Celtic se enfrenta a St. Mirren: Durán y Nygren listos para el desafío
Celtic llega lanzado: Durán y Nygren ponen rumbo a una prueba incómoda en casa de St. Mirren
Camilo Durán no ha necesitado mucho tiempo para hacerse notar en Celtic. Seis goles en siete partidos oficiales, tres de ellos en sus dos últimos encuentros de Scottish Premiership. Un colombiano que vive de cara a portería, con una media demoledora: marca cada 97 minutos con la camiseta verde y blanca. Es un delantero en racha, y el calendario le ofrece ahora un escenario perfecto para medir cuánto puede estirarse esa forma: la visita a un St. Mirren que no se parece en nada al rival dócil de otros años.
A su lado, Benjamin Nygren se ha convertido en el otro gran foco ofensivo del equipo. Cinco participaciones de gol en los cuatro partidos de liga disputados: tres tantos y dos asistencias. Más que un acompañante, un socio. Un futbolista que aparece entre líneas, que termina jugadas y que las fabrica. Hay un matiz que añade picante al duelo: el sueco ha marcado o asistido frente a 10 de los 11 rivales a los que se ha enfrentado en la Premiership. Solo hay una excepción en su lista. Precisamente St. Mirren, ante el que se ha quedado en blanco en tres encuentros.
Ese pequeño vacío estadístico choca con la contundencia histórica reciente de Celtic ante el conjunto de Paisley. Bajo el mando de Martin O’Neill, el equipo de Glasgow ha ganado los siete partidos que ha disputado frente a St. Mirren en todas las competiciones, con un global de 16-2. Una superioridad aplastante. En la historia del club, solo tres entrenadores han firmado un dominio tan absoluto frente a un rival concreto con un volumen mayor de enfrentamientos: Jock Stein (11 de 11 ante Raith Rovers), Brendan Rodgers (9 de 9 contra Hamilton Academical) y Ange Postecoglou (8 de 8 frente a Ross County). O’Neill se ha colado ya en ese grupo selecto.
No es un caso aislado. El Celtic de O’Neill vive instalado en una dinámica casi imparable en la liga. Encadena 11 victorias consecutivas en el campeonato, incluidas las cuatro de este inicio de temporada. Desde el comienzo del curso pasado, el balance en Premiership es de 23 triunfos en 27 partidos (dos empates, dos derrotas). Una media de 2,63 puntos por encuentro que describe mejor que cualquier adjetivo el impacto del técnico norirlandés. Su equipo no solo gana; lo hace con una regularidad que asfixia a cualquiera que intente seguirle el ritmo.
El problema para Celtic es que St. Mirren ya no se comporta como un mero espectador. Llega a este choque con cuatro victorias en sus últimos seis partidos de liga, sin derrotas en esa racha (cuatro triunfos, dos empates). Es más de lo que sumó en sus 20 encuentros anteriores, donde apenas pudo celebrar tres victorias, con cuatro empates y 13 derrotas. El cambio de tendencia es evidente. El conjunto de Paisley compite, muerde y se ha acostumbrado a puntuar.
Hay otro dato que invita a la prudencia. Cuando el segundo clasificado recibe en casa al líder en la Scottish Premiership, el guion reciente no siempre favorece al primero de la tabla. En las últimas cinco ocasiones en las que se ha dado ese escenario, el equipo que arrancaba la jornada en la segunda posición se llevó la victoria tres veces, con un empate y solo una derrota. Es un registro mejor que en las nueve citas anteriores con el mismo contexto, donde el segundo apenas logró dos triunfos (tres empates y cuatro derrotas). La parte alta de la clasificación, en este tipo de duelos, se ha vuelto más volátil.
En ese cruce de dinámicas se moverá el partido. Por un lado, un Celtic que se siente cómodo viviendo al límite de la perfección, sostenido por la pegada de Durán y la influencia silenciosa pero constante de Nygren. Por el otro, un St. Mirren que ha dejado de mirar hacia arriba con complejo y que se ha ganado el derecho a pensar en algo más que la supervivencia.
La estadística dice que O’Neill no falla ante este rival. La forma reciente de St. Mirren sugiere que alguien está dispuesto a poner a prueba esa ley no escrita. Con el colombiano afinado, el sueco persiguiendo al único rival que se le resiste y un liderato en juego, el próximo capítulo promete menos rutina y más tensión de la que los números históricos podrían hacer creer.






