logo

Carlos Alcaraz avanza en el US Open y busca un triplete histórico

Carlos Alcaraz ya no avanza en el US Open. Arrolla. El español, sin rastro aparente de la lesión de muñeca que lo tuvo más de cuatro meses fuera de las pistas, desmanteló a Tommy Paul en tres sets y se metió en los cuartos de final con una autoridad que empieza a sonar a aviso para todo el cuadro.

El marcador, 6-4, 6-3, 6-4 en 2 horas y 21 minutos, cuenta solo una parte. La otra se vio en cada intercambio: un jugador que ha recuperado el filo, la confianza y la velocidad de crucero justo cuando el torneo entra en su tramo decisivo.

Un paso más hacia una hazaña única

Alcaraz ya es el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera. Ahora persigue algo que nadie ha logrado en la Era Open: defender con éxito títulos de Grand Slam en las tres superficies.

  • Ya lo hizo sobre la hierba de Wimbledon en 2023 y 2024.
  • Ya lo hizo sobre la tierra de Roland Garros en 2023 y 2024.

Si el próximo domingo levanta de nuevo el trofeo en la pista dura de Flushing Meadows, cerrará un triplete histórico.

Tiene solo 23 años. Y juega como si llevara una década instalado en la cima.

Paul habla, Alcaraz responde

Tommy Paul, cabeza de serie número 20, había llegado con confianza. “Me gusta pensar que siempre puedo ganar a esos jugadores top”, había dicho antes del duelo. Palabras valientes. Pero la pista Arthur Ashe suele ser un juez implacable.

La realidad fue otra: Alcaraz lo dominó de principio a fin y alargó su racha particular ante el estadounidense hasta seis victorias consecutivas, con 14 sets seguidos a su favor. Una barrera mental y tenística que Paul todavía no sabe cómo romper.

Hubo un momento de tensión, al menos sobre el papel. Dos puntos de set para Paul en el tercero. Dos oportunidades para alargar la noche, para abrir una rendija. Alcaraz respondió con dos derechas demoledoras, casi desafiantes. Puntos que explican por sí solos por qué el español parece moverse a otra velocidad competitiva.

“Creo que he vuelto a plena potencia”

Alcaraz no necesitó adornarse en sus palabras tras el partido. Su tenis ya lo había hecho.

“Jugué mi juego. Intenté imponer mi estilo en el partido de hoy”, explicó. Sabía que enfrente tenía a “un jugador tan talentoso” como Paul, con golpes “peligrosos y difíciles de controlar”, y se preparó para la batalla: correr, sufrir si hacía falta, pero siempre desde la agresividad.

La clave, según él, estuvo en la presión constante al resto. Ese acoso en cada juego de servicio rival le permitió soltarse, jugar “relajado, calmado y pensar con claridad”. El resultado fue una actuación limpia, sin concesiones.

A la gran pregunta respondió sin rodeos: ¿está ya al máximo nivel tras cuatro meses y medio fuera? “Creo que sí. Cada vez que vengo aquí juego bien, solo intento disfrutarlo. No importa que haya estado fuera cuatro meses y medio; cada vez que vengo aquí juego mi mejor tenis”.

“Otra categoría”, “otra estratosfera”

Desde la cabina de televisión, la sensación es la misma que se respira en la grada: Alcaraz está subiendo marchas a medida que avanza el torneo.

“Es un placer verlo ir pasando de una velocidad a otra. Ha ido a más conforme ha avanzado este US Open”, analizó Tim Henman en Sky Sports Tennis. Para el exjugador británico, Tommy Paul lo dio todo, pero “Alcaraz fue de otra categoría”.

Henman se detuvo en la derecha del español. Ha visto muchas, pero la del murciano le impresiona como pocas: potencia brutal, margen mínimo de error y una sensación constante de que la bola va a entrar.

