logo

Chris Davies defiende a Luis Vázquez tras fallo en partido

El fallo ya ha dado la vuelta a las redes. El remate a puerta vacía de Luis Vázquez en el tramo final del 2-1 de Birmingham City en el campo de Derby County se convirtió en meme en cuestión de horas, comparado con algunos de los errores más sonados de la historia. Pero dentro del vestuario el tono es muy distinto: Chris Davies no solo no duda del delantero argentino, lo blinda.

El técnico de Birmingham, antes de recibir este sábado a Middlesbrough en St Andrew’s, redujo el episodio a un accidente del juego. Un resbalón en una carrera larga, no una sentencia.

Para Davies, el fallo de Vázquez es “una jugada rara”, algo que, insiste, no define al jugador ni altera sus planes. Está convencido de que, en condiciones normales, esa acción acabaría en gol siempre. Y de que el golpe anímico no ha dejado secuelas.

El argentino, de momento, solo ha tenido minutos como suplente en liga. Esa ocasión desperdiciada en Derby le habría servido para inaugurar su cuenta con el club y, seguramente, para cambiar el ruido que le rodea desde el fin de semana. En lugar de eso, su remate ya circula junto a los de Roger Davies o Ronny Rosenthal en los recopilatorios de errores clamorosos.

Dentro del grupo, sin embargo, la reacción fue otra. Davies se acercó a hablar con él nada más acabar el partido. Sin rodeos, sin dramatizar. Esta semana, cuando Vázquez marcó un buen gol en un ejercicio de entrenamiento, el resto del equipo respondió con una gran ovación. Un gesto sencillo, pero revelador: el vestuario está con él.

El propio técnico reconoce que el delantero “está desesperado por marcar” y que el cuerpo técnico comparte esa ansiedad positiva: necesitan que su primer gol llegue pronto. No solo para apagar el eco del fallo, también para liberar al jugador y permitirle jugar con menos peso en la espalda. En el club tienen claro que, cuando entre la primera, todo lo demás se relativizará.

Mientras tanto, Birmingham vive una paradoja llamativa en este arranque de Championship. A domicilio, el equipo ha sumado siete puntos de doce posibles en cuatro salidas exigentes: Sheffield United, Wrexham, Norwich City —hasta ahora, la única derrota— y Derby County. Un botín sólido, construido con oficio y cierta madurez competitiva.

En casa, en cambio, la barrera sigue ahí. Tres partidos en St Andrew’s, tres empates: 2-2 ante Bristol City, 1-1 frente a Southampton y otro 2-2 contra Wolves. Goles, alternativas, buen tono ofensivo… pero ninguna victoria que permita convertir el estadio en un verdadero bastión.

Davies no esconde que el tema le ronda la cabeza. Sabe que, para sostenerse en una Championship tan larga y desgastante, el rendimiento en casa marca la diferencia. Al mismo tiempo, se aferra a la sensación de que el equipo ha dado un paso adelante respecto al curso pasado.

Los números le ayudan a sostener el discurso: Birmingham suma ahora los mismos puntos que tenía a estas alturas de la temporada anterior, pero el técnico está convencido de que la versión actual es más completa. Ve un equipo con más filo en ataque, más capacidad para amenazar al rival y, al mismo tiempo, con una estructura más sólida, más reconocible.

No todo está pulido. Davies admite que hay “margen de mejora en algunas áreas”, pero se resiste a mirar este inicio con lupa negativa, especialmente después de un calendario de apertura que muchos en el entorno han calificado como uno de los más duros de la categoría.

Si algo reivindica el entrenador es la mentalidad defensiva de su bloque. Habla de un “amor por defender” que, para él, vale tanto como marcar un gol. Es una declaración de principios en una liga donde el ritmo, el físico y la acumulación de partidos ponen a prueba la concentración semana tras semana. La entrega, la intensidad en los duelos, la solidaridad sin balón: ahí, insiste, está una parte esencial de la identidad que quiere para su Birmingham.

La visita de Middlesbrough llega, por tanto, en un momento clave. Con un delantero argentino al que las redes han convertido en protagonista involuntario, pero al que su entrenador y sus compañeros siguen viendo como una pieza importante a medio plazo. Con un equipo que compite bien lejos de casa, pero que necesita, ya, una victoria en su propio estadio para que el discurso de crecimiento se traduzca en algo más tangible.

Entre el ruido digital y la realidad del césped, Davies ya ha elegido su bando. Ahora le toca a Birmingham demostrar en St Andrew’s si ese convencimiento puede transformarse en puntos, goles… y en el despegue definitivo de Luis Vázquez.