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Carlos Alcaraz regresa triunfal al US Open

NUEVA YORK — Carlos Alcaraz volvió a sentirse tenista. Nervios, excitación y, sobre todo, cero dolor. En Flushing Meadows, esas tres palabras valen oro.

El español reapareció tras casi cinco meses fuera por una lesión en la muñeca derecha y despachó a Roman Safiullin por 6-4, 6-4, 6-4 en Arthur Ashe Stadium. Tres sets limpios, sin titubeos físicos, con un mensaje claro: su tenis sigue ahí.

“Sentía que estaba pegando normal, jugando mi estilo, y el brazo, la muñeca, todo se sentía genial”, explicó después. Desde dentro, la duda era una sola: cómo iba a responder el cuerpo al volver a la máxima exigencia sin un solo torneo de preparación. La pista le dio la primera respuesta.

Alcaraz, sin red de seguridad… y sin miedo

Se perdió Roland Garros y Wimbledon. Podía haber elegido una vuelta más suave, lejos del foco, pero decidió regresar directo al ruido del US Open, sin un solo partido oficial de rodaje. Eso también dice algo del carácter del murciano.

Reconoció que saltó a la pista “con más nervios de lo habitual”, pero no se notó en el marcador. Conforme avanzó el duelo, se soltó. Empezó a mandar, a buscar la red, a levantar la mano a la grada pidiendo más ruido. Se vio al Alcaraz de siempre: agresivo, creativo, conectado con el público.

No promete nada. No se engaña. “No sé hasta dónde voy a llegar en el torneo. No sabía si iba a perder este partido, si voy a hacer segunda ronda, final… No lo sé”, admitió. Su objetivo, al menos de puertas afuera, es otro: competir, disfrutar y comprobar cada día cómo responde el cuerpo.

Pero el cuadro se ha abierto de golpe.

Un torneo sacudido y un favorito que asoma

Ningún hombre defiende título en Nueva York desde la racha imperial de Roger Federer entre 2004 y 2008. Alcaraz quiere romper esa sequía. Y el contexto le empuja hacia el foco central.

Jannik Sinner, número uno del mundo, está fuera por lesión de rodilla. Novak Djokovic, número cuatro, cayó en primera ronda por primera vez en su carrera en el US Open, donde llegaba con un inmaculado 19-0 en estrenos y cuatro títulos en su vitrina neoyorquina. El torneo entero se estremeció con esa derrota.

En ese paisaje, un Alcaraz sano se convierte casi por inercia en candidato principal. Siete títulos de Grand Slam le contemplan. Si la muñeca aguanta, su techo lo marcarán las piernas y la cabeza, no la jerarquía del cuadro.

Sabalenka devuelve la rutina… y el brillo

Después del terremoto Djokovic, Aryna Sabalenka aportó algo de normalidad competitiva. La bielorrusa, dos veces campeona del US Open, abrió la jornada en Ashe con un 6-4, 6-4 sobre Camila Osorio y encendió su intento de encadenar tres coronas consecutivas en Nueva York, algo que no se ve desde Serena Williams entre 2012 y 2014.

Sabalenka ha disputado las tres últimas finales en este torneo. Cayó ante Coco Gauff en 2023, reaccionó con el título en 2024 y el año pasado repitió trofeo frente a Amanda Anisimova. No es casualidad que se sienta como en casa.

“Es uno de mis estadios favoritos. Aquí viví las mejores emociones”, confesó ante el público. Se notó en la forma de caminar, en la determinación con la que cerró los juegos apretados, en la familiaridad con el entorno.

Esta vez también llamó la atención por su indumentaria: naranja, con malla del mismo color, en lugar de la malla negra que lució la semana pasada en dobles mixto con Djokovic y que generó comentarios en redes. Sabalenka restó importancia a las críticas y explicó que, en realidad, ni siquiera sabía que tenía un vestido distinto para el día y otro para la noche. Lo importante, remarcó, era que a ella le gustaba.

Mucho más relevante fue el nivel de tenis mostrado. Llegaba tocada anímicamente tras caer en octavos en Toronto, Cincinnati y Wimbledon. Esos tropiezos la han dejado en una situación delicada en el ranking: aun ganando el título, podría perder el número uno. Elena Rybakina, número dos, la superará si alcanza las semifinales y ni siquiera necesitaría una victoria si Sabalenka no levanta el trofeo.

La presión es máxima. Su respuesta inicial, también.

Wawrinka se despide, Tsitsipas se rebela

El día dejó también una escena cargada de nostalgia. Stan Wawrinka, campeón del US Open en 2016, se marchó para siempre de los Grand Slam. El suizo de 41 años cayó ante Matteo Berrettini en el que será su último partido en un grande.

“Lo voy a echar de menos. Muchísimo”, reconoció. Tres títulos de Grand Slam, una derecha demoledora, un revés de museo y una carrera que se ganó el respeto del circuito a base de golpes imposibles y resistencia.

Mientras uno se va, otro intenta volver. Stefanos Tsitsipas, sin cabeza de serie por primera vez en el US Open, tumbó al número 10 del cuadro, Arthur Fils, reciente campeón en Cincinnati, por 4-6, 7-6(3), 6-1, 6-4. El griego, que llegó a ser número tres del mundo y disputó dos finales de Grand Slam ante Djokovic, se permitió una respuesta desafiante cuando le preguntaron si podía recuperar ese nivel: “¿Por qué no?”.

La frase sonó a declaración de intenciones. La victoria, a aviso.

Shelton remonta, las favoritas responden

Ben Shelton también sobrevivió a un arranque pésimo. Encajó un 1-6 en apenas 28 minutos, con tres roturas en contra ante Tallon Griekspoor. Parecía perdido. Despertó a tiempo: 6-1, 7-6(3), 6-2 y billete a la siguiente ronda para el octavo cabeza de serie.

Entre las campeonas del pasado, Iga Swiatek (número 8) y Sloane Stephens, ganadora en 2017, avanzaron sin sobresaltos. Naomi Osaka, doble campeona en Nueva York, quedó reservada para la sesión nocturna.

En el cuadro femenino, la jornada también dejó señales de jerarquía checa. Linda Noskova, campeona de Wimbledon y sexta cabeza de serie, cumplió. Karolina Muchova, número 7 y finalista precisamente ante Noskova en el All England Club, también superó su estreno. Amanda Anisimova, décima preclasificada y vigente subcampeona aquí, siguió la misma línea.

No todas las checas sonrieron. Sara Bejlek, número 28 del torneo y verdugo de Sabalenka en Cincinnati, cayó en tres sets ante Cristina Bucsa. Un recordatorio de que los grandes torneos no respetan rachas recientes.

Navarro resiste, Boisson estalla

El día dejó una de las imágenes más crudas del torneo en un mismo plano de televisión. Emma Navarro, vigesimosexta cabeza de serie, cerraba el puño hacia la grada tras imponerse a Lois Boisson por 7-6(6), 6-7(1), 6-3 en un duelo que empezó el domingo y terminó el lunes por la lluvia.

Detrás de ella, casi en segundo término, Boisson descargaba su frustración contra la pista, rompiendo la raqueta una y otra vez. La gloria y el derrumbe, separados por apenas unos metros.

Navarro avanzó. Boisson se quedó con la rabia. El US Open, mientras tanto, se queda con una certeza: el cuadro ha perdido a Djokovic, pero ha recuperado a Alcaraz. Y en Nueva York, eso cambia por completo el guion del torneo.