Del 78 al 51: las estrellas que definen la carrera NBA
La franja entre los puestos 78 y 51 del ranking 2025 es territorio incómodo. Ahí viven las estrellas que vuelven de lesiones graves, los jóvenes que amenazan con dar el salto y los veteranos que intentan demostrar que todavía mandan. No es glamour puro. Es supervivencia.
78. AJ Dybantsa – El nuevo número uno que llega con historia
Washington no tenía un número uno del draft desde John Wall en 2010. Ahora la franquicia entrega las llaves a AJ Dybantsa, un alero de 19 años que ya hizo ruido a nivel nacional: lideró la NCAA en anotación con 25,5 puntos de media en su año freshman en BYU.
No es solo volumen. Es un atacante agresivo, especialista en sacar faltas y vivir en la línea. Se convierte además en el primer jugador que lidera la nación en anotación y luego es elegido número uno desde Glenn Robinson en 1994. El contexto que le rodea no es menor: un vestuario con jóvenes de primera ronda y dos veteranos de peso pesado como Anthony Davis y Trae Young. Su lugar en esa jerarquía definirá tanto su candidatura al Rookie del Año como las opciones de los Wizards de salir, por fin, de cinco años seguidos en la lotería.
77. Ja Morant – Nuevo escenario, mismas dudas
Ja Morant aterriza en Portland Trail Blazers con una pregunta clavada: ¿va a jugar? En las últimas tres temporadas solo disputó 79 partidos. Su talento no está en discusión; su disponibilidad, sí.
El panorama en el perímetro es un atasco de lujo: Morant, Damian Lillard, Jrue Holiday, Scoot Henderson y, cuando vuelva de su menisco derecho, Shaedon Sharpe. Desde su temporada rookie en 2019-20, Morant es uno de solo nueve jugadores que promedian al menos 20 puntos y 7 asistencias. Su desafío ahora es recuperar esa versión que en Memphis firmó el mayor promedio anotador de la historia de la franquicia… en un equipo donde el balón se lo van a disputar varios.
76. Dillon Brooks – De villano a termómetro de vestuario
“Dillon the Villain” ya es más mito que presente. Hoy, Dillon Brooks se ha ganado otra etiqueta: agitador de cultura. La pasada campaña promedió 20,2 puntos, el máximo de su carrera, en unos Suns que sorprendieron en el Oeste y le premiaron con una extensión de tres años.
Su impacto en victorias no es casualidad. Houston pasó de 22 a 41 triunfos en su primer curso allí; Phoenix mejoró en nueve victorias la última temporada. Su producción ofensiva se apoya en un dato llamativo: estuvo entre los 10 mejores de la liga en tiros de media distancia de dos puntos convertidos, según GeniusIQ. Sigue siendo un jugador incómodo, pero ahora incomoda para ganar.
75. Cason Wallace – El ladrón de élite que se cuela en el top 100
Cason Wallace entra por primera vez en este listado a base de defensa. All-Defense por primera vez en su carrera, lideró la NBA en robos totales y en desvíos. Su impacto se ve en los detalles: en temporada regular, los rivales solo anotaron un 41,6% cuando él fue el defensor más cercano, quinto mejor registro de la liga.
En playoffs apretó todavía más: Austin Reaves, Devin Booker, Stephon Castle y Jalen Green se combinaron para un 25% en triples cuando Wallace los marcó. Tres años en la liga, tres temporadas con al menos 68 partidos, incluida una rookie perfecta de 82. Antes del 19 de octubre puede firmar su extensión de novato. Oklahoma City ya sabe lo que tiene: un guard que cambia partidos desde atrás.
74. Isaiah Hartenstein – El socio incómodo en la pintura
Las lesiones le han permitido jugar solo 94 partidos en dos cursos, pero cada vez que Isaiah Hartenstein pisa la pista, el interior de Oklahoma City se hace notar. Promedia un doble-doble y, sobre todo, se ha convertido en un martillo en defensa y un depredador del rebote ofensivo.
Su energía y tamaño, combinados con la longitud y la habilidad de Chet Holmgren, forman una de las parejas interiores más intimidantes de la liga. No es casual que ESPN Analytics lo situara quinto en puntos netos defensivos totales el último año. Si la salud le acompaña, su valor va bastante más allá de los números básicos.
73. Walker Kessler – El pívot por el que los Lakers apostaron el futuro
Los Lakers apenas vieron a Walker Kessler la pasada temporada: cinco partidos y una cirugía en el labrum del hombro izquierdo. Y aun así, entregaron primeras rondas sin protección en 2031 y 2033, más swaps en 2028 y 2030, para sacarlo de Utah. Después, lo ataron con cuatro años y 130 millones.
