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Ciclón Abhishek Sharma arrasa Delhi con récord histórico

India 221-7 (20 overs): Abhishek 108 (34), Samson 50 (35); Omarzai 2-27

Afganistán: aún no ha bateado

En Delhi no hubo fase de calentamiento. Hubo una tormenta. Y se llamó Abhishek Sharma.

El opener zurdo firmó una de esas entradas que se recuerdan durante años: un siglo en solo 30 bolas, el más rápido jamás visto en un T20 internacional entre dos naciones de pleno derecho. Un registro que no solo rompe números; cambia el tono del partido desde la primera mirada al marcador.

India terminó en 221-7 en sus 20 overs. La base de todo, ese 108 de Abhishek en apenas 34 entregas, adornado con nueve fours y once sixes. Puro fuego. Pura agresión.

Un inicio sin freno

Desde la primera over quedó claro que Abhishek no había salido a “ver qué tal está el wicket”. Salió a dominarlo. Cada bola ligeramente corta, castigada. Cada error de longitud, devuelto sobre las gradas. Afganistán probó diferentes líneas, diferentes ritmos. Nada le bajó el pulso.

El dato que lo explica todo: cuando alcanzó el centenar, India iba 132-0… en el noveno over. El marcador parecía de videojuego. El reloj del partido, descolocado.

Más brutal todavía: 96 de sus primeros 100 runs llegaron en límites. Un festival de golpes limpios, casi crueles con el lanzamiento rival. Solo tres singles y un doble se colaron en ese camino al siglo: una carrera para completar la centena, otra en el over anterior y dos en el tercero. El resto fue ruido de madera y grito de grada.

Samson aporta control, Abhishek aporta caos

Mientras Abhishek incendiaba el estadio, Sanju Samson jugó el papel de ancla agresiva con 50 en 35 bolas. No fue una entrada lenta; en cualquier otro contexto sería la historia principal. Aquí, en cambio, fue el acompañante perfecto.

Samson rotó el strike, dejó que su compañero se quedara con el foco y castigó cuando la ocasión lo pedía. Entre ambos construyeron una apertura que dejó a India con una plataforma monstruosa antes siquiera de llegar al ecuador de la entrada.

Afganistán encontró algo de respiro con la bola en manos de Azmatullah Omarzai, que terminó con 2-27. En un mar de cifras infladas, su economía fue casi un pequeño triunfo personal. Contuvo cuando todo a su alrededor volaba.

Un récord que pesa

El contexto hace aún más grande la actuación. Abhishek, que perdió el número uno del ranking de bateo T20 en julio, respondió a cualquier duda con la forma más contundente posible: una entrada que mezcla violencia técnica y absoluta determinación.

No hubo fase de estudio, no hubo especulación. Solo una decisión: atacar. Y un resultado que ya forma parte de la historia del formato corto.

Afganistán aún no ha salido a batear, pero la montaña está dibujada: 222 para ganar frente a un ataque indio con confianza y un estadio todavía vibrando por lo que acaba de ver. El marcador ya cuenta una historia. La pregunta es si habrá respuesta o si esta noche en Delhi quedará marcada únicamente por el día en que Abhishek Sharma convirtió 20 overs en su propio espectáculo privado.