La Champions regresa: ¿quién destronará a PSG?
La Champions League regresa y ya tiene cita marcada con la historia: 5 de junio, Madrid, final. El escenario está listo, el trofeo espera manos nuevas… o las mismas de siempre. Paris St-Germain persigue algo reservado a muy pocos: un triplete consecutivo. Tres coronas seguidas. Una dinastía.
El problema para el campeón es que, esta vez, el pelotón que viene por detrás parece más preparado que nunca. Cinco equipos ingleses se lanzan a por el título, con Arsenal en primera fila tras quedarse a un paso la temporada pasada.
Entre el peso de las estadísticas y el instinto de los expertos, el debate está abierto.
PSG, el gigante que empieza a parpadear
PSG arranca la fase de liga con una etiqueta incómoda: favorito… pero vulnerable. Tres títulos seguidos serían una hazaña monumental. Julien Laurens lo resume con crudeza: dos seguidos ya son algo especial; tres, sin un Cristiano Ronaldo en la plantilla, rozan lo imposible.
El análisis no es un castigo, es una advertencia. El equipo de Luis Enrique ha dejado ver grietas en este inicio de curso. Irregularidad, resultados extraños, tramos de partido donde la presión feroz que define su estilo se diluye. El técnico insiste en mantener al equipo en la vanguardia del juego: fútbol dinámico, presión alta, riesgos constantes. La fase de liga, para él, es laboratorio y trampolín hacia el tramo decisivo del curso.
Ese enfoque tiene un precio: transición, altibajos, marcadores sorprendentes. Pero la estructura está. El eje del equipo sigue siendo sólido y Guillem Balague espera a PSG muy cerca del título otra vez. No es un campeón agotado, es un campeón que se está reajustando.
Y en medio de ese reajuste, una certeza: Khvicha Kvaratskhelia. El georgiano se ha ganado el apodo de “Mr Champions League” a base de noches grandes. Dos temporadas descomunales, especialmente la última, destrozando defensas desde la izquierda, por dentro y por fuera, con las dos piernas, con gol, con desequilibrio, con esa sensación de que cada vez que recibe algo va a pasar. Para Laurens, está ya en la carrera por el Balón de Oro. Para Balague, llegará a ganarlo. Y si PSG vuelve a llegar lejos, será otra vez el hombre que rescate partidos imposibles.
Arsenal y Bayern, el plan alternativo al dominio parisino
Si PSG es el campeón al que todos miran, Arsenal es el aspirante que más respeto genera. Subcampeón el año pasado, ahora entra en la competición con algo que antes le faltaba: hábito de ganar. Balague destaca justo eso: el equipo ha encontrado la manera de sumar victorias con regularidad y, con ese peso quitado de encima, los jugadores se sueltan. Juegan con menos miedo, con más autoridad.
Laurens va todavía más lejos: ve a Arsenal levantando la copa en Madrid. Su argumento es sencillo y contundente: la mejor defensa de Europa, con diferencia. Y las Champions, recuerda, se ganan desde atrás. Para él, los de Mikel Arteta llegarán a la final y la ganarán. Bayern Munich, dice, será el gran rival, el finalista derrotado. PSG, de nuevo, en semifinales.
Bayern aparece en casi todas las quinielas. Es un equipo que nunca se marcha del todo, solo se aparta un momento. Con Harry Kane como referencia, la amenaza se multiplica. Balague lo tiene claro: el inglés está en plena campaña para ganar el Balón de Oro y el estilo del conjunto alemán le sienta perfecto. No hay señales de que vaya a bajar el nivel. Si Bayern se instala en las rondas finales, Kane estará en el centro de la escena.
Real Madrid y Manchester City, por una vez, aparecen un escalón por detrás en los pronósticos de los expertos, pero siempre dentro del grupo de los que pueden romper cualquier guion. Balague los mete en la pelea por la cuarta plaza de semifinalista, junto a Bayern, dependiendo de cómo se crucen los caminos.
Laurens, en cambio, no compra del todo el proyecto José Mourinho–Real Madrid. No ve al conjunto blanco como el gran favorito. Le reconoce potencial, pero no la condición de equipo dominante.
Barcelona despega con Flick y mira a lo más alto
Mientras tanto, Barcelona acelera. Balague los ve “volando”. Hansi Flick ha impuesto una idea clara: defensa alta, agresiva, intensa, que le permita a su talento joven brillar con metros por delante. El técnico alemán aún desea dos piezas para terminar de completar el puzzle: otro central y un nueve puro. Pero, incluso sin ellos, siente que el equipo ya va camino de la cima.
En ese contexto, Lamine Yamal entra en escena con una ambición desbordante. Adolescente, sí, pero con hambre de Champions. No se conforma con ser promesa, quiere impacto inmediato. Con un Barça que defiende arriba y recupera rápido, tendrá escenarios ideales para exhibirse en Europa.
