Breanna Stewart conquista su quinto oro y es MVP mundial
Breanna Stewart agranda su leyenda: quinto oro seguido para Estados Unidos y otra vez MVP mundial
En Berlín, con el oro colgando de un hilo y Francia apretando cada posesión, apareció lo de siempre: Breanna Stewart. Y cuando Stewart aparece, la historia suele ser la misma.
La estrella de New York Liberty firmó una actuación imperial para llevar a Team USA a su quinto título consecutivo en la FIBA Women’s World Cup. Victoria por 97-79 ante Francia este domingo 13 de septiembre en la capital alemana, con números que explican el dominio: 22 puntos, 10 rebotes y cuatro asistencias. El partido pedía jerarquía. Stewart respondió con un recital.
La dueña del Mundial
El premio a la MVP del torneo volvió a sus manos. Otra vez. Ya lo había ganado en 2018 y ahora repite, consolidando un dominio que empieza a ser histórico incluso para los altísimos estándares de USA Basketball. Con este oro, Stewart suma cuatro títulos de World Cup, igualando a Sue Bird como las únicas jugadoras de Team USA con cuatro coronas mundiales.
Sus promedios en el torneo hablan de una estrella que no solo brilla, sino que sostiene: 12,8 puntos, 7,3 rebotes y 2,8 asistencias por encuentro, con un descomunal 55,3% de acierto en tiros de campo. Eficiencia, impacto y constancia en un escenario donde no se perdona un error.
La propia seleccionadora de Estados Unidos, Kara Lawson, lo resumió con una frase que define una era: Stewart es el rostro de USA Basketball en los últimos 15 años. Cuando se piensa en la hegemonía reciente de la selección, el primer nombre que aparece es el suyo.
Liderar a una nueva generación
Este título tenía un matiz especial. Siete jugadoras debutaban con Team USA en un gran torneo. Un grupo nuevo, talentoso, pero que necesitaba guía. Stewart asumió ese rol sin artificios, desde la franqueza y la experiencia acumulada en Europa y en citas internacionales.
Su mensaje interno fue claro: entender el torneo, el estilo europeo, el crecimiento del resto de selecciones. Y, al mismo tiempo, recordar algo que en Estados Unidos nunca se pierde de vista: ellas marcan el estándar. Lo han hecho durante décadas y lo reafirman con cada oro. Este no fue la excepción.
“Somos la referencia. Siempre lo hemos sido. Y lo seguimos demostrando con esta medalla de oro”, vino a decir con sus palabras y, sobre todo, con su juego. Para Stewart, todo se reduce a una idea: se trata de ellas, de cómo imponen su identidad por encima de cualquier contexto.
Jackie Young, la socia perfecta
Stewart no estuvo sola en la final. Jackie Young, escolta de Las Vegas Aces, firmó una actuación completa y madura: 18 puntos, seis rebotes y cinco asistencias ante Francia. Una línea estadística que refleja su peso en ambos lados de la pista y que se mantuvo durante todo el torneo, con medias de 12,3 puntos, 3,7 rebotes y 3,2 asistencias.
No fue casualidad que ambas encabezaran el quinteto ideal de la FIBA Women’s World Cup. Stewart y Young compartieron ese honor con Iyana Martin (España), Leonie Fiebich (Alemania) y Gabby Williams (Francia), una selección que refleja el creciente equilibrio competitivo del baloncesto femenino internacional.
Iyana Martin, Fiebich y Williams, las otras protagonistas
El bronce de España tuvo un nombre propio: Iyana Martin. Con solo 20 años y derechos de draft en manos de Portland Fire, la base lideró a su selección con 17,5 puntos por partido, cuarta máxima anotadora del torneo. A eso añadió 4,2 asistencias y 2,2 robos por encuentro, siendo también la mejor española en esos apartados. Un desparpajo impropio de su edad y una confirmación de que el futuro europeo viene fuerte.
Leonie Fiebich, compañera de Stewart en New York Liberty, fue el motor de una Alemania que terminó cuarta. Sus 9,9 puntos, 8,6 rebotes y 3,6 asistencias por partido la convirtieron en una pieza total, capaz de influir en todos los aspectos del juego. Alemania no subió al podio, pero dejó claro que su proyecto tiene cimientos sólidos.
Gabby Williams, figura de Golden State Valkyries, fue la gran referencia ofensiva de la subcampeona Francia. Cerró el torneo como tercera máxima anotadora con 18,7 puntos por partido, sosteniendo a su selección en los momentos más duros y obligando a Estados Unidos a extremar la concentración defensiva en la final.
Un palmarés que desafía la lógica
El nuevo MVP mundial es solo un capítulo más en un currículum que ya roza lo inverosímil. Stewart acumula dos premios a la MVP de la World Cup, dos galardones de MVP de la WNBA, dos MVP de las WNBA Finals, el premio a la mejor jugadora de los Juegos Olímpicos en 2021 y cuatro distinciones consecutivas como Most Outstanding Player del Final Four universitario con UConn.
En cuanto a títulos colectivos, la lista impresiona aún más: cuatro coronas de World Cup, tres oros olímpicos, dos campeonatos de la WNBA y cuatro campeonatos de la NCAA. Pero hay un dato que eleva su figura a otro nivel: nunca ha perdido un solo partido disputado en una World Cup, en unos Juegos Olímpicos o en un NCAA Tournament. Invicta en todos los grandes escenarios.
Stewart lo explica con una frase que encaja perfectamente con su carrera: se enorgullece de ser “consistentemente grande”. Estar cuando el foco quema, cuando el partido parece rutinario y en cada instante que separa lo uno de lo otro. Una confianza “irreal” en sí misma, como ella misma la define, que se ha convertido en la base de un dominio que no encuentra comparación.
En Berlín, con otra medalla de oro al cuello y otro MVP en las manos, la pregunta ya no es qué más puede ganar Breanna Stewart, sino cuánto tiempo más podrá seguir elevando el listón de lo que significa ser la mejor.






