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Celtic y la controversia de O'Neill: ¿Tounekti o Hassan?

La derrota en Ibrox no solo dejó un 3-0 y una eliminación de la League Cup. Dejó también un interrogante incómodo sobre la mesa de Martin O'Neill. La elección del once de Celtic ante Rangers ya se ha convertido en munición para la crítica, y uno de los primeros en disparar ha sido un exdelantero del club, Cillian Sheridan.

Para Sheridan, demasiados jugadores “no se presentaron” al derbi. No en el marcador, sino en la actitud y el rendimiento. En un escenario como Ibrox, esa acusación pesa.

La sorpresa Tounekti y el caso Hassan

El punto más polémico de la alineación fue claro para Sheridan: ver a Sebastian Tounekti arrancar de inicio mientras Haissem Hassan, fichaje veraniego llamado a tener peso en el ataque, esperaba su turno en el banquillo.

El técnico recurrió a Hassan al descanso, cuando el daño ya estaba encaminado y Celtic se veía desbordado en un partido de cuartos de final que exigía jerarquía y colmillo. Para Sheridan, el plan debió ser el inverso.

“Me sorprendió que Tounekti empezara. Pensé que el partido estaba hecho para Hassan y para ver un tridente con Hassan, Kasper Hogh y Camilo Duran”, explicó en el Scottish Football Podcast de la BBC. La idea es clara: en un choque de alta tensión, él habría apostado de inicio por el talento y el impacto inmediato del nuevo fichaje.

Sheridan fue más allá en su análisis táctico: si había dudas sobre el estado físico de Hassan, el movimiento lógico, a su juicio, era arrancar con él y exprimirlo durante una hora. No al revés. “En cuanto se anunció el once, supe que ese cambio al descanso iba a llegar”, reconoció, apuntando directamente a la planificación de O'Neill.

Un vestuario señalado y una semana decisiva

El exdelantero no se quedó solo en el debate Tounekti-Hassan. Habló de un problema más amplio: un Celtic que, en un derbi, ofreció demasiadas ausencias competitivas. “Creo que hubo demasiados jugadores que no se presentaron contra Rangers”, insistió. Y cuando eso ocurre en un club de este tamaño, la mirada gira de inmediato hacia el banquillo.

O'Neill, asume Sheridan, no saldrá indemne. “Quizá reciba un poco de crítica, probablemente por sus elecciones y por uno o dos cambios que hizo”, apuntó. El matiz es importante: no se trata solo del once inicial, sino también de cómo intentó corregir el rumbo durante el partido.

La reacción llegará pronto o no llegará. El calendario no concede respiro. El jueves espera el debut en la Europa League en casa, ante Ferencvaros. Tres días después, otro cara a cara con Rangers, esta vez en la Scottish Premiership. Dos partidos que pueden alterar el tono de toda la temporada.

Sheridan no duda de que O'Neill moverá fichas. “Puedo imaginar cambios de personal el jueves”, admitió, convencido de que el técnico ajustará el equipo tras el golpe en Ibrox. La cuestión no es solo quién entra o quién sale, sino qué mensaje envía el entrenador a un vestuario que viene de ser señalado por su falta de carácter en un derbi.

En Celtic, como en Rangers, una mala noche nunca es solo una mala noche. “En cuanto llega un mal resultado, se magnifica y la temporada parece en crisis”, recordó Sheridan. El ruido ya ha empezado. La respuesta, para O'Neill y los suyos, tendrá que llegar sobre el césped y sin margen para otro tropiezo sonado.