La apuesta se explica sola: un 7-2 que promedia 2,4 tapones en su carrera, segundo mejor dato desde su llegada a la liga en 2022-23, solo por detrás de Victor Wembanyama. Su rol es claro: anclar la defensa y convertirse en el socio ideal de Luka Doncic en el juego por encima del aro. Si el hombro responde, el precio pagado podría parecer barato dentro de unos años.
72. VJ Edgecombe – Rookie del Año moral
Tercer pick del draft y tercero en la votación a Rookie del Año. VJ Edgecombe hizo mucho más que cumplir el guion. Titular desde el día uno en unos Philadelphia 76ers que alcanzaron segunda ronda, el escolta firmó 16,0 puntos, 5,6 rebotes y 4,2 asistencias, con un 35% en triples.
Lo más llamativo fue su carga de trabajo: 2.623 minutos, el rookie con más minutos desde Ben Simmons y Donovan Mitchell en 2017-18. Terminó undécimo en la liga en tiempo en pista. En un equipo competitivo, Edgecombe no se escondió ni un segundo.
71. Tyler Herro – Nuevo hogar, mismo instinto asesino
Verano duro para Tyler Herro. Primero, traspasado de Miami Heat a Milwaukee Bucks. Poco después, protagonista involuntario de un altercado físico con Bam Adebayo en Las Vegas. Ahora le toca volver a casa: Milwaukee es su ciudad y le ofrece un nuevo comienzo.
All-Star en 2025, pasó de sexto hombre a generador principal en sus siete años en Miami. En estos Bucks en reconstrucción, sin Giannis Antetokounmpo, tendrá luz verde para liderar el ataque. Los datos respaldan su capacidad de crear su propio tiro: según GeniusIQ, fue segundo de la liga en puntos por aislamiento directo entre los jugadores con al menos 100 posesiones de uno contra uno, solo por detrás de Shai Gilgeous-Alexander. Si alguien puede poner puntos a un proyecto en obras, es él.
70. Payton Pritchard – El pequeño que se hizo grande en Boston
Payton Pritchard aprovechó su oportunidad. Pasó de ser un recurso puntual a titular habitual y luego volvió al banquillo en febrero, pero dejó huella: máximos de carrera en puntos (17,0), rebotes (3,9) y asistencias (5,2).
Su volumen con el balón se disparó: de 51,8 toques por partido en 2024-25 a 68,9 en 2025-26, el segundo mayor incremento entre los 33 jugadores con al menos 4.000 toques en ambas temporadas, solo por detrás de Deni Avdija. Además, arrancó 50 partidos, después de solo 17 titularidades en sus primeras cinco campañas. Boston encontró en él algo más que un tirador puntual: un generador fiable.
69. Damian Lillard – El regreso emocional y la incógnita competitiva
Damian Lillard vuelve a casa. No al lugar donde nació, sino a la franquicia que definió su carrera. Portland lo recupera después de que se perdiera toda la última temporada por una lesión en el tendón de Aquiles.
Su última versión activa seguía siendo de élite: más de 25 puntos por noche y un 38% en triples. Ahora se suma a un backcourt abarrotado con Ja Morant y compañía. Tiene el récord de puntos y es segundo en asistencias en la historia de los Trail Blazers. La cuestión es si, a los 36 años y tras un año en blanco, puede volver a ser algo más que un símbolo.
68. Keyonte George – Estrella en ascenso frenada por una norma
Keyonte George irrumpió como uno de los grandes candidatos al premio a Jugador Más Mejorado. La norma de los 65 partidos se cruzó en su camino, pero no borró lo que hizo en pista. Fue uno de los 18 jugadores que subieron su promedio anotador al menos 6,8 puntos de una temporada a otra, y uno de los 11 que terminaron con al menos 23 puntos y 6 asistencias de media.
Su producción temprana en Utah ya es histórica: segundo jugador de la franquicia en sumar 3.000 puntos y 1.000 asistencias en sus tres primeras temporadas, junto a Deron Williams. Con las llegadas de Jaren Jackson Jr. y Darryn Peterson, los Jazz deberían pelear por playoffs. Si lo logran, su nombre subirá todavía más en este tipo de listas. Tiene hasta el 19 de octubre para firmar su extensión de novato.
67. Paul George – Otro gran escenario, otro anillo que perseguir
Boston Celtics será el cuarto equipo de Paul George después de sus años en Indiana. Llega tras una serie de primera ronda muy sólida con Philadelphia 76ers precisamente ante Boston: 17,4 puntos, un descomunal 55% en triples, 4,0 rebotes, 3,0 asistencias y 1,4 robos en siete partidos.
