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Ciryl Gane se convierte en villano y critica a Tom Aspinall

El nuevo campeón indiscutido del peso pesado de UFC, Ciryl Gane, no solo lleva el cinturón. También parece decidido a cargar con el papel de villano. Y su primera diana ha sido el hombre al que, indirectamente, ha destronado: Tom Aspinall.

El francés, ascendido de campeón interino a monarca absoluto tras la renuncia del británico, arremetió con dureza contra su antiguo rival, al que calificó abiertamente de “débil mentalmente”.

Una lesión brutal, tres cirugías y un cinturón vacante

La historia entre ambos se torció en octubre de 2025, en UFC 321. En plena pelea por el título, Gane metió los dedos en el ojo de Aspinall. El golpe no fue menor: el británico tuvo que pasar por tres cirugías oculares y quedó apartado del octágono durante meses.

Aspinall preparaba su regreso para finales de este año. Pero el calvario no terminó ahí. En un entrenamiento, volvió a recibir un impacto en el mismo ojo. Los médicos no le dieron el visto bueno y el inglés se quedó, otra vez, fuera de combate.

Sin poder competir a corto plazo, Aspinall optó por lo que muchos consideran un gesto de deportividad: renunció voluntariamente al cinturón. Ese movimiento convirtió automáticamente a Gane, hasta entonces campeón interino, en campeón indiscutido de los pesos pesados. Paradójico: el hombre que causó la lesión terminó beneficiándose directamente de sus consecuencias deportivas.

“Sabíamos que era frágil mentalmente”

Lejos de mostrar empatía, Gane decidió apretar el gatillo verbal. En una entrevista con Zack Nani TV, el francés fue directo al cuello de Aspinall.

“Sabíamos que era frágil mentalmente. Lo habíamos intuido, lo sospechábamos. El tipo se queja un poco demasiado. Te meten los dedos en los ojos, tienes derecho a parar. Si sientes dolor, hay un problema. Pero no hace falta hacer todo lo que hiciste a nivel de comunicación, porque al final jugó en tu contra. Vimos los dedos, no hace falta hacer todo lo que hiciste”, declaró, citado por The Big Lead.

Sin matices. Sin paños calientes. Para Gane, el problema no fue solo la lesión, sino cómo Aspinall la gestionó públicamente.

Gane, del perfil bajo al “chico malo”

Durante la mayor parte de su carrera en UFC, Ciryl Gane ha sido un campeón silencioso: técnico, elegante, poco dado a la polémica. Ahora el tono ha cambiado. Y se nota.

Estas declaraciones encajan con una versión distinta del francés, más agresiva, más dispuesta a encender a la afición. No es casualidad que este giro llegue justo antes de su primera defensa del título de los pesos pesados, en UFC 334, ante Josh Hokit, un rival tan talentoso como polarizante.

El escenario es perfecto para un choque de personalidades. Hokit divide opiniones. Gane, con frases como estas, empieza a hacerlo también.

La lectura moral del asunto deja un sabor extraño. El hombre que provocó una lesión ocular tan grave que obligó a tres cirugías y terminó costándole el cinturón a su rival, elige no mostrar compasión pública. Podría haberse colocado en el lado noble de la historia, subrayando el infortunio de Aspinall y el respeto por su decisión de dejar vacante el título. Prefirió lo contrario.

Gane ha decidido abrazar la narrativa del villano. No se esconde, no rebaja el discurso y no parece interesado en ganar simpatías fuera del octágono. Quiere ganar peleas. Y, de paso, encender la historia.

La pregunta ahora es sencilla: cuando se cierre la jaula en UFC 334, ¿ese nuevo Ciryl Gane será solo un personaje… o la versión más peligrosa de su carrera?