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City conquista Old Trafford con diez y Anderson brilla en el derbi

Con uno menos durante más de una hora y un ambiente hostil desde el primer minuto, Man City salió de Old Trafford con algo más que tres puntos: una declaración de poder. Casi tres años después de su último triunfo liguero en ese escenario, el equipo de Enzo Maresca se impuso a Man United en un derbi áspero, tenso, decidido por un gol polémico de Erling Haaland y sostenido por un centrocampista que jugó como si el estadio fuera su patio trasero: Anderson.

La expulsión que incendió el derbi

El partido cambió de tono muy pronto. Minuto 23. Phil Foden, al que Bruno Fernandes había golpeado cuando estaba en el suelo, respondió con un manotazo y vio la roja directa. City se quedaba con diez y el ruido en Old Trafford se convirtió en rugido.

A partir de ahí, todo apuntaba a una larga tarde para los visitantes. Sin su principal generador de juego inglés, con United empujando y la grada oliendo sangre, el guion parecía escrito. Pero el equipo de Maresca no se quebró; se replegó, reajustó posiciones y se agarró al partido con una disciplina casi obsesiva.

“El rojo lo hizo todo mucho más difícil y nos obligó a juntarnos”, admitió después Anderson, que no se escondió ni un segundo. “No era lo ideal, Phil yéndose tan pronto, pero todos peleamos por ello. Cambió la forma de jugar, aunque lo hicimos muy bien”.

Un gol discutido, una victoria enorme

La resistencia acabó teniendo premio. El tanto decisivo llevó la firma de siempre: Erling Haaland. Su gol llegó envuelto en polémica, con protestas encendidas de los jugadores de United y un Old Trafford indignado. Pero el marcador subió y City se agarró a esa mínima ventaja como a un tesoro.

Mientras United se desesperaba, los de Maresca se hicieron fuertes en lo básico: cerrar líneas, ganar duelos, arañar segundos. En los instantes finales, Enzo Fernandez tiró de oficio, forzando faltas y alargando cada contacto, especialmente en una acción con Kobbie Mainoo que encendió aún más a la grada local. Para Anderson, nada fuera de lo normal: “Es un derbi, ¿no? Siempre va a haber ese tipo de cosas en el partido”.

Anderson, dueño del centro del campo y del relato

En medio del caos, Anderson jugó como si todo girara a su alrededor. Fichado este verano por 116 millones de libras tras brillar con Nottingham Forest precisamente ante United, el centrocampista se adueñó del medio. Ganó duelos, sostuvo al equipo sin balón, dio aire cuando lo tuvo. Acabó nombrado Jugador del Partido, y no por casualidad.

“Solo di todo por el equipo: duelos y jugar entre líneas”, explicó. “Creo que lo hice bastante bien, manteniéndome tranquilo con el balón y ayudando a todos”.

Su actuación tuvo un matiz extra. En julio, en su presentación, se atrevió a llamar a City los “reyes de Manchester”. Old Trafford no lo olvidó. Cada toque, un abucheo. Cada duelo ganado, un murmullo de rabia. Lejos de intimidarse, el 23 respondió con fútbol.

“Solo intentaba que mi fútbol hablara”, dijo al ser recordado por aquella frase. “Vinimos aquí y jugamos realmente bien. No hay duda de que tenemos toda la calidad, pero estamos mostrando una mentalidad real en los primeros cuatro partidos, especialmente en este. No rendirnos, luchar por cada entrada, cada duelo, esperar nuestra oportunidad y, obviamente, Erling marca”.

Sociedad nueva, impacto inmediato

Parte de la solidez de City se explica en la química que Anderson ha encontrado rápido con Enzo Fernandez. De rivales en una semifinal de Mundial en Estados Unidos a socios en la sala de máquinas, los dos han construido un eje que aguanta golpes y genera soluciones.

“Lo conocía de antes, de jugar contra él”, recordó Anderson. “Pero es un tipo brillante. Y es un jugador de primer nivel. Es muy bueno. Muestra una calidad real con el balón y saber que tienes a alguien a tu lado que te cubre la espalda ayuda muchísimo. Es top”.

Ese entendimiento permitió a City sobrevivir sin balón durante largos tramos. Anderson, acostumbrado a sufrir sin posesión, no se descompuso: “He jugado bastante así, sin balón. Me siento cómodo de las dos maneras y solo intento dar lo mejor para ayudar a los compañeros. No ha sido fácil, me han exigido en todos los partidos, pero creo que lo he hecho bastante bien. He entrenado duro para estar en la mejor forma para los partidos y ha empezado muy, muy bien”.

City resiste, la temporada se enciende

Con esta victoria, City mantiene un arranque impecable de temporada y, lo que es más importante, demuestra que sabe ganar cuando el plan se rompe y el talento no basta. Sabe sufrir, cerrar espacios, esperar el momento exacto para que Haaland decida.

Old Trafford se marchó mascullando por la roja, por el gol de Haaland, por las pérdidas de tiempo de Fernandez. City, en cambio, abandonó el estadio con una certeza reforzada: incluso con diez, incluso en el territorio más hostil, sigue comportándose como lo que Anderson anunció en verano.

La pregunta ya no es si fue una bravuconada. La cuestión es cuánto tiempo más podrán discutirle el trono en Manchester.