Ese rendimiento convenció a los Celtics para incluirlo en el traspaso que envió a Jaylen Brown a Philadelphia. De nuevo, George aterriza en un proyecto obligado a competir al máximo en postemporada. En su temporada 17, busca su tercera presencia en unas finales de conferencia. Y está a solo dos triples de superar a Kyle Korver y colocarse octavo en la lista histórica.
66. Ivica Zubac – El ancla silenciosa que necesita Indiana
Ivica Zubac venía de un curso explosivo: cuarto en rebotes de la liga (12,6 por partido) y segundo equipo All-Defense. La pasada campaña apuntaba a su segundo doble-doble consecutivo antes de que las lesiones frenaran el ritmo y desembocaran en un traspaso de Clippers a Indiana Pacers.
Ahora se convierte en el pilar interior de un equipo que quiere volver a ser relevante con su núcleo sano. Su impacto se ve en el aro: los rivales solo anotaron un 49% en la zona cuando él defendió al menos 200 tiros, cuarto mejor dato de la NBA según GeniusIQ. Si Indiana quiere jugar en mayo, su defensa y su rebote no son negociables.
65. Brandon Ingram – Puntos garantizados, impacto en discusión
Brandon Ingram ganó el premio a Jugador Más Mejorado en 2019-20, su primer año en New Orleans. Desde entonces, ha vivido en la misma franja de producción: entre 20 y 25 puntos por partido durante siete temporadas, con alta carga ofensiva y eficiencia cercana a la media de la liga.
Sin embargo, ya va por su tercer equipo en tres años. Sus números lucen, pero su impacto global no termina de acompañar. En Los Angeles Clippers seguirá anotando, eso es casi seguro. Lo que no está tan claro es cuánto suma en otros apartados. Su perfil lo deja claro: 197 canastas de media distancia el último curso, tercera marca de la NBA, solo por detrás de DeMar DeRozan y Kevin Durant.
64. Aaron Gordon – El pegamento que se resiente
Con Aaron Gordon sano, Denver Nuggets juega como un aspirante serio al título. Con él en pista, el equipo tuvo ritmo de 62 victorias. Sin él, el paso bajó a 48. En playoffs, su problema en el gemelo coincidió con el derrumbe en primera ronda.
El problema es que la salud ya no se puede dar por hecha. En las tres temporadas posteriores al anillo de 2023, Gordon solo ha promediado 53 partidos. El descenso en el ranking refleja ese temor de que sus molestias se conviertan en algo crónico. Aun así, su actividad, experiencia y versatilidad defensiva lo mantienen como encaje perfecto al lado de Nikola Jokic y Jamal Murray. Un detalle: en los últimos dos años ha tirado un 41% en triples, tras una década al 32%.
63. Jarrett Allen – El socio ideal para el pick and roll con Harden
Cleveland Cavaliers tendrá por fin una temporada completa de Jarrett Allen jugando bloqueos directos con James Harden. Desde su llegada el 7 de febrero, la conexión se volvió un recurso recurrente: 13,7 bloqueos directos por partido con Harden como manejador, top 5 entre todas las parejas que ejecutaron al menos 100 acciones de pick and roll en ese tramo, según GeniusIQ.
El efecto fue inmediato en la producción de Allen: en los 13 partidos de regular season junto a Harden, subió a 18,4 puntos con un brutal 70,5% en tiros de campo. Cerró el año con un 64% en tiros, quinto mejor porcentaje de la liga entre jugadores cualificados. Un pívot que entiende su rol y maximiza cada posesión.
62. Darius Garland – Tirador de élite en un nuevo ecosistema
Darius Garland cae en el ranking tras una temporada con solo 45 partidos y un traspaso que lo lleva de Cleveland Cavaliers a Los Angeles Clippers. El cierre de curso, sin embargo, dejó señales positivas: 13 victorias y 6 derrotas en los 19 partidos que jugó con su nuevo equipo.
Su valor en este sistema está claro: uno de los 71 jugadores activos con al menos 1.000 triples convertidos en su carrera, pieza clave para abrir la pista en la ofensiva basada en emparejamientos de Ty Lue. GeniusIQ lo situó décimo en puntos por pick directo entre los 51 jugadores que ejecutaron al menos 1.000 bloqueos directos como manejador. No solo tira; también castiga desde el bloqueo.
61. Mikal Bridges – El hombre de hierro que nunca se sienta
Mikal Bridges se ha ganado un lugar en la historia a base de no descansar. Lleva 638 partidos consecutivos, octavo en la lista histórica, y esta temporada puede superar a Harry Gallatin, Bill Laimbeer y Dolph Schayes. Su racha es, además, la segunda más larga para empezar una carrera, solo por detrás de Johnny Kerr (844).
