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Carlos Alcaraz avanza en el US Open tras un difícil inicio

Carlos Alcaraz pasó por el susto que todo campeón defensor teme en Nueva York: un inicio torcido, dudas en el ritmo y un rival sin complejos dispuesto a incomodarle desde el primer pelotazo. Pero el español, segundo cabeza de serie, encontró respuesta. Remó desde un set en contra para imponerse a Jaime Faria por 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2 y meterse en la tercera ronda del US Open.

No fue una noche limpia. Fue una noche de prueba.

Del golpe inicial al cambio de marcha

Faria, número 72 del mundo, entró al partido sin miedo a la Arthur Ashe. Atacó pronto, castigó las dudas de Alcaraz con el timing y se llevó un primer set que encendió las alarmas. El campeón vigente llegaba todavía en plena reconstrucción tras una larga lesión en la muñeca derecha y, por momentos, se notó.

El punto de giro llegó en el arranque del segundo parcial. Dos bolas de ‘break’ en contra en el primer juego. Dos amenazas serias de que el encuentro se le pusiera muy cuesta arriba. Alcaraz las salvó con determinación. Ahí cambió todo.

Desde ese instante, el español apretó los dientes, subió metros en pista y empezó a mandar. Encadenó un 6-0 demoledor que no solo igualó el marcador, sino que devolvió la jerarquía a la noche neoyorquina. El campeón había despertado.

“Fue un partido duro para mí. Me sentí bien en el primer set, pero no tomé mi tiempo y eso me costó”, reconoció después. A partir de ahí, dijo, se obligó a centrarse, a calmarse y a confiar en que las cosas buenas llegarían.

La muñeca responde, el juego también

La gran incógnita antes del torneo era clara: ¿cómo respondería la muñeca derecha de Alcaraz en su primer gran examen desde abril? Ante Roman Safiullin, en primera ronda, habló de sensaciones “normales” en un triunfo en tres sets. Ante Faria, el test fue más exigente en lo mental y en lo físico.

El español insistió en que ya no se guarda nada con la derecha. Sale a pegar como antes de la lesión. Lo repitió tras la victoria: una vez que pisa la pista, siente que tiene que ir a por cada golpe, sin miedo, sin freno.

El tercer y el cuarto set confirmaron esa tendencia. Con el susto inicial superado, Alcaraz manejó los intercambios con más paciencia, eligió mejor los momentos para acelerar y fue desgastando al portugués. El 6-3 y el 6-2 finales reflejaron la diferencia real entre ambos una vez el número dos del mundo se asentó en el partido.

Curiosamente, el propio Alcaraz encontró un lado positivo en no haber cerrado en tres mangas. Admitió que disputar cuatro sets le sirvió para medir su cuerpo, su fondo y, sobre todo, cómo se sentirá al día siguiente después de un esfuerzo más largo tras tantos meses fuera.

Un cuadro abierto y una oportunidad gigante

El contexto del torneo añade una capa más al triunfo. Jannik Sinner, su gran rival generacional, no está en Nueva York por lesión. Novak Djokovic, dueño de 24 grandes, ya se ha despedido del torneo. El cuadro, de repente, parece más abierto de lo habitual para un jugador que ya sabe lo que es levantar este título dos veces.

Alcaraz no lo dice abiertamente, pero el escenario invita a pensar que la ocasión es de oro. La clave, ahora, será cómo responda su cuerpo a medida que se acumulen los partidos a cinco sets. El torneo no perdona, y las rondas que vienen traerán oponentes más duros que Safiullin y Faria.

En la tercera ronda le espera Wu Yibing, número 113 del ranking. Un rival menos rutilante en el papel, pero con poco que perder y mucho que ganar en un gran escaparate como el US Open.

Los estadounidenses aprietan en casa

Mientras Alcaraz avanza, el cuadro masculino también se mueve al ritmo del público local. Tommy Paul, vigésimo cabeza de serie y posible rival del murciano en octavos, siguió firme con un triunfo por 6-2, 6-3, 5-7 y 6-4 ante Dino Prizmic. El estadounidense se medirá ahora al kazajo Alexander Bublik, decimoquinto favorito, que arrolló a Adrian Mannarino con un contundente 6-3, 6-1, 6-1.

Ben Shelton, octavo cabeza de serie, mantiene viva la esperanza de ver a un campeón local por primera vez desde Andy Roddick en 2003. Superó un duelo espinoso ante Hubert Hurkacz por 6-3, 5-7, 7-6 (7-3) y 7-5, otro aviso de que el estadounidense se siente preparado para pelear por algo grande en su casa.

Frances Tiafoe también respondió a la presión del público. El dos veces semifinalista del torneo se impuso por 6-3, 7-6 (7-2) y 7-5 a Rei Sakamoto, en una actuación sólida que alimenta la ilusión de ver a varios locales en la segunda semana.

No todos salieron bien parados. El español Rafael Jodar, duodécimo cabeza de serie, protagonizó la gran sorpresa negativa del día al caer con claridad: 6-2, 6-1, 6-1 ante el chino Bu Yunchaokete, número 124 del mundo. Un aviso más de que este US Open no está respetando jerarquías.

En medio de ese caos controlado, Alcaraz sigue en pie, con la muñeca respondiendo, el juego creciendo y un cuadro que se abre como pocas veces. La pregunta ya no es si está de vuelta. La pregunta es hasta dónde piensa llevar este regreso en Nueva York.