Celtic gana sin brillo y extraña a Durán
Celtic se llevó los tres puntos ante St. Johnstone, 1-0 en la sexta jornada de la Premiership escocesa. El marcador dice victoria. El juego, otra cosa. Y Martin O’Neill no se molestó en disimularlo.
Su equipo monopolizó la pelota, mandó en el campo, acumuló ocasiones. Un 60% de posesión, un xG de 2,22 frente al 0,77 del rival, 15 remates totales, 9 a puerta. Sobre el papel, una noche cómoda en Glasgow. En la realidad, un partido espeso, resuelto por la mínima y con más interrogantes que certezas en ataque.
El experimento sin Camilo Durán
El foco estaba en una decisión muy concreta del once inicial: la suplencia de Camilo Durán. El colombiano, uno de los hombres del momento en el Celtic, se quedó fuera de la alineación titular. No por bajo rendimiento, sino precisamente por todo lo contrario.
O’Neill explicó después del encuentro, en declaraciones a Clyde 1 Superscoreboard, que buscaba probar algo. Durán venía de un esfuerzo notable contra St. Mirren, donde se le vio fatigado, y el técnico decidió darle un respiro… y comprobar cómo respondía el equipo sin él.
La respuesta fue contundente, y el propio entrenador lo admitió sin rodeos: quiso ver si podían arreglárselas sin Durán. Probablemente no.
Un motor que no se puede apagar
O’Neill subrayó que Durán “ha estado de clase” desde su llegada. No solo por lo que ofrece con el balón, donde marca diferencias, sino por el trabajo invisible, ese que no siempre aparece en las estadísticas pero que define a un equipo agresivo y comprometido. En la presión, el colombiano solo tiene por delante a Daizen Maeda a la hora de acosar y cerrar rivales.
Por eso el experimento duró lo justo. Durán entró en la segunda parte y jugó apenas 17 minutos ante St. Johnstone, muy lejos de los 83 que disputó contra St. Mirren el 5 de septiembre o de los 75 frente a Aberdeen el 2 de septiembre. En esos dos encuentros anteriores, dejó su sello: una asistencia ante St. Mirren, un gol y otra asistencia frente a Aberdeen.
La producción del colombiano habla por sí sola: 9 partidos oficiales esta temporada entre Premiership, League Cup y rondas previas de Champions League, 6 goles y 3 asistencias. Una contribución directa de gol por encuentro. Números de referencia en un equipo que aspira a dominar en todos los frentes.
Celtic quiso saber cómo se vería sin su nuevo líder ofensivo. La conclusión fue clara: lo echa de menos en cuanto se sienta en el banquillo.
Un fichaje que ya pesa en el vestuario
Durán aterrizó en verano procedente del Qarabag a cambio de 5,5 millones de euros, según datos de mercado. Una inversión importante para el estándar del fútbol escocés, que se está justificando a gran velocidad.
En cuestión de semanas, el colombiano ha pasado de ser “el nuevo” a pieza estructural. O’Neill lo dejó claro con sus palabras: Durán no es solo un finalizador, es un sistema de presión en sí mismo, una referencia para sus compañeros en la forma de trabajar sin balón.
Ante St. Johnstone, Celtic ganó, sí. Pero el mensaje interno fue otro: sin Durán, el equipo pierde filo, chispa y continuidad en campo rival.
Septiembre, un mes que no perdona
El calendario no da tregua. Lo que viene ahora no admite despistes ni experimentos prolongados. Celtic afronta dos derbis de máxima tensión ante Rangers: primero, el 13 de septiembre, en los cuartos de final de la Scottish League Cup; después, el 20 de septiembre, en la séptima jornada de la Premiership.
Entre ambos clásicos, el 17 de septiembre, llegará el estreno en la fase de grupos de la UEFA Europa League frente a Ferencvaros, en casa. Tres citas que pueden marcar el tono del mes, e incluso del curso.
Para complicar el escenario, O’Neill no podrá contar en estos compromisos con Yang Hyun-jun, convocado por Corea del Sur para disputar los Juegos Asiáticos. Una baja sensible en las bandas en plena seguidilla de partidos grandes.
Con Yang fuera y el ataque todavía buscando su mejor versión, la figura de Camilo Durán se vuelve aún más central. Ya no se trata solo de si marca o asiste. Se trata de cuánto puede sostener al equipo en el esfuerzo, en la presión, en la energía competitiva que exige un septiembre cargado de duelos decisivos.
Celtic ganó sin convencer. Y, casi sin querer, descubrió algo fundamental: su techo esta temporada puede estar ligado, más de lo que pensaba, a los pies —y al desgaste— de Camilo Durán.






