El derbi que dejó dudas: Millwall y West Ham en empate
West Ham United salió vivo de The Den. Nada más. El 2-2 ante Millwall, tras ir perdiendo 2-0 al descanso, dejó una sensación extraña: punto salvado para los de Nuno, orgullo herido para los locales… y una larga lista de reproches tácticos en ambos bandos.
Millwall: orgullo, lesiones y una decisión que lo cambió todo
En frío, muchos seguidores de Millwall se agarran a la misma idea: con la plaga de lesiones que arrastra el equipo, el nivel mostrado en el primer tiempo fue notable. El equipo se plantó, presionó alto, fue intenso y se ganó con justicia ese 2-0 al descanso.
Nombres propios: Sturge y Arconte. Velocidad, descaro, sensación constante de peligro. Detrás de ellos, un bloque que, como resumía un aficionado, “se dejó la piel”. El problema no fue la entrega. Fue la pizarra.
El giro llegó cuando Millwall decidió cambiar a línea de tres atrás. Sturge, que hasta entonces había secado a Jarrod Bowen, fue desplazado al centro del campo. La misión de vigilar al capitán de West Ham pasó a manos de Baggot. Y ahí se abrió la puerta.
Los dos goles de West Ham nacieron en ese nuevo escenario. Los hinchas locales no cargan contra los jugadores, sino contra la idea: otro experimento con tres centrales en una segunda parte que el equipo parecía tener bajo control. Hay quien lleva la cuenta: “Alex Neil nos ha costado nueve puntos esta temporada por insistir con la línea de tres cuando dominamos”. Es una acusación dura, repetida, que no suena a calentón de una sola noche.
Millwall, agotado en el tramo final, vio cómo la ventaja se deshacía. Lo que pudo ser una victoria de peso ante el rival más odiado acabó en un empate que sabe a lección táctica más que a oportunidad perdida por actitud.
West Ham: reacción desde el banquillo y un capitán en el punto de mira
Del lado visitante, nadie se engaña: el inicio fue muy pobre. West Ham sabía perfectamente lo que le esperaba en The Den y, aun así, salió a merced de la presión de Millwall. Pases imprecisos, circulación lenta, dificultad para superar la primera línea rival. Un guion que ya se había visto en el duelo anterior ante Fulham: cuando les presionan arriba, la zaga sufre con el balón en los pies y el equipo se queda sin salida limpia.
La reacción no vino de una mejora espontánea sobre el césped, sino del banquillo. Los cambios de Nuno alteraron el partido. La entrada de Kante, con su físico y presencia, dio al equipo una referencia más sólida en los duelos. Pablo, fuerte con el balón, ayudó a sostener las posesiones y a ganar metros. Entre ambos empujaron a West Ham hacia el área rival y, con Millwall cada vez más cansado, la remontada se volvió posible.
Para algunos aficionados, eso no borra la sensación de “escape afortunado”. El equipo se vio superado físicamente, con una defensa “por todas partes” y una banda izquierda que no aportó ni un solo centro peligroso. La fragilidad atrás sigue siendo una preocupación constante, más allá del punto rescatado.
Y en medio de todo, la figura de Jarrod Bowen. Capitán, referencia ofensiva… y señalado. Varios hinchas critican su falta de intensidad en la primera parte y la ausencia de esa chispa emocional que se exige en un derbi de este calibre. No ven en él, al menos en este partido, al líder que arrastra al resto cuando el equipo se hunde.
Como telón de fondo, otro aviso: “una o incluso dos sanciones” podrían condicionar el futuro inmediato del equipo. En un calendario apretado, perder piezas clave por castigos disciplinarios puede pesar tanto como una mala noche en The Den.
Un empate que no calma a nadie
El 2-2 final deja a Millwall con la amarga sensación de haber tirado por la borda un plan que funcionaba, y a West Ham con la certeza de que no puede permitirse más primeras partes tan pobres si quiere aspirar a algo serio.
Los locales ven “muchos aspectos positivos” y un camino claro: mantener la intensidad del primer tiempo y aprender de decisiones tácticas que se repiten y castigan. Los visitantes, en cambio, miran a su defensa, a su salida de balón y a la personalidad del equipo en escenarios hostiles.
El derbi no solo repartió puntos. Dejó preguntas incómodas en los dos vestuarios. La cuestión es quién sabrá responderlas antes de que la temporada dicte sentencia.