En los últimos playoffs con New York Knicks encontró su sitio justo a tiempo. Su anotación fue la más baja desde 2022, pero firmó un 56% en tiros de campo y encadenó canastas decisivas durante la carrera del equipo. Si ese nivel se traslada a la regular season, su perfil de “3-and-D” de lujo puede transformarse en algo todavía más valioso.
60. Michael Porter Jr. – Libertad total, puntos al por mayor
El cambio de Denver a Brooklyn Nets le sentó de maravilla a Michael Porter Jr. En su nuevo equipo, con más balón y menos jerarquía por encima, subió a 24,2 puntos de media, máximo de su carrera, con un 36,3% en triples. Es ya su cuarta temporada seguida por encima del 36% desde el perímetro.
Hasta que una distensión en el isquiotibial izquierdo lo frenó al final del curso, solo se había perdido 14 partidos desde 2023-24. En Brooklyn, además, vive un año clave de contrato: 40,8 millones en un acuerdo que expira, con opción de renovar por cuatro temporadas y hasta 234 millones. El dato que retrata su nuevo rol: 14 partidos con al menos 30 puntos, más del doble que en cualquier otra temporada de su carrera.
59. Ausar Thompson – Defensa de premio grande
El tiro de Ausar Thompson sigue siendo motivo de debate. Su defensa, no. En los últimos playoffs se vio con claridad: casi cuatro acciones combinadas de robos y tapones por partido. Detroit Pistons reaccionó rápido y lo blindó con un contrato que podría convertirse en ganga si su progreso ofensivo es aunque sea moderado.
El impacto atrás ya está al nivel de élite: lideró la NBA en robos por partido y fue segundo en desvíos totales. En una liga dominada por Victor Wembanyama en los premios defensivos, Thompson se asoma como uno de los pocos capaces de discutirle un futuro galardón si mantiene este ritmo.
58. Domantas Sabonis – El cerebro ofensivo que necesita un contexto perfecto
La temporada 2025-26 fue una pesadilla para Sacramento Kings y, en particular, para Domantas Sabonis. Solo 19 partidos antes de pasar por el quirófano por una lesión de rodilla que cortó en seco su racha de durabilidad. Aun así, el lituano sigue siendo uno de los grandes organizadores ofensivos de la liga.
En los últimos cinco años solo un jugador acumula más dobles-dobles que él. Su energía, su lectura y su pase desde la cabeza de la zona son el corazón del ataque de los Kings. El problema es el encaje: sin rango de tres puntos y con protección de aro limitada, construir un candidato alrededor suyo se vuelve complejo. Su dominio del rebote era tal que venía de tres temporadas seguidas liderando la liga en capturas por partido; esa racha se rompió con su ausencia prolongada.
57. Trey Murphy III – El 3-and-D que todos miran en el mercado
Trey Murphy III es el molde perfecto del alero moderno: tira, defiende y cada año enseña un poco más con el balón. En New Orleans Pelicans se ha consolidado como un especialista 3-and-D de élite, con un 38% de carrera en triples y volumen alto: sexto en la liga en triples anotados por partido el último curso.
Su progresión no se limita al tiro. Ha aumentado su promedio de asistencias en cada temporada, dejando entrever un techo ofensivo todavía por explorar. Y su combinación de tiro y potencia física es histórica: se convirtió en el segundo jugador en la historia de la NBA con al menos 200 triples y 100 mates en una temporada, algo que solo Lauri Markkanen había logrado en 2022-23. No extraña que su nombre suene en cada conversación de traspasos.
56. Jaden McDaniels – De perro de presa a amenaza completa
Jaden McDaniels siempre fue sinónimo de defensa. Esta vez, su salto en ataque es lo que lo impulsa 19 puestos arriba en el ranking. Firmó máximos de carrera en puntos (14,8), asistencias (2,7) y porcentaje en triples (41%).
Su consagración llegó en playoffs: 32 puntos en el sexto partido para eliminar a Denver Nuggets en primera ronda, su récord en postemporada. El verano movió el tablero en Minnesota Timberwolves: salieron Julius Randle y Naz Reid, y Donte DiVincenzo se perderá casi toda la temporada por un Aquiles roto. Aunque llegó LaMelo Ball, McDaniels tendrá más peso ofensivo. Detrás, su reputación ya está consolidada: según GeniusIQ, defendió a All-Stars de 2026 en 1.163 posesiones, cuarto más alto de la liga.
