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Bundesliga 2023: Bayern Munich y Borussia Dortmund inician la temporada

La Bundesliga vuelve con ruido, historias y cuentas pendientes en cada rincón de la tabla. Regresa Schalke 04, aterriza un club debutante cuyo pueblo ni siquiera tiene estación de tren —SV Elversberg— y se estrena una hornada de entrenadores que promete sacudir el orden establecido. Pero, entre tanto argumento, hay tres partidos que se imponen por sí solos en este primer fin de semana.

Bayern Munich vs VfB Stuttgart: estreno con trampa

El telón se levanta el viernes por la noche en Múnich. El campeón arranca en casa ante un Stuttgart que ya no se conforma con ser la revelación simpática: quiere instalarse en la élite europea.

Bayern dejó sus primeras pistas en la Supercopa, ese 2-1 frente a Borussia Dortmund que sirvió para presentar a Nathaniel Brown. El nuevo fichaje marcó en su debut y, sobre todo, sorprendió por su papel. Menos lateral clásico, más puñal ofensivo. Vincent Kompany lo lanzó varios metros más arriba de lo habitual y la apuesta funcionó. La gran incógnita es cuántas veces repetirá ese experimento cuando empiece la liga de verdad.

Por lo demás, el campeón se pareció mucho al de la temporada pasada. Mismos automatismos, mismos patrones, y Michael Olise sumándose al marcador para confirmar que el talento individual sigue siendo un arma inagotable en Múnich.

Enfrente, un Stuttgart que ha ganado el verano sin necesidad de grandes fichajes. Su mejor operación fue retener a Deniz Undav. El internacional alemán firmó la renovación tras una campaña con 25 goles en 45 partidos oficiales. No es un simple goleador de racha: es el faro ofensivo de un equipo que vuelve a apuntar a la Champions League.

El último ensayo, en la DFB Pokal ante Hansa Rostock, dejó otra pista interesante. Undav actuó por detrás de Dzenan Pejcinovic y la sociedad funcionó. Sí, el rival era de tercera división, pero la conexión fue fluida, natural, casi inevitable. Si ese dúo se consolida, Stuttgart tendrá un argumento más para atacar a la espalda de cualquier defensa.

El guion del viernes parece claro: Bayern monopolizando la posesión, Stuttgart agazapado, esperando el momento para golpear. Pero ahí está el matiz. El equipo de Sebastian Hoeneß ya demostró el curso pasado que no se encoge ante los grandes. Si ejecuta bien su plan, tiene fútbol y pegada para incomodar seriamente al campeón.

El primer partido de la temporada siempre engaña, siempre rompe quinielas. Conviene recordarlo antes de dar el Allianz Arena por conquistado.

Borussia Dortmund vs Hamburger SV: inversión, identidad y un invitado incómodo

El sábado por la noche llega el topspiel. Borussia Dortmund recibe a Hamburger SV en un duelo con aroma clásico y una carga simbólica evidente: un gigante que ha gastado más de 100 millones frente a un histórico que todavía se está reajustando a la vida en la élite.

Dortmund ya dejó destellos en la segunda parte de la Supercopa ante Bayern. Fabio Silva marcó, Maximilian Bauer rozó el empate en una ocasión que aún se lamenta en el vestuario, y el equipo mostró una versión más agresiva, más vertical, que invita a pensar en un ataque renovado.

No es casualidad. BVB ha invertido cerca de 110 millones de euros este verano. El centro del proyecto ofensivo pasa por dos internacionales griegos: Konstantinos Karetsas, llegado desde Genk por 30 millones, y Giannis Konstantelias, fichado de PAOK por 26. Un doble golpe que remodela por completo la zona de tres cuartos y que ha dejado por el camino a dos nombres importantes: Julian Brandt se marchó libre a Ajax y Karim Adeyemi puso rumbo a Barcelona por 22 millones.

El giro no se queda ahí. Joey Veerman, fichado de PSV por 22 millones, cambia el paisaje del centro del campo. El neerlandés aporta algo que el equipo de Niko Kovač echó en falta incluso cuando todo funcionaba: un organizador sereno, capaz de domar la posesión y filtrar pases verticales entre líneas. A su lado, Felix Nmecha sigue siendo el pulmón box-to-box que rompe desde segunda línea.

La sensación es clara: Dortmund no ha desmontado el 3-4-2-1 de Kovač, lo ha vitaminado. Ha decidido elevar la calidad de quienes ocupan los espacios centrales para que, con el balón en los pies, pasen más cosas y pasen más rápido.

Y en medio de ese rediseño, aparece HSV, en su segunda temporada tras el ascenso y con la intención de dar un salto respecto al 13.º puesto del curso pasado. El contraste económico es evidente: 12,5 millones gastados y 10 millones ingresados. Menos ruido, más precisión.

El nombre propio en Hamburgo es Albert Grønbaek. El danés, cedido en invierno y lastrado por las lesiones desde enero, ha firmado en propiedad por casi 5 millones, la mayor inversión del club en esta ventana. La pretemporada lo ha cambiado todo: goles, asistencias, influencia constante en los amistosos. De jugador intermitente ha pasado a parecer la pieza que puede encender al equipo entre líneas.

Y puede que no sea el último movimiento. HSV trabaja para cerrar el regreso de Fabio Vieira, cedido por Arsenal el curso pasado y ahora objetivo prioritario por 7 millones más variables. Su rendimiento en el Volksparkstadion dejó huella, y en Hamburgo consideran que su vuelta puede elevar el techo creativo del equipo.

Con ese telón de fondo, el partido del sábado se presenta como un examen inmediato al nuevo Dortmund. Se espera un BVB dominante, decidido a justificar en 90 minutos buena parte de su inversión ofensiva. Pero Hamburg no llega como víctima.

Su rendimiento a domicilio la temporada pasada fue una de sus grandes virtudes y ya sabe lo que es incomodar al Signal Iduna Park: cayó 3-2 en este mismo duelo el curso pasado, por un margen mínimo que aún escuece.

Ahora, con un proyecto algo más maduro y con Grønbaek sano y en forma, la pregunta es sencilla y directa: ¿será suficiente la nueva artillería de Dortmund para doblegar a un HSV que ha aprendido a sobrevivir —y a competir— lejos de casa?