Barcelona no aparece como favorito absoluto, pero nadie se atreve a descartarlo de las semifinales. Balague lo coloca en ese grupo de tres que deberían estar entre los cuatro mejores: PSG, Arsenal y el propio Barça, siempre que el sorteo no los cruce antes de tiempo.
Cinco nombres para seguir de cerca
En una Champions repleta de estrellas, Julien Laurens pone el foco en cinco jugadores que pueden marcar la temporada.
El primero, Jude Bellingham. Nuevo rol, nuevo contexto, misma personalidad gigante. Mourinho lo sitúa como número 10 en el Real Madrid, una posición que le permite llegar al área, decidir partidos y dominar zonas clave. Tras un Mundial brillante, Laurens espera que ese impulso se mantenga: muchos goles, influencia total, liderazgo silencioso.
El segundo es Nico Paz, cerebro y número 10 de Como. El club italiano debuta en la Champions y lo hace con un entrenador que conoce la élite al detalle: Cesc Fàbregas. Su equipo es atractivo, ofensivo, valiente con el balón. Paz está en el corazón de todo lo que hacen. Aún en construcción, pero con pinta de futuro crack.
El tercero, de nuevo, Kvaratskhelia, el hombre de las noches grandes de PSG, ya descrito como el jugador que te levanta del sofá. El cuarto, Ismaelo Ganiou, el pilar de un Lens que regresa a la Champions tras pelearle la Ligue 1 a PSG hasta el final el curso pasado. Central de 21 años, poderoso, rápido, fuerte en duelos y cómodo con el balón. Laurens cree que su destino está marcado: un gran club de la Premier League lo espera al final de temporada.
El quinto, Donyell Malen. Desde que salió de Aston Villa rumbo a Roma, su transformación ha sido radical. Bajo las órdenes de Gian Piero Gasperini, se ha convertido en un nueve casi infalible, con una media cercana al gol por partido como punta en solitario. Roma vuelve a la Champions con un fútbol atractivo y, con Malen enchufado, puede convertirse en una de las historias más divertidas del torneo.
Balague suma su propia lista. A Kane, Yamal y Kvaratskhelia, añade a Kaua Elias, el siguiente gran proyecto de la factoría brasileña de Shakhtar, acostumbrada a convertir talento en traspasos millonarios. Y señala también a Martin Ødegaard: tras una temporada anterior marcada por las lesiones, el noruego ha empezado esta con fuerza. Arsenal necesita que domine partidos, que asuma el liderazgo que le corresponde. Todo indica que está listo para hacerlo.
Fábregas, la revolución silenciosa en Como
En un torneo de gigantes, siempre hay sitio para las historias que crecen desde abajo. La de Como es una de ellas. Balague se declara fascinado con el trabajo de Fàbregas. El excentrocampista ha rechazado ofertas importantes en los últimos dos años para seguir construyendo su proyecto.
Su gran ventaja: libertad. Puede equivocarse sin que el mundo se le venga encima. Esa falta de urgencia le permite experimentar, afinar ideas, ir contra corriente hasta que la corriente acaba yendo hacia él. Hoy, su Como ya se mueve en la primera línea del fútbol moderno desde la táctica, la presión y el uso del balón. Balague espera verlos en las rondas eliminatorias. Sería la confirmación de que el experimento ha dejado de serlo.
Los tapados: Viking, Sabah, LASK
No todos sueñan con el título. Algunos sueñan con competir, con sorprender, con dejar huella.
LASK, tras eliminar a Celtic, ya ha demostrado su nivel competitivo. Para el conjunto austríaco, una victoria en casa y un buen puñado de puntos sería un debut más que digno. Balague, realista, no los ve clasificándose, pero sí compitiendo cada noche.
Sabah, de Azerbaiyán, intriga por su organización. Su premio, sin embargo, viene con castigo incorporado: visitas a Arsenal y Manchester United, y partidos en casa frente a Barcelona y Borussia Dortmund. Un bautismo de fuego. Dejarán uno o dos resultados sorprendentes, pronostica Balague, pero no les alcanzará para meterse en octavos.
El caso de Viking es distinto. El conjunto noruego comparte grupo con Bayern, Atlético, Napoli y Aston Villa. Casi un curso acelerado de alta competición. Pero el fútbol noruego lleva años produciendo entrenadores y jugadores competitivos, tácticamente listos. Balague no descarta que, desde ese aparente papel de víctima, encuentren el camino hacia las rondas de eliminación directa.
La Champions arranca con PSG defendiendo trono, Arsenal oliendo a campeón, Bayern, Real Madrid, Barcelona y City merodeando como depredadores pacientes, y una segunda línea de clubes decididos a romper el guion. El 5 de junio en Madrid solo quedará uno.
La pregunta es quién se atreverá a desmontar el imperio parisino… o si, contra todos los pronósticos, la dinastía se extenderá un año más.






