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Daniil Medvedev explota por incidente con pájaros en la red

Daniil Medvedev vuelve a explotar: dos pájaros en la red y un let tardío desatan la furia del ruso

El día ya venía raro en la pista, pero nada se acercó a lo que vivió Daniil Medvedev en su victoria en sets corridos ante el estadounidense Sebastian Gorzny. Dos pequeños pájaros marrones, posados tranquilamente sobre la red en pleno peloteo, bastaron para encender al ruso y convertir un punto más en otro capítulo caótico de su carrera.

El punto que lo desquició

Ocurrió en el segundo set. Medvedev dominaba el intercambio cuando soltó un derechazo demoledor. La pelota pasó rozando a uno de los pájaros, que salió volando justo en el instante en que Gorzny no pudo devolver el golpe. Punto ganado. O eso creyó el ruso.

Desde la silla, el árbitro Timo Janzen cantó let. Punto a repetir.

La reacción de Medvedev fue inmediata, furiosa, casi incrédula.

“Esta es una de las decisiones más ridículas que he visto en mi vida… es muy mala”, protestó, visiblemente alterado por la interpretación del juez, que dejó seguir el punto con los pájaros sobre la red y solo decidió intervenir cuando el ruso ya había pegado el ganador.

En la cabina, Sam Querrey no entendía nada. El exjugador, ahora comentarista, se alineó con la sorpresa de Medvedev: se preguntó por qué no se había cantado let desde el primer momento y se maravilló de que los pájaros ni siquiera se hubieran movido antes de ese misil de derecha. Para él, el let era inevitable, pero el retraso en la decisión dejó una sensación de desorden arbitral.

Otro episodio para la colección de Medvedev

Cuando le preguntaron después del partido en qué lugar ponía este incidente dentro de su larga lista de momentos extraños en pista, Medvedev no dudó: “Definitivamente estaría en el top cinco”.

El ruso explicó su desconcierto con una lógica sencilla: cuando vio entrar a los pájaros en la escena, dio por hecho que el juez pararía el punto. No ocurrió. El peloteo siguió. Solo cuando conectó el golpe ganador escuchó el “Stop! Stop! Stop!” desde la silla. La secuencia lo sacó de quicio, pero también encajó a la perfección en el personaje competitivo, impulsivo y teatral que lleva años mostrando en los grandes escenarios.

No es la primera vez que Medvedev convierte la pista en un escenario de tensión con los árbitros. El año pasado perdió en primera ronda en Armstrong, en un duelo marcado por otro estallido: el juez permitió a Benjamin Bonzi repetir el segundo servicio porque un fotógrafo entró en la pista antes de tiempo. La discusión se alargó más de seis minutos y dejó al ruso completamente fuera de sí.

Su historial en esa misma pista viene de lejos. En 2019, también en Armstrong, sus gestos hacia el público y una entrevista pospartido en la que prácticamente invitó a los aficionados a seguir abucheándolo le costaron una multa de 9.000 dólares. Ese día, Medvedev asumió el papel de villano sin pestañear.

Del enfado a la calma

Esta vez, sin embargo, el episodio con los pájaros no pasó a mayores. Después de la explosión inicial, el campeón de 2021 soltó la rabia, terminó su trabajo ante Gorzny y, ya con la victoria asegurada, rebajó el tono.

“Está bien. Pasa”, concedió, como quien reconoce que el caos forma parte del paquete cuando él entra en pista.

Mientras tanto, en otra cancha, la australiana Kim Birrell sufría un arranque muy distinto, pero igual de duro. Cayó 6-1 en el primer set ante Ekatarina Alexandrova en poco más de 20 minutos. Llegó a estar 5-0 abajo casi sin darse cuenta y solo pudo sostener el saque para evitar un marcador humillante. Alexandrova, cabeza de serie número 18, dispuso de dos puntos de set; Birrell salvó el primero, pero no tuvo respuesta para el segundo.

Un día más en el circuito: una jugadora intentando escapar del naufragio, un campeón mundial lidiando con pájaros en la red y decisiones incomprensibles. Y un interrogante que vuelve a aparecer cada vez que Medvedev entra en escena: ¿cuánto falta para el próximo episodio de locura?