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Chantelle Cameron busca a Claressa Shields tras vencer a Mikaela Mayer

Chantelle Cameron no levanta el pie del acelerador. Tres cinturones nuevos en la maleta y, aun así, la británica ya apunta más alto: quiere a Claressa Shields, la autoproclamada “GWOAT”, y las negociaciones, según ella misma, van a toda velocidad.

El sábado, en Birmingham, Cameron derrotó a Mikaela Mayer por decisión unánime en un combate vibrante para coronarse campeona mundial superwélter de la WBA, WBC y WBO en el evento MPW-06. Las tarjetas (97-93, 97-93, 96-94) reflejaron un duelo ajustado, duro, de esos que consolidan carreras. Y la suya ya venía cargada: sigue siendo la única mujer que ha logrado vencer a Katie Taylor en el boxeo profesional.

De vencer a Mayer a desafiar a la “GWOAT”

La lógica deportiva invitaba a pensar en una revancha inmediata con Mayer. La pelea fue igualada, competitiva, con suficientes matices como para justificar un segundo capítulo. Sin embargo, Cameron ya mira a otra cima.

Lo explicó en Sky Sports: su obsesión ahora se llama Claressa Shields, campeona WBC y WBA del peso medio, invicta con un 19-0 repartido en varios pesos. No se trata solo de un gran combate. Para Cameron, es la oportunidad de “atreverse a ser grande” frente a la boxeadora que domina el discurso de “mejor de todos los tiempos” en el boxeo femenino.

La británica fue clara: los equipos ya están hablando, hay movimiento real, no simples rumores. Sus mánagers le han trasladado que las conversaciones están “muy avanzadas” y que la pelea es una “posibilidad muy alta”. Para ella, la sola idea de medirse a Shields la entusiasma: significaría retarse contra lo más alto que ofrece el boxeo femenino actual.

Shields, entre Lauren Price y el gran escaparate

El nombre de Cameron irrumpe en un escenario donde Claressa Shields ya tenía otra candidata preferente: Lauren Price. Tras derrotar a Kaye Scott en el sexto asalto en agosto para recuperar sus cinturones, Shields dejó claro que le gustaría enfrentarse a la galesa entre diciembre y enero.

Price no ha escondido su interés. Quiere esa pelea. Pero la ecuación no se resuelve solo en el ring. El promotor de la estadounidense, Dmitriy Salita, ve en ese duelo un evento “mega”, un espectáculo que, a su juicio, “pertenece a Estados Unidos”. Quiere el gran foco, el gran mercado, la gran taquilla.

Salita no cierra la puerta al Reino Unido. Al contrario, reconoce el momento “increíble” que vive el boxeo femenino allí y no descarta regresar. Pero su mensaje es nítido: el plan pasa por convertir el siguiente combate de Shields en un gran acontecimiento, con el escenario norteamericano como prioridad.

Un tablero en ebullición para el boxeo femenino

Entre la ambición desatada de Chantelle Cameron y la hoja de ruta de Claressa Shields, el panorama en las divisiones superwélter y medio se ha incendiado. Cameron llega con un triunfo reciente, tres cinturones nuevos y el aval de haber vencido a Katie Taylor. Shields sostiene un legado invicto y un dominio multipeso que sostiene su apodo de “GWOAT”.

En medio, Lauren Price espera su oportunidad ya discutida públicamente. Tres nombres, dos cinturones en juego en el peso medio, varios más en superwélter, y una sola certeza: cualquier cruce entre ellas se perfila como un punto de inflexión para el boxeo femenino.

Cameron ya ha lanzado el reto y asegura que las conversaciones avanzan deprisa. Shields, mientras tanto, sigue en posición de elegir. La pregunta ya no es si habrá una gran pelea. La verdadera incógnita es: ¿quién será la próxima en cruzar las cuerdas frente a la reina?