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Crisis en la AFA: primas impagas y el futuro de Scaloni

La Selección campeona del mundo vive uno de los momentos institucionales más ásperos de los últimos años. No por un resultado, no por una lesión clave, sino por una tormenta que se desata lejos del césped y que golpea de lleno el corazón de la Asociación del Fútbol Argentino.

En el centro de todo aparece Claudio Tapia. El presidente de la AFA afronta una causa por presunto lavado de dinero que ha desbordado los despachos y ya salpica la cotidianeidad de la Selección. No es un ruido más: es un caso de alto voltaje que ha oscurecido el funcionamiento administrativo del organismo y ha dejado en evidencia demoras, tensiones y desconfianza interna.

Retrasos, rivales menores y una agenda que se arma a último momento

El impacto se ve en detalles que, en una estructura ordenada, deberían ser rutina. La confirmación de los próximos amistosos llegó recién ayer, tras semanas de dilaciones. Burkina Faso, Bolivia y Benín serán los rivales, un cartel modesto para una campeona del mundo que se mueve en medio de un clima enrarecido.

Esa demora no fue casual. Las trabas administrativas, en plena efervescencia judicial, terminaron por complicar hasta la logística básica de la Selección. La sensación es clara: el ruido de los pasillos se filtró al vestuario.

Las primas del Mundial, una herida abierta

A ese escenario se le suma un conflicto que duele especialmente puertas adentro: el dinero que aún no llegó. Según informó La Gazzetta dello Sport, las primas acordadas por los éxitos recientes —incluido el título mundial— siguen sin pagarse por completo.

Para un plantel que lo ganó todo, el incumplimiento pega donde más molesta: en el respeto. Varios referentes se sienten desconsiderados por la demora en cobrar lo que les corresponde. No se trata solo de cifras, sino de un mensaje. De una relación que se desgasta entre promesas, plazos que se corren y explicaciones que ya no alcanzan.

El vínculo entre los futbolistas y la cúpula dirigencial se ha tensado. Y cuando el grupo que sostuvo la era más exitosa de la Selección percibe que la dirigencia no está a la altura, la fractura deja de ser un riesgo para convertirse en una realidad incipiente.

Messi, retirado y distante de un adiós a medias

En medio de este contexto, aparece otra figura que lo condiciona todo: Lionel Messi. El capitán ya anunció su retiro de la Selección y la AFA busca organizarle una despedida a la altura de su leyenda. Sin embargo, las propuestas que le presentaron hasta ahora no lo terminan de convencer.

La imagen es potente: la casa del campeón del mundo intenta preparar el último gran homenaje a su máximo ídolo mientras lucha con causas judiciales, primas impagas y un plantel que mira de reojo. El clima pesado no ayuda. Y sin un proyecto de despedida que lo enamore, Messi se mantiene a distancia, prudente, casi ajeno a la efervescencia dirigencial.

En ese ambiente, la motivación de las figuras para viajar a Sudamérica a disputar amistosos de bajo perfil se desploma. Varios pesos pesados ven estos partidos como un compromiso más burocrático que deportivo. Y las dudas empiezan a multiplicarse.

Scaloni, un ciclo glorioso que ya ve el final

Sobre ese tablero inestable, la pieza más sensible es Lionel Scaloni. El entrenador que llevó a Argentina a ganar dos Copa América consecutivas, el Mundial 2022 y otra final mundialista este verano, ya no se ve a largo plazo en el cargo.

Las versiones son coincidentes: Scaloni siente que su etapa con la Selección entra en su tramo final y no tiene intención de extender su contrato más allá de diciembre de 2026. No es un portazo inmediato, pero sí una fecha marcada en rojo para el cierre de la era más brillante del fútbol argentino moderno.

No está solo en esa percepción. Parte de su cuerpo técnico comparte la idea de que el ciclo se encamina hacia un final natural. Nombres clave como Walter Samuel también se preparan, según los informes, para salir junto al entrenador cuando llegue el momento.

El mensaje es fuerte: mientras la dirigencia se enreda en causas judiciales y deudas internas, el proyecto deportivo que sostuvo la gloria empieza a ver su horizonte de salida.

Un vestuario incómodo y una lista que puede cambiar de rostro

Con este telón de fondo, los grandes nombres del plantel están lejos de entusiasmarse con el próximo parón internacional. Rivalidad escasa, clima institucional turbio y cuentas pendientes: la combinación es explosiva.

Scaloni, que siempre priorizó el equilibrio del grupo, podría verse obligado a tomar una decisión drástica para los próximos amistosos. La idea de descansar a varias de sus figuras principales gana terreno. No solo para darles respiro físico, sino para evitar exponerlas a un contexto que hoy está lejos de ser el ideal.

En su lugar, asoma la posibilidad de una convocatoria con muchos jugadores de segunda línea, futbolistas que esperan una oportunidad mientras la AFA intenta recomponer su credibilidad y ordenar su casa.

La paradoja es evidente: la Selección más ganadora de la historia reciente se asoma a un tramo de transición con el futuro de su entrenador marcado, sus ídolos molestos y su presidente bajo la lupa de la Justicia.

La pelota seguirá rodando en los amistosos. La verdadera batalla, por ahora, se juega fuera de la cancha. Y la pregunta ya no es solo cómo llegará Argentina al próximo gran torneo, sino quién y en qué condiciones la va a conducir hasta allí.