logo

Coco Gauff brilla en Nueva York y avanza a cuartos del US Open

Coco Gauff necesitó apenas una hora y 33 minutos para recordar a todos por qué es la campeona vigente en Flushing Meadows. En una noche cálida de Labour Day en Nueva York, la estadounidense de 22 años se deshizo de la prometedora Iva Jovic por 6-1, 6-4 y se metió en los cuartos de final del US Open sin haber cedido todavía un solo set en el torneo.

No empezó serena. Todo lo contrario. Doble falta en el primer juego, quiebre regalado y una pista Arthur Ashe que murmuraba, sorprendida por los titubeos de la campeona de 2023 ante una rival de 18 años que jugaba sin nada que perder.

El espejismo duró un suspiro.

Gauff ajustó, apretó el puño y subió una marcha. Jovic, también nerviosa, lo sintió de inmediato: seis juegos seguidos de Coco, un vendaval de restos profundos, cambios de ritmo y agresividad desde la línea de fondo que desbordaron por completo a la joven estadounidense. El 6-1 del primer set fue tan contundente como elocuente: cuando Gauff encuentra el timming, la pista se le queda pequeña a cualquiera.

El segundo parcial ofreció más resistencia. Jovic, herida pero no hundida, consiguió por fin sostener el servicio al inicio y se asentó algo mejor en los intercambios. El partido ganó en matices, en ángulos, en intensidad. Pero la número uno local volvió a marcar la diferencia donde más duele: en los puntos grandes.

Con 2-2, Gauff encadenó tres esfuerzos defensivos espectaculares, de esos que arrancan al público del asiento. Corrió, se deslizó, devolvió bolas que parecían imposibles y transformó la defensa en ataque hasta lograr el quiebre para 3-2. Puro instinto competitivo.

Jovic reaccionó con orgullo y recuperó de inmediato el break, un pequeño acto de rebeldía que evitó que el marcador se convirtiera en una procesión. Sin embargo, el pulso duró poco. En el siguiente turno de saque, Gauff la quebró en blanco, imponiendo su peso específico en el duelo y tomando el control definitivo del set.

A partir de ahí, manejó el marcador con frialdad. Sin estridencias, sin concesiones, cerró el partido al servicio y certificó el pase a cuartos, manteniendo intacta una racha impecable en este US Open: todos sus triunfos, por la vía rápida.

Al terminar, Gauff se tomó su tiempo para mirar al otro lado de la red y mandar un mensaje a Jovic, más allá del resultado. La definió como “un talento increíble” y subrayó que juega “por encima de su edad”. No hablaba desde la condescendencia, sino desde la memoria: ella también fue la adolescente que deslumbraba al mundo y vivía cada derrota como una caída al vacío.

Recordó esos años en los que cada tropiezo dolía el doble, y quiso poner en contexto lo que había ocurrido: la joven está jugando “tenis de muy buen nivel” y, esta vez, “simplemente el partido cayó de mi lado”. Un guiño de veterana a una futura rival recurrente.

Un cuadro de cuartos de final de alto voltaje

Con la victoria de Gauff, el cuadro femenino de cuartos de final del US Open quedó definido y respira potencia por todos los costados. Aryna Sabalenka se medirá a Linda Noskova, mientras que Jessica Pegula se enfrentará a Emma Navarro en un duelo cien por cien estadounidense.

En la otra parte del cuadro, Qinwen Zheng se verá las caras con Elena Rybakina por un billete a semifinales. Y en el centro de todas las miradas aparece ya el choque que se viene: Coco Gauff contra Mirra Andreeva.

La historia reciente se inclina claramente hacia la estadounidense. Gauff ha ganado los cinco enfrentamientos previos entre ambas. Pero el contexto ha cambiado. Andreeva llega a Nueva York como campeona de Roland Garros, instalada “en otra mentalidad, en la cima del juego”, como reconoció la propia Coco, consciente de que la rusa ya no es solo una promesa peligrosa, sino una campeona de Grand Slam.

Gauff sabe que los precedentes no garantizan nada. Ella misma lo admitió: cada uno de esos duelos “pudo haberse ido para cualquier lado”. Ahora se encontrarán en el mayor escenario posible, con una plaza en semifinales en juego y con dos jugadoras que han aprendido a ganar muy pronto en su carrera.

La campeona vigente contra la nueva reina de París. Una rivalidad que ya tiene capítulos intensos y que en Flushing Meadows puede empezar a escribir algo más grande.