Coco Gauff resucita y se enfrenta a Rybakina en semifinales del US Open
Coco Gauff estuvo a dos puntos de despedirse del US Open. A dos golpes fallidos de dejar el título que defiende en manos de una adolescente implacable. Pero en Flushing Meadows las campeonas rara vez caen sin pelear, y la estadounidense convirtió un inicio desastroso en una remontada feroz ante Mirra Andreeva: 2-6, 7-6(7), 6-2, salvando dos puntos de partido y ganándose un duelo de altura en semifinales contra la nueva número 1 del mundo, Elena Rybakina.
Un arranque para el olvido
La noche arrancó torcida para la campeona de 2023. El saque, su gran arma, desapareció. La derecha, que suele abrir la pista como un látigo, se convirtió en una fuente inagotable de errores. En apenas 26 minutos, Gauff había entregado el primer set: solo tres golpes ganadores, 14 errores no forzados y una sensación clara de estar fuera de partido.
Al otro lado de la red, Andreeva, campeona de Roland Garros y quinta cabeza de serie, jugaba con la soltura de quien no tiene nada que perder. Agresiva, limpia de dudas, castigó cada segundo servicio de la estadounidense y mandó en los intercambios largos. Gauff no encontraba ni el ritmo ni la calma.
Necesitaba un corte, un reseteo. Lo encontró lejos de la pista.
En la pausa tras el primer set, camino del vestuario, la estadounidense se aferró a un recuerdo reciente: la remontada de Frances Tiafoe el día anterior. Volvió a la cancha con otra actitud. No con un tenis brillante, pero sí con una convicción distinta.
El giro del partido y la fractura de Andreeva
El segundo set se jugó al filo de los nervios. Gauff subió un punto la intensidad, ajustó el margen de sus golpes y dejó de regalar tantos puntos. Andreeva mantuvo el nivel, pero empezó a notar el peso del escenario: Arthur Ashe, noche en Nueva York, una campeona del US Open enfrente y un público que se volcaba con cada intento de reacción local.
El parcial desembocó en un desempate cargado de tensión. Ahí, la rusa tuvo el partido en la mano. Dos puntos de partido. Dos oportunidades claras para tumbar a la campeona. No las cerró.
El castigo emocional fue inmediato.
Perder esos dos puntos de partido no solo devolvió a Gauff al partido; quebró el ánimo de Andreeva. La rusa, desbordada por la frustración, lanzó la raqueta hacia su silla. El gesto, descontrolado, terminó con el marco volando peligrosamente hacia un cámara, que tuvo que apartarse a toda prisa. La escena rozó el límite del reglamento y dejó clara la tormenta interior de la joven.
Gauff, mientras tanto, olió la sangre.
Con el segundo set en el bolsillo y el estadio rugiendo, la estadounidense se adueñó del tercero. Apretó el resto, cargó sin miedo sobre el revés de Andreeva y empezó a ganar metros dentro de la pista. El marcador final, 2-6, 7-6(7), 6-2, no cuenta el pánico inicial, pero sí la capacidad de la campeona para sobrevivir cuando todo se tambalea.
Marion Bartoli lo resumió con precisión desde la cabina de Sky Sports Tennis: no fue una cuestión de nivel, sino de corazón. Encontrar una forma, cualquiera, de ganar un partido que se escapa. Para ella, muy pocas jugadoras en el circuito son capaces de sostener un pulso así. Coco Gauff es una de ellas.
Tim Henman, también en Sky Sports Tennis, subrayó la otra cara de la moneda: un duelo lleno de talento que, por los problemas al servicio y los errores, se convirtió en una batalla de nervios. La pelota perdió velocidad, el brazo se encogió, y el tenis se redujo a algo tan básico como mantener la bola dentro y recortar fallos. Para Andreeva, dijo, será una derrota durísima de digerir. Tenía el partido, tuvo puntos de partido, y lo dejó escapar. Pero también, un aprendizaje enorme a sus años.
Rybakina, número 1 del mundo y rival en semifinales
Mientras Gauff sobrevivía a la montaña rusa emocional, Elena Rybakina firmaba en la sesión diurna un triunfo que vale algo más que una plaza en semifinales. La kazaja derrotó a Qinwen Zheng por 3-6, 6-1, 6-4 y se aseguró el número 1 del mundo por primera vez en su carrera.
Con 27 años y el título del Australian Open en su palmarés, Rybakina llevaba toda la temporada recortando la distancia con Aryna Sabalenka. El asalto se consuma ahora en Nueva York: el lunes terminará la racha de 99 semanas de la bielorrusa en lo más alto del ranking, incluso aunque Sabalenka levante un tercer título consecutivo en este US Open.
Rybakina no tuvo un camino limpio. Por primera vez en el torneo perdió un set. Zheng, que acumulaba casi 12 horas en pista entre la fase previa y el cuadro principal, entró al partido lanzada, agresiva, y se llevó el primer parcial con autoridad. La respuesta de la kazaja fue contundente: ajustó direcciones, subió la agresividad desde el fondo y se adueñó del segundo set con un 6-1 que cambió por completo el guion.
En el tercero, la resistencia de Zheng empezó a pagar el peaje de tantos partidos. Aun así, la china, que vivía una trayectoria al estilo de Emma Raducanu en Nueva York, se negó a ceder fácilmente. Luchó cada juego, pero el físico ya no respondía igual y Rybakina, más fresca y más precisa en los momentos calientes, cerró el choque con un 6-4 que selló su ascenso a la cima del ranking.
La propia kazaja reconoció que no fue su mejor arranque. Demasiado negativa, demasiados errores no forzados. Pero se obligó a seguir peleando, a soportar los nervios, y terminó imponiendo su jerarquía. Henman destacó precisamente eso: la manera en que elevó su nivel en los dos últimos sets, más agresiva desde el fondo, más valiente cuando el tercer parcial se apretó. Para él, en ese tramo decisivo, Rybakina mostró su verdadera clase.
Zheng, por su parte, se despide con la sensación agridulce de ver truncado un cuento de hadas, pero con un premio nada menor: después de caer hasta el puesto 121 del ranking tras una operación de codo, vuelve a rozar el top 50. No es un título, pero sí una señal clara de que su tenis está de regreso.
Una semifinal con aroma a final anticipada
El cuadro femenino del US Open se queda ahora con una semifinal cargada de narrativa: Coco Gauff, campeona vigente y heroína local, contra Elena Rybakina, nueva número 1 del mundo y campeona del Australian Open.
Una llega de salvar dos puntos de partido y de ganar un duelo a corazón abierto. La otra, de certificar su estatus como la mejor del ranking y de imponerse en un partido tenso, con un inicio dubitativo y un final de autoridad.
Gauff ya sabe lo que es levantar este trofeo con todo el país mirándola. Rybakina aterriza en su primera semifinal en Flushing Meadows con el cartel de jugadora a batir. Una defiende su corona en casa. La otra estrena el trono mundial.
En una noche así, en una pista como Arthur Ashe, ¿quién se atreverá a parpadear primero?