Martina Navratilova fue incluso más allá. Le asombra la rapidez con la que el español ha asimilado un abanico tan amplio de recursos. “Es una locura que se haya puesto así de bueno tan rápido. Normalmente, cuando alguien tiene tantas opciones en su juego, tarda más en encontrar cómo utilizarlas. Pero no Carlos, él está en otra estratosfera”.

La palabra no es casual. Define bien lo que se intuye: un jugador que ya domina, pero que aún parece tener techo por descubrir.

Sabalenka sufre, pero resiste

En el cuadro femenino, Aryna Sabalenka también defendió su territorio, aunque con mucho más ruido que Alcaraz. La vigente campeona del US Open y actual número 1 del mundo superó a Taylor Townsend por 6-4, 6-3 en un partido extraño, lleno de altibajos y roturas de servicio: 11 en 19 juegos.

Sabalenka lleva 99 semanas en la cima del ranking. Para alcanzar la cifra redonda de 100 necesita repetir título en Flushing Meadows por tercera vez consecutiva y que Elena Rybakina, actual número 2, caiga antes de las semifinales. El margen de error es mínimo.

La bielorrusa tuvo que remar en el segundo set, cuando se vio con un break en contra ante una Townsend valiente y muy conectada con el público. La respuesta fue mental, casi más que tenística.

“Era muy desafiante, pero es importante centrarte en ti misma”, explicó Sabalenka. Se repitió una idea clara: devolver, presionar, ir bola a bola. “Estaba intentando mantenerme concentrada en mí, no solo punto a punto, sino pelota a pelota. Estoy contenta de haber podido darle la vuelta al segundo set, creo que fue un momento clave”.

Ese giro le dio el partido y, de paso, un pequeño respiro en la lucha por el número 1.

Noskova sobrevive a un maratón

En cuartos de final, Sabalenka se medirá a la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, que viene de una batalla de las que dejan huella. La checa derrotó a Marta Kostyuk por 7-5, 5-7, 6-4, en una reedición de su semifinal en SW19, esta vez todavía más dramática.

Kostyuk salvó cinco puntos de partido, dos al final del segundo set y tres más en el tercero. Resistió todo lo que pudo, pero Noskova terminó cerrando el duelo con nervios de acero. No es el tipo de victoria que se olvida rápido ni para la que la consigue ni para quien la sufre.

Navratilova valoró el rendimiento de Sabalenka con una mezcla de exigencia y reconocimiento. “Fue lo bastante bueno. Bastante sólido. Townsend tuvo más golpes ganadores, pero Aryna restó muy bien y estuvo brillante con los passing shots. Townsend intentó subir mucho a la red, pero no le salió, así de bien jugó Sabalenka desde el fondo”, analizó. Su nota, pese a tantas roturas de servicio: un “B”, por saber aparecer cuando realmente quemaba.

Annabel Croft se fijó en algo menos tangible, pero igual de influyente: la energía. “Hubo una intensidad feroz en lo que Sabalenka trajo a la pista. Cuando se vio un break abajo en el segundo set, se reactivó. Cuando volvió a meterse en el partido, soltó un grito enorme y se vio que iba en serio”, describió.

Para Croft, la bielorrusa no solo compite, también entiende el espectáculo. “La pasión, el aura, la mentalidad, la personalidad… Aporta muchísimo a cada pista. Es una gran showwoman y siempre monta un espectáculo. Sabe que esto no es solo deporte, también es entretenimiento”.

Hasta ahora, no ha cedido un solo set en el torneo. Llega a la segunda semana con señales de solidez, menos vulnerable de lo que algunos esperaban.

Dos defensas, un mismo objetivo

Alcaraz y Sabalenka comparten algo más que la etiqueta de campeones defensores. Ambos se mueven en Nueva York como si la presión fuese combustible. El español juega para agrandar la historia. La bielorrusa, para sostener un trono que ya roza las 100 semanas.

Las rondas finales ya asoman. Y en Flushing Meadows, donde las noches se alargan y los nervios se encogen, la pregunta es inevitable: ¿quién se atreverá a sacarles el título de las manos?