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Botic van de Zandschulp logra remontada épica en Nueva York

Botic van de Zandschulp estuvo a un punto de irse en tres sets. Terminó escribiendo historia. El neerlandés remontó dos mangas en contra, salvó bola de partido y se metió en sus segundos cuartos de final del US Open tras imponerse al francés Arthur Gea por 3-6, 6-7(0), 7-6(7), 7-6(3), 6-4 en una batalla de 5 horas y 13 minutos, el cuarto partido más largo en la historia del torneo.

Parecía sentenciado. Gea, un “lucky loser” que entró en el cuadro principal tras la baja de Casper Ruud por lesión en la espalda, mandaba con autoridad: dos sets arriba, confianza desatada y la posibilidad real de convertirse en el primer jugador procedente de la repesca en alcanzar unos cuartos de final de Grand Slam en el cuadro masculino. Tuvo incluso bola de partido en el ‘tie-break’ del tercer set.

Ahí cambió todo.

Van de Zandschulp, que ya había dado la sorpresa en segunda ronda al eliminar al australiano Alex de Minaur, se aferró al partido con una mezcla de coraje y resistencia. Salvó ese punto de partido en el desempate, se llevó el set y abrió una puerta que parecía cerrada a cal y canto. El francés sintió el golpe. El neerlandés olió sangre.

El cuarto parcial se convirtió en un pulso de nervios. Gea buscaba cerrar la historia, van de Zandschulp alargaba cada intercambio, estiraba cada juego de servicio, imponía su físico y su experiencia en escenarios grandes. Otro ‘tie-break’. Esta vez, el neerlandés no dudó: 7-3 y el duelo se marchaba al quinto.

En la manga definitiva, el guion ya era distinto. Gea, que había rozado la hazaña, empezaba a acusar el desgaste y la presión de la ocasión. Van de Zandschulp, en cambio, jugaba ya como un hombre liberado, consciente de que había sobrevivido a lo peor. Un quiebre bastó para inclinar definitivamente la balanza. 6-4, brazos al cielo y una noche que Flushing Meadows tardará en olvidar.

“Creo que esto es probablemente mejor que el primer cuarto de final que hice aquí”, confesó después, recordando su irrupción en 2021. “Todavía no lo asimilo, pero creo que mañana va a ser una sensación increíble”.

No exagera: remontar dos sets, salvar bola de partido y resistir más de cinco horas en uno de los escenarios más exigentes del circuito no es algo que se vea todos los días.

Blockx hace historia para Bélgica

La jornada en Nueva York dejó también otro hito. Alexander Blockx, cabeza de serie número 28, derrotó al argentino Francisco Cerúndolo (24º favorito) por 6-3, 4-6, 7-5, 7-5 y se convirtió en el primer tenista belga en alcanzar los cuartos de final del US Open en categoría masculina.

Blockx manejó con temple los momentos calientes. Cerró los dos últimos sets por 7-5, sin temblar cuando el argentino apretó al resto, y se ganó un billete para un duelo de alto voltaje en la siguiente ronda: se medirá a Karen Khachanov.

Khachanov también necesitó cinco sets para abrirse paso a los cuartos. El ruso tumbó al estadounidense Learner Tien, cabeza de serie número 14, por 7-5, 4-6, 6-7(6), 6-1, 6-4. Partido duro, trabajado, en el que impuso su potencia desde el fondo y su experiencia en tramos largos de Grand Slam.

Mientras tanto, el número uno del cuadro masculino, Alexander Zverev, cerraba la jornada enfrentándose al italiano Luciano Darderi, 21º cabeza de serie, en el último turno del día. Otro foco encendido en una noche que ya había dejado suficiente drama.

Un “lucky loser” rozando la historia, un neerlandés que firma una remontada memorable, un belga que rompe un techo histórico y un cuadro que se aprieta a medida que se acerca el desenlace. Si este es el tono de los octavos, ¿hasta dónde puede subir la temperatura en la segunda semana en Flushing Meadows?