Capitanes australianos piden acción por Imran Khan
Siete ex capitanes de Australia han salido del silencio y han llevado el caso de Imran Khan al terreno diplomático. No hablaron de táctica, ni de averages, ni de Ashes. Hablaron de humanidad.
Allan Border, Greg Chappell, Ian Chappell, Belinda Clark, Kim Hughes, Mark Taylor y Steve Waugh firmaron una carta dirigida a la ministra de Asuntos Exteriores Penny Wong, pidiendo que el Gobierno australiano intervenga ante Pakistán por la situación del ex primer ministro y capitán campeón del mundo.
No se presentaron como figuras políticas. Se presentaron como lo que fueron durante décadas: líderes de vestuario preocupados por otro jugador de críquet.
No tomamos posición sobre el caso, pero sí sobre el trato
En la carta, los ex capitanes subrayan que no entran a valorar los cargos legales ni el contexto político que rodea a Imran Khan. Ese terreno, remarcan, pertenece a Pakistán. Su foco está en las condiciones de detención.
Citan informes sobre atención médica limitada, contacto muy restringido con su familia y acceso mínimo a asesoría legal. Y ahí marcan la línea.
«No tomamos posición sobre el caso legal o político contra él. Ese es asunto de Pakistán. Pero el trato de cualquier persona bajo custodia es una cuestión de humanidad básica, sea cual sea su postura política», recoge la carta.
Los firmantes recuerdan que no es un llamamiento aislado. Ni nuevo.
«No es la primera vez que capitanes internacionales expresan esta preocupación. Se ha hecho público en dos ocasiones distintas en los últimos seis meses, y los informes desde entonces —ahora repetidos por su propia familia— sugieren que la situación no ha mejorado», añaden, antes de pedir algo muy concreto: que el Gobierno australiano traslade directamente estas inquietudes a las autoridades paquistaníes competentes.
Un eco que crece desde el campo de críquet
El último impulso a este asunto llegó desde un escenario tan simbólico como Lord's. Durante la pausa del almuerzo del segundo Test entre England y Pakistan el mes pasado, los hijos de Imran Khan, Sulaiman y Kasim, hablaron con Michael Atherton en una entrevista emitida por Sky Sports.
No fue una charla ligera. Describieron el deterioro de la salud de su padre y las condiciones de su detención. El impacto fue inmediato: la Pakistan Cricket Board presentó una queja formal y, según se informó, llegó a amenazar con no volver al campo tras el descanso.
El críquet, una vez más, se convirtió en altavoz de algo que va mucho más allá del marcador.
Tercera llamada en siete meses
La carta de los ex capitanes australianos no llega en un vacío. Es el tercer llamamiento colectivo de grandes figuras internacionales en apenas siete meses.
En febrero, 14 ex capitanes —entre ellos Sunil Gavaskar, Kapil Dev y el propio Greg Chappell— pidieron públicamente una mejor atención médica y condiciones de detención más humanas para Imran Khan.
En agosto, 21 ex capitanes renovaron la petición, esta vez a raíz de las novedades en torno a un examen médico ordenado por el Tribunal Supremo y las visitas familiares.
Ahora, la presión se desplaza a Canberra. No se trata de reabrir el debate sobre el legado político de Imran Khan ni de reescribir su carrera deportiva. Se trata de algo más simple y, a la vez, más incómodo: qué responsabilidad asumen las grandes potencias del críquet cuando uno de los suyos, héroe en un campo y figura polarizadora fuera de él, denuncia que ni siquiera se respetan los mínimos de dignidad en su celda.






