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Combate Allen–Carty en Croke Park termina sin decisión

En una noche pensada para celebrar el adiós de Katie Taylor, el combate de pesos pesados entre Dave Allen y Thomas Carty se convirtió en una escena tan breve como desconcertante. Apenas había empezado cuando ya había terminado. Y no por un nocaut espectacular, sino por una caída fuera del ring que dejó helados a los 80.000 aficionados presentes en Croke Park.

El duelo, programado como combate de respaldo principal en la última aparición de Taylor antes de su retirada, duró solo un minuto y 22 segundos. Nada de estudio, nada de intercambio sostenido. Un primer asalto que parecía de tanteo se transformó, de golpe, en caos.

Allen, veterano de 34 años y clásico “journeyman” de Doncaster, conectó una derecha potente a la parte posterior de la cabeza de Carty. No fue un impacto limpio de manual, pero sí lo bastante contundente y mal ubicado como para desestabilizar al zurdo dublinés. Entre el golpe y el propio impulso de su movimiento, Carty perdió el equilibrio, atravesó las cuerdas y salió disparado fuera del cuadrilátero.

El irlandés cayó al suelo y quedó tendido boca arriba. El murmullo en las gradas se convirtió en silencio. El héroe local, el hombre que buscaba la mayor victoria de sus 12 combates como profesional, yacía inmóvil mientras el equipo médico entraba en acción.

Durante varios minutos, el personal sanitario le atendió sobre el piso, incluso con oxígeno. La tensión se podía palpar. No se trataba ya del resultado, sino de la integridad del boxeador. Finalmente, Carty logró incorporarse y, con ayuda, caminó de regreso hacia los vestuarios. El alivio fue evidente, pero el veredicto deportivo también: combate abandonado, sin decisión.

Sobre el ring, Allen miraba alrededor con la misma expresión de desconcierto que dominaba las tribunas. Había lanzado un golpe, había visto a su rival desaparecer entre las cuerdas y, de pronto, se encontraba sin pelea, sin resultado claro, sin la oportunidad de firmar una victoria resonante en un escenario histórico.

La velada siguió su curso, centrada en la despedida de Katie Taylor. Pero esa imagen de Carty cayendo al vacío, y el posterior anuncio del “no contest”, dejó una nota extraña en la noche. Un combate que prometía ser un examen serio para ambos terminó convertido en una rareza de las que marcan conversación durante años en el boxeo irlandés.