55. Nickeil Alexander-Walker – El salto que cambia una carrera
Nickeil Alexander-Walker encontró su sitio en Atlanta Hawks y explotó. En su primer año allí, subió hasta 20,8 puntos por partido, máximo de su carrera, con la mejor eficiencia que ha mostrado nunca. Se ganó el puesto de escolta titular en uno de los equipos más calientes del tramo final de 2025-26.
Su perfil es oro en la NBA actual: tirador/anotador capaz de crear desde el bote o castigar en recepción, y a la vez defensor molesto. El premio a Jugador Más Mejorado fue el reconocimiento lógico. El dato que resume su transformación: incrementó su media anotadora en 11,4 puntos respecto a 2024-25, el mayor aumento de toda la liga. Ahora el debate ya no es si puede ser titular, sino si está listo para ser All-Star.
54. Julius Randle – Volumen asegurado, cuentas pendientes en mayo
Julius Randle cayó 12 puestos en el ranking pese a superar otra vez los 20 puntos de media, algo que ha hecho en cinco de las últimas seis temporadas. La explicación está en los playoffs: cinco puntos menos por partido, 39% en tiros de campo y un pobre 24,4% en triples.
Minnesota Timberwolves decidió moverlo y ahora aterriza en Brooklyn Nets, donde debería mejorar una ofensiva que terminó 30ª de la liga. Cuando los Wolves jugaron sin base puro, Randle promedió 5,0 asistencias, demostrando que puede funcionar como generador secundario. Le quedan dos años de contrato, con opción de jugador para 2027-28. Su producción global impresiona: uno de solo cuatro jugadores en registrar al menos 1.500 puntos, 500 rebotes y 300 asistencias el último curso. Falta que ese impacto se sostenga en primavera.
53. Jaren Jackson Jr. – La pieza olvidada de un proyecto ambicioso
En medio del ruido del verano, el movimiento que llevó a Jaren Jackson Jr. a Utah Jazz en febrero casi pasó desapercibido. Solo jugó tres partidos con su nuevo equipo, pero su currículum habla solo: promedios de 18,6 puntos, 5,6 rebotes y 1,9 tapones en su carrera, además de un premio a Jugador Defensivo del Año.
En Salt Lake City encaja como engranaje clave junto a Lauri Markkanen, Keyonte George, Ace Bailey y el número dos del draft, Darryn Peterson. Utah busca su primer billete a playoffs desde 2022. Los números avanzados lo respaldan: estuvo en el top 10 de la liga en porcentaje efectivo permitido como defensor contestando tiros entre quienes defendieron al menos 800 lanzamientos, según GeniusIQ. Si se mantiene sano, su impacto puede ser inmediato.
52. Desmond Bane – El francotirador que necesitaba Orlando
Orlando Magic llevaba años pidiendo a gritos tiro exterior fiable. Desmond Bane llegó para cubrir esa carencia y cumplió. Jugó los 82 partidos de la temporada, en un quinteto titular azotado por las lesiones, y mantuvo su sello: más de 20 puntos de media en tres de las últimas cuatro campañas y cinco años seguidos con al menos dos triples por partido a buenos porcentajes.
Su durabilidad lo coloca en un grupo selecto: fue uno de solo cuatro jugadores que arrancaron los 82 partidos, junto a Toumani Camara, Mikal Bridges y Donte DiVincenzo. Para un equipo joven que aspira a asentarse en playoffs, tener un tirador consistente y disponible cada noche es casi un lujo.
51. Zion Williamson – Del enigma explosivo a la incómoda normalidad
La buena noticia para New Orleans Pelicans es clara: Zion Williamson jugó 62 partidos, la segunda cifra más alta de su carrera. La mala: fue la versión menos dominante que se ha visto de él. Su uso ofensivo y sus 21,0 puntos de media fueron mínimos de carrera.
Al principio de su trayectoria, Zion era un enigma de alto riesgo y alta recompensa. Rara vez estaba sano, pero cuando lo estaba parecía imparable y a nivel All-Star. Hoy, en plena mitad de sus 20, su perfil se ha estabilizado… hacia abajo. Sus limitaciones defensivas y la ausencia de tiro exterior lo convierten en una pieza complicada de encajar en una alineación moderna. No ha vuelto al All-Star desde 2023, aunque sigue siendo un monstruo en la pintura: 15,4 puntos por partido en la zona el último año, más que nadie en la liga entre quienes jugaron al menos 40 partidos.
La pregunta ya no es qué puede llegar a ser Zion, sino cuánto tiempo más aguantará New Orleans esperando que vuelva a serlo.






