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Como 1907 arrasa en su debut en la Champions League

La primera noche de Como 1907 en la UEFA Champions League no fue un tímido saludo a Europa. Fue un puñetazo sobre la mesa: 4-1 a RB Leipzig, un marcador que dice mucho, pero quizá ni siquiera alcanza para describir la autoridad con la que el equipo de Cesc Fàbregas se presentó en el gran escenario.

El club del lago necesitó solo 15 minutos para escribir su primera línea en la historia continental. Martin Baturina, el hombre señalado como referencia ofensiva, cazó el momento y firmó el 1-0, el primer gol europeo de Como. Un disparo, un rugido, un estadio que entendió al instante que no era una simple visita turística a la Champions.

Baturina manda, Como golpea

El gol no fue un destello aislado. Fue el inicio de una actuación de mando absoluto de Baturina en la zona ancha. El croata, de 23 años, se adueñó del partido con una naturalidad que recordó por qué tantos lo comparan con Luka Modric: siempre bien perfilado, siempre encontrando el espacio libre, siempre un segundo por delante del rival.

La presión de Como se transformó en el 2-0 antes del descanso. Baturina volvió a aparecer, esta vez como cerebro. Un pase preciso, al pie, y Tasos Douvikas no perdonó. El delantero amplió la ventaja y dejó a Leipzig aturdido, sin respuestas claras ante el ritmo y la intensidad del conjunto italiano.

La sensación era clara: Como no estaba sobreviviendo al debut, lo estaba controlando.

El golpe definitivo y una reacción tardía

Tras el descanso, lejos de protegerse, Como aceleró. Assane Diao encontró el 3-0 en la segunda parte y convirtió el partido en una exhibición. Cada transición parecía una amenaza, cada ataque, una oportunidad para agrandar la herida de Leipzig.

El conjunto alemán reaccionó tarde. Eredin Maksimovic recortó distancias y puso el 3-1, un gol más de orgullo que de verdadera esperanza. El resultado ya tenía dueño, el ritmo también.

Cuando el reloj se acercaba al final, llegó la guinda. En el minuto 90, Nico Paz filtró un balón que Maximo Perrone transformó en el 4-1. Un cierre contundente, casi simbólico: Como no solo debutaba, imponía su ley hasta el último suspiro.

Un director de orquesta y un premio inevitable

La exhibición de Baturina no pasó desapercibida. El Grupo de Observadores Técnicos de la UEFA lo nombró Jugador del Partido. No hicieron falta estadísticas rebuscadas para justificarlo: bastaba con ver cómo había dictado el ritmo, cómo se ofrecía entre líneas, cómo marcaba la pauta de cada ataque.

Al término del encuentro, el croata rebajó el tono de la épica y elevó el del colectivo. Insistió en que el equipo afrontó el estreno europeo “como cualquier otro partido”, con serenidad y sin dejar que el ambiente los desbordara. Subrayó la intensidad mostrada y repartió el mérito entre todos sus compañeros.

Más tarde, en una entrevista con CBS Sports Golazo, Baturina profundizó en el peso emocional de haber anotado el primer gol de Como en la competición. Habló de orgullo personal, sí, pero siempre enganchado a la idea de grupo, de ciudad, de club que empieza a creerse capaz de competir con cualquiera.

Ambición contenida y una hoja de ruta clara

Cuando surgió la inevitable pregunta sobre hasta dónde puede llegar este Como en la Champions, Baturina no se dejó llevar por la euforia. Marcó una línea: paso a paso, partido a partido, con la vista puesta en superar la fase de grupos, pero sin discursos grandilocuentes.

Recordó que el torneo obliga a adaptarse a estilos muy distintos, a contextos cambiantes, a rivales que exigen ajustes constantes. Para un debutante, entender eso pronto puede marcar la diferencia entre una aventura corta y una campaña que deje huella.

Del sueño europeo al pulso de la Serie A

Tras este estreno ruidoso en Europa, llega el contraste: la vuelta inmediata a la rutina de la Serie A. El lunes, Como recibe a Parma en el Stadio Giuseppe Sinigaglia. Otro escenario, otro tipo de presión, pero la misma exigencia de mantener el nivel.

Baturina, aún con la emoción del debut a flor de piel, dejó claro que el objetivo ahora es sostener el impulso en todas las competiciones. Celebrar, sí, porque el club y la ciudad lo merecen tras su primera victoria en la Champions. Pero sin perder de vista que, después de una noche así, ya nadie mirará a Como como un simple invitado.