrada con una mezcla de incredulidad y alegría desbordada cuando cerró la bola de partido. Primera ronda superada. Y una declaración de intenciones.
Hijikata sacude al número 4 del mundo
En la pista del Grandstand, otro australiano decidió que los favoritismos solo existen en el papel. Rinky Hijikata, debutando en ese escenario, entró a jugar contra el número 4 del mundo, Felix Auger-Aliassime, con el descaro que se le exige a quien no tiene nada que perder.
El canadiense salió como un ciclón, se colocó 2-0 en cuestión de minutos y parecía dispuesto a imponer jerarquía desde el primer intercambio. Pero el guion no duró nada. Hijikata reaccionó, se asentó con el servicio, empezó a moverse con una ligereza que descolocó a su rival y, punto a punto, volteó el marcador.
Calma al sacar, piernas rápidas, cero complejos. El australiano no solo recuperó el break, sino que tomó la delantera y se colocó 5-3 en el primer set. De repente, el favorito estaba en alerta. El underdog, dueño del momento.
Mientras tanto, en las pistas exteriores, otro duelo llamaba la atención: Alexei Popyrin se medía a Grigor Dimitrov. El búlgaro, en buena forma desde el inicio, mandaba 4-2 en el primer set, marcando territorio con su tenis pulcro y agresivo.
Khachanov y el dardo a Kyrgios: “Cosechas lo que siembras”
Lejos de la acción inmediata, el nombre de Nick Kyrgios volvió a instalarse en el torneo, aunque no por sus golpes. El australiano cumple una suspensión tras dar positivo por cocaína en junio, sanción que él mismo explicó en redes sociales, asumiendo “un gran error” y anunciando que se apartaría del foco para trabajar en sus problemas.
Karen Khachanov, que conoce bien a Kyrgios de sus enfrentamientos en pista, no esquivó el tema en el US Open y dejó una reflexión contundente. Recordó lo activo que había sido Kyrgios a la hora de opinar sobre dopaje y sanciones, lo mucho que le gustaba “meterse con alguien” en redes sociales, y remató con una frase que resonó fuerte: “Al final, cosechas lo que siembras”.
El ruso admitió que no sentía demasiada lástima por él, subrayando que lo ocurrido era consecuencia directa de sus propias decisiones. Un mensaje duro, pero claro, en medio de un circuito que observa con lupa cada caso de dopaje.
Un torneo entre despedidas y nuevas historias
La jornada en Nueva York dejó imágenes que resumen bien el momento del tenis: una leyenda como Wawrinka diciendo adiós a los Grand Slams, un competidor como Berrettini imponiéndose en la pista pero emocionado en el homenaje, una joven como Maya Joint abriéndose paso con una remontada feroz y un jugador como Hijikata plantándole cara sin complejos a uno de los grandes cabezas de serie.
Entre polémicas, ovaciones y sorpresas, el US Open vuelve a hacer lo que mejor sabe: mezclar pasado, presente y futuro en una sola noche. La pregunta es quién tomará ahora el relevo de esas historias que se acaban y cuánto tiempo tardará en convertir su nombre en imprescindible.






